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Gaston Broguett
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Solo lo no-contradictorio puede existir? Empty Solo lo no-contradictorio puede existir?

Jue Mar 11 2021, 14:18
Ignosticismo: personas que afirman que: solo definiciones de dioses consistentes (es decir: lo no-contradictorio) con un específico sistema lógico – en general: lógica bivalente – y falsables, tienen sentido – y, por ende: posibilidad de existencia –.
[#0]: Cosmos (Cosmogonía): {entonces: ¿solo lo concebible puede existir?}
Dado que, en el contexto de la todopoderosa lógica bivalente, no nos es posible construir una cosmología consistente del cosmos=el todo ( pormenorización al respecto ) (más precisamente, respecto de: su eternidad/atemporalidad/intemporalidad o su origen) – ej.: pasado infinito/ausencia de cambio/temporalmente no-coordenado vs creación ex-nihilo ( pormenorización al respecto ) (un no-contenedor, expulsoramente incapacitado y vacío de contenido, capaz de expulsar contenido) –: ¿qué justifica, nuestra pretensión de consistencia, respecto de otros modelos explicativos – de entre ellos: las cosmogonías teístas – (obviamente, en dicho contexto)? ¿Acaso, nuestra “objetiva” superioridad intelectual? ¿Aunque probablemente, afirmareis que sea: nuestra “objetiva” coherencia?
Finalmente. De tener que aceptar, este tipo de “imposibilidades lógicas (lógica bivalente)” – de momento, no veo que quede otra, más que aceptarlo como una consecuencia de los (FLC) –, volvería a la lógica bivalente, un sistema explosivo – es decir: inclusiva, respecto del principio de explosión y consecuentemente, tolerante, en cierto grado, a la contradicción – [#2].
§  ¿Agotado lo posible, lo imposible, no debería contemplarse?
§  ¿Lo existente, estaría supeditado a lo predicable en lógica bivalente?
§  Además. No son pocos, aquellos que, afirman poder refutar o simplemente descartar un dios inconsistente – lógicamente (su existencia) –, no solo, cargándose el problema de la potestad de la teoría respecto de la empíria, sino que aún peor, teniendo a la vista, objetos lógicamente imposibles (por ej.: el cosmos (su cosmogonía y su espacialidad {un Todo, sin bordes [#3]}), la auto-observación (la auto-consciencia {que procedimentalmente, remite a un razonamiento del homúnculo – obviamente, en un contexto donde no se apele a la ilusión de auto-consciencia –}), etc.) – respecto de la todopoderosa lógica bivalente (análogo, a una vara objetiva, con la que se pretende medir el grado de racionalidad de por ej.: un teísta cristiano) –. Sin que ello, melle tan siquiera ínfimamente, la confianza (fe) en su afirmación (con enunciado negativo) de existencia.
Lamentablemente, por experiencia, estas divergencias resultan ser similar a una carrera armamentística argumental, lo que me lleva a pronosticar que: más pronto que tarde, ampliaran el racionalismo (en forma alguna su racionalismo {lógicas para-consistentes, polivalente, etc.}), como para declarar insignificante o incluso eliminada, esta consecuente espina argumental.
En resumen: el cosmos, parece existir, a pesar de sus inconsistencias lógicas (descriptiva/explicativa) – ser auto-contradictorio/contradictorio {es decir: su existencia, necesariamente remite, a una descripción/explicación auto-contradictoria/contradictorio. Entonces: ¿lo inconsistente (irracional»aquello que viola la todopoderosa lógica bivalente), puede existir?} –, al menos, respecto de su cosmogonía y dimensionalidad (espacial).
Es decir. Nuestra eficiente vara de medida: la lógica bivalente – hagamos a un lado, la no reconocida confusión entre la interpretación de un modelo y el modelo (ni que decir: entre el modelo y lo modelado) a escala cuántica que, erróneamente se pretende como in-expresable (insuficiente) por la lógica bivalente/clásica, sin percatarse siguiera que, tamaña afirmación, implicaría caer en la aporía del indeterminismo procedimental –, resulta insuficientemente descriptiva (es decir: se viola) en toda justificación de última instancia. Ergo: sea lo que sea lo real, resulta ser in-abarcable/inexpresable por lógica bivalente – es decir: demostramos (sin lugar a dudas, si acaso, demostrar y dudar son conceptos y procesos, tal cual creemos entenderlos) que dicha lógica, se restringe exclusivamente al ámbito empírico (la realidad) –. Y, en consecuencia: inconcebible para nosotros – aunque, ni tan siquiera nos percatemos de ello –. Tan siquiera, ¿creen lograr entender sus consecuencias?

Re-Re-Aclarando (para los que no logran entender lo ya repetido): según el principio de no-contradicción (pilar de la todo racional y poderosa: lógica bivalente), lo contradictorio – es decir: (AÙØA=falso®no-existe) – no puede existir. Y, siendo que: toda descripción/explicación última del cosmos=(el Todo), resulta ser inconsistente (obviamente, en lógicas no-para-consistentes y/o replanteos improcedentes). En consecuencia. Por inconcebible que se nos presente, inmersos en los FLC, cualquier alternativa (descriptiva/explicativa) última que se nos ocurra ((un Todo sin bordes), (un Todo inacabable pero acabado), (un pasado finito), (un pasado infinito), (un creado ex-nihilo), (un creado desde lo atemporal) entre otras, de aparente mayor grado antinómico (por ej.: un Todo inextenso pero extendido)) o no – repito: inevitablemente todas serán inconsistentes (es decir: acarrearan algún grado antinómico) {repito: no solo, por poder reducirlas a las aquí mencionadas, sino básicamente, debido a los FLC} –, debe necesariamente (repito: obviamente, si lo que entendemos por racional – a su vez, problematizado en este mismo análisis – guarda suficiente relación cognoscible con lo real o tan siquiera con la realidad, en caso contrario, jamás podríamos distinguirnos de un ruido de fondo) ser cierta una de ellas (repito: incluso, si fuese alguna diferente a las anteriormente mencionadas y consecuentemente, poseedora de mayor grado antinómico). Ergo, el cosmos existe (al menos, en los límites de los FLC), a pesar de necesariamente contener inconsistencias (descriptivas/explicativas). Es decir: lectores, les presento un inconcebible existente – es decir: una contradicción, que al menos, se resiste a no existir por serlo –. ¿Alguna mella en la confianza (fe) depositada respecto de la necesaria potestad de la teorética respecto de la empíria?


Finalmente: ¿con que derecho, razón y/o circunstancia, – por ej.: científicos y cientificistas – afirman conocer excepciones? ¿Será qué: solo, lo “observable”/observado – en última instancia, por “ellos”/mí –, reviste existencia? Y, en consecuencia, se debería afirmar que: al menos, lo contradictorio e “inobservable”/inobservado, por “ellos”/mí, resulta inexistente. Claro que. De egocéntrico (autorreferencialidad) y, entre otras cosas, de cargarnos la falacia/paralogismo de la ignorancia, nada. ¿Verdad?
Nota: esta, tolerancia a la contradicción escasamente reconocida por el no-teísta promedio y menos aún, sus implicaciones respecto de la argumentación, es presentada, a mi entender, en forma más convincente – por ej.: parodias –, en otros párrafos de esta y otras entradas.
§  …
(Obviedad.#0): esta inconsistencia explicativa/descriptiva, viene siendo inherente a todo modelo (por ser: un FLC). La explicito, por lo ínfimo de su reconocimiento, por parte de los no-teístas y, con la intención de bajarles, al menos un poco, de ese pedestal de superioridad intelectual y consistencia (perfectos e infalibles detectores de falacias – jamás paralogismos –, eso sí, exclusivamente en otros) desde el cual, ningunean a tanto teísta.

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[#3]: ¿Cosmos, espacialmente finito o infinito/es espacialmente concebible el Cosmos? {entonces: ¿solo lo concebible puede existir?}
Bien. Como, en el dilema cosmogónico, ninguna de las opciones resulta coherente – al menos, inmersos en una lógica no para-consistente o replanteos improcedentes –. Es decir: resulta, igualmente contradictorio, asumir un Todo limitado – cosmos finito – o un Todo ilimitado – cosmos infinito – (( pormenorización al respecto )).
El primero, debido a que: remite a un Todo, sin siquiera bordes (objeto que se auto-excluye de la empíria) {¿a saber, quién es el valiente, capaz de representar exhaustivamente un objeto sin borde/contexto?} – un objeto imposible de concebir (lo inconcebible ( pormenorización al respecto )) –. En ocasiones, apelando a sin sentidos como: al Todo, ni la nada lo limita/rodea –.
El segundo, debido a que: remite a un Todo inabarcable y acabado – un infinito actual (objeto que se auto-excluye de la empíria) {¿a saber, quién es el valiente, capaz de representar exhaustivamente un objeto sin borde/contexto?}. Y siendo que, en esta opción, la cosa empeora, pues no son pocos los que afirman que: el Todo, inabarcable y acabado, se expande {a saber, lo que se contrae (paren las rotativas, “explicación completa, evidente e incuestionable” (Sean Carroll): El universo, no se está expandiendo "hacia" nada, hasta donde sabemos. La relatividad general, describe la geometría intrínseca del espacio-tiempo, que puede expandirse sin nada fuera), que traducido, sería algo así como: no lo sabemos y puesto que, las soluciones (exactas) en RG (que actualmente aceptamos como representativa) del cosmos/universo, requieren condiciones de contorno vacías (∂A=Φ), no nos preocupa ( pormenorización al respecto ). Y, si no les preocupa a “los expertos”, deberías considerar tu planteo como un sinsentido que, de reincidir, será tomada por un síntoma inequívoco de idiotez profunda y maguferia} – un objeto imposible de concebir (lo inconcebible) –. En ocasiones, apelando a sin sentidos como: puesto que, un Todo, sin bordes resulta inconcebible, debe necesariamente tratarse de algo infinito. Me pregunto, a raíz de la impresionante capacidad adaptativa de estos trasnochados (nivel de replanteos improcedentes): ¿dónde quedará, eso de que, ninguna propiedad física (observable), puede sufrir una variación cuantitativamente infinita de su estado físico? – o será que, ¿fueron infinitas variaciones finitas (otro infinito concretado)? –.
En ambos casos, la incapacidad de ser concebidos, remite a la contextualización intrínseca (FLC: factor limitante del conocimiento) en nuestra forma de conocer – puesto que: lo no-contextuado, ni siquiera nos es imaginable (es decir: concebible) –.
Nota: tengamos en consideración que: un infinito espacial, entendido como un proceso de expansión inacabable, remite en última instancia, a sucesivos y dimensionalmente incrementales casos del primero.

Sintéticamente:
Está, es una de esas preguntas, cuya respuesta excede lo concebible (FLC). Afirmar que, alguna de esas paradójicas respuestas, sea, o más probable o más coherente que su contraparte, es meramente una cuestión de gustos paradójicos – según lo que uses, lo que concluyes (es decir: depende del sistema formal/informal, en donde le derives, lo que concluyes como más probable/coherente/etc.) –. Y, no debemos olvidar, que: ambas respuestas resultan ser paradójicas (inconcebibles). Depositándonos así, en un dilema dimensional. Es decir: lectores, les presento un inconcebible existente – es decir: una contradicción, que al menos, se resiste a no existir por serlo –. ¿Alguna mella en la confianza (fe) depositada respecto de la necesaria potestad de la teorética respecto de la empíria?
Nota: favor, de no apelar a modelos con insuficiente poder descriptivo/explicativo de teóricos trasnochados, como ser:
§  Símil: Las insuficiencias, de específicos sistemas de referencia me la sudan.
Aquellos que, apelan a objetos inconcebibles – en esencia por ser: un replanteo inconducente –, cuya dimensionalidad espacial resulta ser diferente a tres. Y que, por alguna mágica razón, no debemos preguntarnos, por ejemplo: ¿si dicha dimensionalidad espacial extra, no resulta ser, contraproducentemente, prueba de existencia de bordes en dicho objeto? –.
Que va. Probablemente, te harán la pregunta retórica: ¿si, avanzando en línea recta – trayectoria rectilínea –, arribo al punto de partida, he probado la existencia de un Todo, sin fronteras? Pues no. Dado que: el movimiento – para simplificar, asumamos que es uniforme – y la dirección de desplazamiento, dependen del sistema de referencia elegido – por favor, dejemos de elegir sistemas de referencia insuficientes/inapropiados –. En consecuencia. Toda trayectoria, deviene siendo relativa. Y en nuestro caso. La trayectoria – revolución completa –, descripta por un cuerpo sobre una circunferencia/esfera, debe considerarse curva, y no recta – analogía invalida de un espacio/tiempo cerrado. En parte, debido a una idealización insuficiente: obviar la influencia del campo gravitatorio (aceleración normal – describible en la dimensión espacial extra, injustificadamente ignorada –, a su velocidad – describible sin apelar a la dimensión espacial extra –) –.
Recordemos que: una trayectoria, es rectilínea – movimiento rectilíneo –, cuando su aceleración normal es nula, sin serlo su velocidad – más precisamente: cuando su aceleración no tiene componente normal a su velocidad –. Ergo. Una aceleración normal, distinta de cero, debe considerarse como un movimiento curvilíneo – radio de curvatura constante – o circular – radio de curvatura no constante –.
A ver. Ni siquiera, se necesita apelar a inconsistencias respecto de específicos modelos físicos o de sus contemporáneas insuficiencias – por ej.: lo anteriormente descripto –. Los teóricos trasnochados y sus devotos, esencialmente te pedirán: concentrarte exclusivamente, en un segmento espacial lo suficientemente pequeño como para no percibir curvatura alguna – probablemente, recurriendo a mas analogías sacadas de contexto, como ser: la de línea geodésica ( Definición ) –. Acto seguido, afirmaran: dado que, no percibes curvatura alguna en dicho segmento, tampoco lo harás, de avanzar en línea recta una distancia arbitraria. Para ello, sugerirán subrepticiamente que: de alguna forma, no debes preguntarte por los pormenores de dicha trayectoria – no sea que, te vuelvas consciente/percibas su curvatura (imperceptible para ti, debido a las improcedentes condiciones de avance que te han impuesto) –. Seguidamente, te pedirán, extrapolar esa sensación de rectitud – análoga a un sistema de referencia solidario –, a la superficie de esa esfera de dimensión espacial extra (superior) – remitiéndote a la presunta analogía del desplazamiento superficial Terrestre –, hasta alcanzar el punto de partida. Momento en el cual, alcanzaras una sensación de completa rectitud – sí, va con doble sentido – en la trayectoria en cuestión.
Por ultimo. Y, con la intención de eliminar cualquier duda al respecto de la fundante analogía. Se te sugerirá, excluir cualquier relación entre la trayectoria y una dimensión espacial extra, respecto de la cual, las demás parecieran desplegarse – sobreponerse –. Es que, no necesitas liarte con problemas sin sentidos. Mira, has como si esas dimensiones no-extras, se curvasen, pero sin hacerlo. Y, listo. Vamos, despreocúpate. Te lo digo yo, que vivo/se de ello.
Bien. Hemos concluido. Ahora, comparte esa nueva sensación de completa rectitud, con otros – mientras más seamos, más sentido le encontraremos –. Para que estos, finalmente, logren alcanzar el estado de entendimiento extra dimensional – pronto su liturgia correspondiente –, que felizmente, tú has alcanzado. Que así, sea.

PD.1: en definitiva. Te piden, desestimar todo aquello, capaz de hacerte dudar de esta presuntamente fundante analogía. Aceptando que, cualquier incapacidad, radica exclusivamente en nuestra limitada capacidad imaginativa – como si, la analogía de Planilandia ( pormenorización al respecto ), no poseyera idénticas incongruencias (superficies observables, que no son partes de un volumen) –. En ningún caso, deberás reflexionar respecto de si: lo que te piden aceptar como un objeto 2D, es siquiera concebible – menos aún, preguntarte si resulta licito, hacer inferencias, partiendo de ello –. Y, por consiguiente. Capaz, de ser tomado como prueba de viabilidad de un modelo físico – respecto de dimensionalidades espaciales diferentes a tres – a pesar, de ser inconcebible. Y bue…

PD.2: esto me recuerda, a aquellos que proponen como concebible – incluso hasta evidente –, la existencia o la viabilidad científica de dimensiones espaciales ensortijadas extras – teoría de Supercuerdas (y lo de, ortogonalmente dispuestas entre sí, nos lo pasamos por el…, ¿verdad?, de replanteos improcedentes nada, ¿a qué sí?) –. Más aun, te la suelen vender como algo fácilmente concebible, tan solo debes reflexionar así: del mismo modo, en que resulta concebible, el que, una mariquita, perciba volumen (3D) donde nosotros percibiríamos planitud (2D), lo es, el que, existan dimensiones espaciales ensortijadas extras – volumen (10D) –, donde nosotros percibiríamos volumen (3D) – mientras más lo repitas, más rápido tornara en obviedad –. El que, tal fundante analogía, remita esencialmente a diferentes escalas de percepción en un mismo cosmos – presunta identidad de leyes y constantes físicas –, no parece volver insuficiente/invalida a dicha fundante analogía – podemos acercarnos, mucho más que los sentidos de una mariquita, incluso hasta invertir las observaciones (mariquita.2D y nosotros.3D). Más aun, podemos acercarnos tanto a un objeto (límite de Planck), que no seamos capaces de observar su tridimensionalidad espacial. Pero dicha incapacidad observacional, remitiría exclusivamente a un error de perspectiva (dado que, alejándonos lo suficiente, dicho error observacional, seria eliminado) –. Y, por consiguiente. Capaz de ser tomada, como prueba de viabilidad de un modelo físico – respecto de dimensionalidades espaciales diferentes a tres – a pesar, de ser inconcebible. Y bue…
Nota: (respecto de la hipótesis de muchos mundos de Everett y la teoría M)

… Pero la teoría de las cuerdas se encontró con un problema: tras una versión inicial de ecuaciones que la sustentaba, fueron descubiertas otras ecuaciones, igualmente coherentes. Había alrededor de cinco grandes teorías de las cuerdas -basadas en un universo de diez dimensiones- y todas ellas parecían ser correctas. Los científicos no sabían qué hacer con la contradicción de cinco conjuntos de ecuaciones para describir el mismo fenómeno. Y fue justamente allí donde llegó al recate la teoría M.

Propuesta por Edward Witten en 1995, la teoría M combina las cinco diferentes teorías de cuerdas en una única teoría. Para lograr esta unificación Witten conjeturaba que debía existir un total de once dimensiones, con lo cual la teoría de las cuerdas se hacía potencialmente unificable con una teoría supersimétrica de la gravedad que también contaba con once dimensiones (54).

…Pues bien, la primera crítica que se puede hacer a la teoría M -al menos en su variante multiverso tal como la sostienen Kaku (56), Susskind (57) y Hawking (58) - es que no es científica. En efecto, tal como explica el epistemólogo Karl Popper en su obra La Lógica de la Investigación Científica (1934), toda teoría científica debe poder ser contrastada con la realidad para constituirse como tal y la teoría M, al plantear la existencia de otros universos inaccesibles a nuestra experiencia, no cumple con dicha condición (59). Por tanto, debe ser rechazada como teoría científica.

No es raro, entonces, que el gran cosmólogo George Ellis, criticando el planteamiento multiverso de Susskind, diga: "Un grupo de físicos y cosmólogos de peso pretenden hoy en día comprobar la existencia de otros dominios de universos en expansión, aunque no hay manera de observarlos, ni existe posibilidad alguna de poner a prueba su supuesta naturaleza, a no ser de la manera más tenue e indirecta. ¿Cómo puede esto ser una propuesta científica, si el núcleo de la ciencia es contrastar teorías con la evidencia empírica?" (60).

Por su parte, el profesor John Auping es incluso más duro. En su libro Una Revisión de las Teorías Sobre el Origen y la Evolución del Universo, refiriéndose a la hipótesis multiverso de Susskind y Kaku, dice: "No voy a detenerme en un análisis de esta teoríaficción, porque en mi libro evalúo hipótesis científicas, no teorías ficción" (61).

A decir verdad este es un problema que viene arrastrándose desde la teoría de las cuerdas. Y es que esta teoría, si bien es matemáticamente consistente, al tener que postular la existencia de otras dimensiones inobservables para poder funcionar, se convierte en incontrastable con la realidad empírica y, por tanto, en no científica. De ahí que Peter Woit diga que la teoría de las cuerdas es "matemática, no física" (62), y que John Horgan, en su libro Misticismo Racional (2003), la defina como "ciencia ficción en forma de matemática" (63).

No menos duro será Daniel Friedan, fundador de uno de los grupos más conocidos de teóricos de cuerdas: "La confiabilidad de la teoría de las cuerdas no puede ser evaluada, mucho menos establecida. La teoría de las cuerdas no tiene credibilidad como teoría de física" (64).

Igualmente claro es el reconocido físico estadounidense Richard Feynman cuando, en una entrevista que le hicieron en 1987 (un año antes de su muerte), declaró: "Yo pienso que todo esto de las cuerdas es un disparate y va en la dirección equivocada. (...) No me gusta que los teóricos de las cuerdas no verifiquen sus ideas. No me parece que cada vez que algo es refutado por un experimento, ellos cocinan una explicación, para arreglar el problema. (..) Por ejemplo, la teoría requiere diez dimensiones. Tal vez exista una manera de enrollar seis de las diez dimensiones. Esto es matemáticamente posible, pero ¿por qué no siete? Cuando escriben sus ecuaciones, éstas deberían de decidir cuántas dimensiones queden enrolladas, no el deseo de estar de acuerdo con experimentos. (...) La teoría de las cuerdas no produce nada, debe ser excusada la mayor parte del tiempo, no parece correcta" (65). Así, a decir verdad, con esto de la teoría de las cuerdas varios físicos terminan pareciendo perros persiguiendo su (imaginaria y matemática) cola.

El otro gran problema de la teoría M es que se basa en una interpretación sumamente arbitraria (por no decir evidentemente errónea) del indeterminismo cuántico. Para demostrarlo examinaremos la propuesta multiverso de Susskind y también la de Hawking y Mlodinow.

Comencemos por la de Susskind. En su libro El Paisaje Cósmico (2006) parte del ejemplo del decaimiento del neutrón. La desviación estándar alrededor del tiempo promedio de decaimiento del neutrón permite generar una función probabilística, en este caso una curva normal que tiene, precisamente, la forma de una onda; siendo que esta "función de onda es un conjunto de probabilidades de todos los posibles resultados de todas las posibles observaciones en el sistema en consideración" (66). Dicha definición es acertada. Pero a partir de allí Susskind se desliza hacia la confusión de la escuela de Copenhague sobre el indeterminismo cuántico y la lleva a niveles nunca antes imaginados. Critica a Bohr por afirmar, "conservadoramente", que una vez "colapsada" la onda, todas las demás probabilidades o "ramificaciones" se desvanecen y dejan de ser posibilidades reales; y propone, más "progresistamente", que "rescatemos" estas otras probabilidades, no tanto como posibilidades de una situación experimental repetible, sino más bien como ya realizadas en alguna parte del escenario de "muchos mundos" de Everett. De este modo, aplicando dicha interpretación a su teoría sobre el inicio del Cosmos, deriva los famosos multiversos: "Según los partidarios de la interpretación de "muchos mundos", todas las ramificaciones de la función de onda son igualmente reales. En cada cruce el mundo se escinde en dos o más universos, que viven para siempre, uno al lado del otro... de tal manera que las diferentes ramas nunca interactúan una con la otra después de haberse escindido" (67).

Obviamente se trata de una interpretación arbitraria. Susskind simplemente dice que la función de onda genera "muchos mundos" realmente existentes a partir de sus probabilidades pero no especifica cuál es el mecanismo físico que los genera. Es más, al decir que "las diferentes ramas (de universos) nunca interactúan una con la otra después de haberse escindido" convierte a su teoría en pseudocientífica ya que la existencia de sus pretendidos universos paralelos jamás podría ser contrastada. De ahí que el destacado cosmólogo Lawrence Kraus llame a la teoría de Susskind "Teoría de Nada" (68) y que el premio Nobel David Gross señale que "dado que no podemos refutarla, no es ciencia" (69).

Pasemos ahora a examinar la propuesta de Hawking y Mlodinow. En su obra El Gran Diseño (2010) estos autores se basan en el teorema matemático de "suma de historias" propuesto por Richard Feynman para derivar su hipótesis multiverso. Según explican Hawking y Mlodinow "el universo no tiene una sola historia sino todas las historias posibles" (70) de modo que "nuestro universo no es el único, sino que muchísimos otros universos fueron creados de la nada" (71).

La arbitrariedad de la tesis de Hawking y Mlodinow es mucho más evidente que la de Susskind. Y es que el teorema de "suma de historias" de Feynman no es un teorema físico sino solamente un teorema matemático que utilizan los físicos para calcular la trayectoria más probable de una determinada partícula subatómica sacando el promedio estadístico de todos sus caminos posibles. El hecho de que Hawking y Mlodinow interpreten este artificio matemático de modo ontológico y postulen que todos esos caminos son igualmente reales, no implica que también tengamos que hacerlo. Dicha interpretación es gratuita y no hay motivo para aceptarla. Incluso más, se trata de una interpretación completamente caprichosa y anticientífica. En efecto, es como si Hawking y Mlodinow nos dijeran que para poder predecir el camino por el que irá una determinada persona de un punto A a un punto B debemos sacar el promedio estadístico de todos los caminos posibles y luego nos dijeran que esta persona realmente ha ido por todos los caminos posibles, solo que en otros universos paralelos que no podemos observar. Absurdo a todas luces.

Así, pues, pareciera que el recurso al multiverso como explicación del orden y regularidad que observamos en el universo no es más que una salida desesperada con tal de rechazar el planteamiento teísta sobre la existencia de un Diseñador Cósmico. Es como si nos encontráramos con un majestuoso castillo de arena en la playa y en lugar de pensar que fue hecho por alguien, dijéramos que en realidad existe una cantidad inmensa de playas (inobservables, claro está) en las que el viento da diferentes formas a la arena, siendo que por casualidad le dio forma de castillo a la arena de la playa en la que estamos. Una total necedad…

§   Dante Urbina (¿Dios existe? el libro que todo creyente deberá y todo ateo temerá leer)

PD.3: hasta donde tengo entendido – es decir: sin ser un experto en la materia y basándome exclusivamente en los conceptos básicos que he podido encontrar –. En cosmología, el que, el cosmos, sea topológicamente curvo (por ej.: curvatura positiva/negativa) o topológicamente plano (por ej.: curvatura nula), debe restringirse exclusivamente a lo intrínseco – puntualización según expertos –. Es decir. Así como, un cilindro, puede desenrollarse, transformándose en un plano y viceversa; nuestro cosmos, debe entenderse como siendo plano (curvatura nula: si, dicha interpretación de los datos experimentales, finalmente se confirma) y, a la vez, curvo (aunque, de curvatura intrínseca {geometría intrínseca}). Bueno. Siendo preciso: de un plano podemos llegar a un toroide, pasando por un cilindro. Y, en topología, se considera que: un plano, es como una esfera de radio infinito.
E incluso. Algunos expertos (los menos según mi experiencia), suelen agregar que: algo diferente, viene siendo la curvatura extrínseca del universo/cosmos. Pudiendo incluso, existir otros factores además del (W), capaces de modificar la curvatura extrínseca (geometría no-local) del universo/cosmos. Llegando incluso, a poder ser independiente de (W).
Pero, ¿cómo lo justifican? Bien. Recordemos que: la curvatura extrínseca (por ej.: la de una circunferencia), se la toma, como aquella definida para cuerpos geométricos incrustados en otro espacio de dimensionalidad superior. En tal caso, “el/la presunto/presunta análisis/comprobación empírica” de la curvatura del cosmos (forma finita), no debe remitirse al análisis geométrico/experimental de una curvatura extrínseca (es decir: al análisis/observación indirecta de cierta curvatura en la forma del cosmos – mismo que, ¿siendo todo cuanto existe, no incluye al observador? –). A lo mucho, debería remitirse a la posesión de cierta curvatura intrínseca (curvatura que, en principio, sí debería ser posible de teorizar/observar desde el interior del mismo).
Entonces. A fin de cuentas. Los físicos teóricos trasnochados y sus obsecuentes, fundamentan erróneamente, algunas de sus elucubraciones (por ej.: teorías (B) del tiempo – entre ellas, transformaciones entre coordenadas temporales y espaciales –, cosmos auto-contenidos, etc.), en geometrías extrínsecas (análogos a curvaturas extrínsecas).
En síntesis. Más allá de confundir el modelo, con lo modelado, remiten su justificación científica, a una equivocada interpretación cosmológica (geometría local vs geometría global) – según expertos –. Y bue….
Nota: Ahora. La transformación continua arriba mencionadas que:
ü  o varía la dimensionalidad del cuerpo geométrico inicial (3D, en nuestro caso) y, en consecuencia, algo del carácter extrínseco se filtra en dicho análisis geométrico – aunque, se lo oculte o pretenda desestimarse –.
ü  o restringe las direcciones de avance (inadecuadamente, apelando al símil: avance sobre la superficie Terrestre) en dicho cuerpo geométrico, con la intención de: solo permitir, aquellas posibles entre los límites/frontera (3D, en nuestro caso) de una superficie topológicamente homeomorfica (4D, en nuestro caso) – básicamente, que sea una función biyectiva continua y cuya inversa sea también continua: igual forma –. Lo que, subrepticiamente, filtra algo del carácter extrínseco en dicho análisis geométrico – aunque, se lo oculte o pretenda desestimarse –.
nos remite ineludiblemente a que: la puntualización hecha por dichos expertos, parece auto-refutarse. Dado que: se apela a geometrías hiperbólicas o esféricas. Que, si bien, en ambos casos, mantienen propiedades locales geométricas comunes – carácter intrínseco –, remiten indefectiblemente, a una dimensionalidad superior – carácter extrínseco (aunque, se excluya, deliberadamente o no, del análisis geométrico) –.
Obviamente. Que dicha presunta transformación continua, nos deposite en lo inconcebible ( pormenorización al respecto ) – es decir: objetos de dimensionalidad 3D+/–n –, es ya, un síntoma inequívoco de estar frente a un teórico trasnochado.
§  Símil: un perímetro, que no delimite dos áreas.
Aquellos que, apelan a modelizaciones de objetos inconcebibles – en esencia por ser: un replanteo inconducente –, como ser: la propuesta de no-fronteras – condiciones de contorno vacías –, por ser estas, fuente de inestabilidades en modelos cosmogónicos/cosmológicos. Debido, a estas in-homogeneidades (la frontera misma: borde del cosmos) – es decir: a condiciones de contorno no-vacías –, los modelos en cuestión, presentan inestabilidades. Razón (de modelo), por la cual, se consideran no representativos del cosmos.
§  …
Además. En la Tierra – así como en todo el cosmos –, los desplazamientos espaciales son 3D – no-2D –. Por más, que se pretenda restringirlos a la superficie de un objeto 3D. Eliminar, una dimensión espacial de la presuntamente fundante analogía, vuelve a está, insuficiente/invalida. Pues, dicho faltante, resulta fundamental, en la descripción de las trayectorias, mismas que, pretenden usarse como fundamento de un modelo de dimensionalidad diferente a tres.

Curvatura: (descripción somera)
Intuitivamente, la curvatura, remite a la cantidad por la cual un objeto geométrico dentro de un espacio euclidiano se desvía de ser plano, o lineal; pero ello, se define de diferentes maneras dependiendo del contexto.
Existe, una diferencia clave entre la curvatura extrínseca, que se define para los objetos incrustados en otro espacio (de dimensionalidad espacial superior) de manera que, se relaciona con el radio de curvatura de los círculos que tocan el objeto y, la curvatura intrínseca, que se define en cada punto de una variedad de Riemann (geometría intrínseca/local).
Nota: Si bien, las Características de Euler, para (poliedros convexos: vértices – aristas + caras = 2), remiten a una geometría intrínseca. A su vez, las Caracteristicas de L’Huillier, para (poliedros no-convexos: vértices – aristas + caras = 2g – g; siendo (g) el número de agujeros), remite a una geometría extrínseca (los (g), se observan desde el exterior).
Mientras que, según el Teorema de egregium de Gauss: la Curvatura Gaussiana de una superficie diferenciable (variedad bidimensional), puede determinarse por completo midiendo ángulos y distancias sobre la propia superficie, sin hacer referencia a la forma particular en que se curva dentro del espacio euclidiano tridimensional (pretende excluirse de la perspectiva extrínseca – es decir: remite a una geometría intrínseca –). Es decir, el concepto de curvatura, es un invariante intrínseco de una superficie.
Las superficies, en ciertos espacios (por ej.: espacio hiperbólico H^3, ejemplo de variedad Riemanniana con curvatura seccional constante (-1)), poseen curvatura extrínseca diferentes a su curvatura intrínseca.

Topología: (descripción somera)
Esencialmente, en nuestro contexto, remite a las propiedades intrínsecas de las configuraciones espaciales (cuerpos geométricos), independientes de: tamaño, situación y forma – propiedades de los cuerpos geométricos que permanecen inalteradas ante transformaciones continuas –.
Nota: Una propiedad cualitativa intrínseca, es aquella que no cambia cuando el objeto que se está considerando sufre un proceso de dilatación y flexión sin ruptura.
[…]

Dimensión topológica:
La dimensión topológica, es un número entero, definible para cualquier espacio topológico. Para un espacio formado por:
ü  un punto (adimensional), la dimensión topológica es (0).
ü  una recta (real), la dimensión topológica es (1).
ü  un plano (euclidiano), la dimensión topológica es (2).
ü  etc.
Más formalmente escrito, un objeto tiene dimensión topológica (m) cuando cualquier recubrimiento de ese objeto, tiene como mínimo una dimensión topológica (m+1) – estableciendo previamente que el punto tiene dimensión topológica (0) –.

Dimensión matemática:
En matemáticas, no existe una definición de dimensión que incluya de manera adecuada todas las situaciones. En consecuencia, los matemáticos han elaborado muchas definiciones de dimensión para los diferentes tipos de espacio. Todas, sin embargo, están en última instancia, basadas en el concepto de la dimensión de un espacio euclidiano (n), (E^n):
ü  El punto (E^0), es (0-dimensional).
ü  La línea (E^1), es (1-dimensional).
ü  El plano (E^2), es (2-dimensional).
ü  En general (E^n) es (n-dimensional).

Variedad: (matemática)
Objeto geométrico que generaliza la noción de curva (1-variedad) y de superficie (2-variedad), a cualquier cantidad de dimensiones y cuerpos.
Por ej.: una variedad n-dimensional, es un espacio que localmente, es una buena aproximación a (R^n). Sería como, si una variedad (en matemática), fuese un solapado topológico n-dimensional.

Variedad de Riemann: (matemática)
Variedad diferenciable real, en la que cada espacio tangente se equipa con un producto interior de manera que varíe suavemente punto a punto. Esto permite que, se definan varias nociones métricas como: longitud de curvas, ángulos, áreas (o volúmenes), curvatura, gradiente de funciones y divergencia de campos vectoriales.
Nota: Obviamente, una propiedad de una variedad de Riemann o, es intrínseca, si solo depende de su estructura de variedad de Riemann o, es extrínseca, si depende de cómo esa variedad de Riemann está embebida en otra de dimensionalidad superior.
[…]

Teorema de Aleksandrov: (un poco de pormenorización)
Establece que: las únicas superficies cerradas y embebidas con curvatura media constante en el espacio euclidiano son las esferas redondas.
Nota: En geometría, la superficie (en sí, bidimensional – [U] –) de una esfera, es diferente, al volumen tridimensional que está encierra. Mientras que, en lenguaje cotidiano, es común confundir la esfera (superficie bidimensional) con la bola (volumen tridimensional encerrado por la esfera).

[U]: Ojo. Inicialmente, entendida como una Frontera (conjunto de puntos de un espacio tridimensional equidistantes al radio), aunque posteriormente, dicha dependencia dimensional (superior), parece ser, oportunamente soslayada (inadecuadamente, a mi entender). Sin reconocer en ello (idealización/limitación que, desnaturaliza la analogía), siquiera una limitación descriptiva/explicativa. Menos aún, volverla inadecuada.

Postulado de Weyl:
Asume, la uniformidad del Universo/Cosmos, como: un sustrato o fluido perfecto, en el cual, las geodésicas son ortogonales a una familia de hiper-superficies de género espacio. Básicamente. Existe un tiempo universal – es decir: es posible la sincronización de relojes en un espacio (coordenadas comóviles) en expansión –.
[…]

Principio Cosmológico:
Homogeneidad e isotropía del Universo/Cosmos.
[…]

Curvatura Intrínseca: (descripción somera)
La curvatura intrínseca, representa la curvatura medida según nos desplazamos por una superficie n-dimensional (en RG: espacio-temporal). Por ejemplo, la contracción del tensor de curvatura intrínseca en (RG), nos da el tensor de Ricci asociado a dicha hiper-superficie.
Nota: Se dice, en geometría, que un concepto es intrínseco, cuando sólo depende de la propia superficie (de la primera forma fundamental). Es decir que: para calcular un valor de un tal objeto matemático, sólo necesitamos saber apenas medidas sobre la propia superficie.
[…]

Curvatura Extrínseca: (un poco de pormenorización)
La curvatura extrínseca, representa la variación de la dirección de los vectores normales (es decir: ortogonales a dicha superficie), respecto de una superficie n-dimensional (espacial).
Nota: Se dice, en geometría, que un conecto es extrínseco, cuando tal concepto, depende del espacio ambiente en donde este colocada la superficie. Es decir: cuando se necesitan medidas externas a la superficie para calcular un determinado valor.
[…]

Geometría (intrínseca) del Universo/Cosmos:
Si, comulgamos con el principio Cosmológico, analíticamente, podemos descartar geometrías no-uniformes (dejándonos exclusivamente con geometrías con curvaturas uniformes – es decir: sin coordenadas privilegiadas –). En consecuencia, restarían geometrías: esféricas, hiperbólicas y euclidiana. Ahora. Aplicadas, las ecuaciones de campo de la (RG), en la geometría de Friedman, para un universo/cosmos, donde una interacción gravitatoria disminuye su expansión métrica espacial mientras que, una constante cosmológica (energía oscura) la incrementa. Se deduce que: existe una relación entre el parámetro de densidad (W) y su curvatura (k) – siendo que: para (W>1®k>0), (W=1®k=0) y (W<1®k<0) –. Básicamente, restaría verificar empíricamente, entre las siguientes geometrías intrínsecas:
ü  La curvatura negativa (k<0), remite a una geometría hiperbólica y tiene como símil, en dos dimensiones, al paraboloide hiperbólico (silla de montar).
ü  La curvatura positiva (k>0), remite a una geometría esférica y tiene como símil, en dos dimensiones, a la superficie de una esfera.
ü  La curvatura nula (k=0), remite a una geometría euclidiana y tiene como símil, en dos dimensiones, a un plano.

En definitiva. Siendo, esas dos alternativas, las más afines a nuestra forma de conocer – obviando, sistemas lógicos para-consistentes, un cosmos puntual y similares sin sentidos –. Tenga, la forma – dimensionalidad espacial (incluso temporal) – que tenga, el cosmos, ésta, nos resultara inconcebible. Por lo que. Mi análisis anterior, no pretende refutar “estas paradójicas alternativas” – es decir: refutar la existencia de objetos cuya dimensionalidad espacial sea diferente a tres (desconocer la creación humana de geometrías como ser: las variedades topológicas diferentes a (3-variedad)); finitos o infinitos; e incluso, modelables con teorías (B) del tiempo o poseedores de otras características contradictorias/auto-contradictorias –, sino, demostrar que: puesto que, incluso, las alternativas más afines a nosotros, resultan ser inconcebibles, no deberían considerarse como científicas – representarse en modelos científicos (convenientemente, eliminando o minimizando sus pegas/incoherencia, con la pretensión de volverlas menos incoherentes/más convincentes {y finalmente, en cierto grado, a la autoridad}) –. Y, menos aún. Considerarlas casi, o como una obviedad – tal y como, suelen ser presentadas por estos divulgadores de ciencia trasnochados –.
Crítica éstá, que también resulta aplicable a: presuntamente fundantes analogías de tiempos cerrados.
Y, por si las moscas. Haciendo a un lado, el que la física, no pretende decirnos lo que las cosas son, y si, como se comportan. Si se pretende esgrimir el contra argumento: en la actualidad, contamos con modelos físicos contraintuitivos. No solo, se estaría confundiendo inconcebible con contraintuitivo – que, no necesariamente, remite a lo inconcebible ( pormenorización al respecto ) –. Sino que, se estaría confundiendo la interpretación de un modelo físico (predictivo), con el modelo en sí mismo. Es decir, por ej.: la mecánica cuántica, no afirma, ni necesita hacerlo, que las partículas estén (¿en forma inobservable y super-lumínicamente correlacionable?), en todas partes a un mismo tiempo, previo a una interacción física (medida). Sino que. Existen, interpretaciones de dicho modelo físico (predictivo), que pretenden explicar, por ej.: presuntas correlaciones estadísticas a distancia (entrelazamiento cuántico de estados), aspectos estadísticos de la interferencia de ondas (dualidad onda-corpúsculo), etc.  Apelando por ej., en el 1er caso, a que: o las partículas, se comportan como si estuviesen, en más de una parte – incluso en todas (teóricamente posibles: respetar o no respetar el principio de exclusión de Pauli, parece ser la cuestión) –, a un mismo tiempo, o las partículas, se comportan como si existiese entre ellas, un vínculo físico super-lumínico. Y en 2do caso, apelando por ej. a: la n-replicación temporal de partículas elementales – mágica creación (n-1)-energética temporal que, por alguna mágica razón, vuelve no-paradójico, el que un único corpúsculo presente un comportamiento ondulatorio, previo a su mágica reintegración 1-energética (recordemos que: se presume demostrada la inexistencia de un medio físico perturbable (por ej.: alguna clase de Éter Luminífero) –, previo a las n-rendijas abiertas, atravesándolas e interactuando ondulatoriamente entre si – ¿onda corpuscular? –, determinando el ángulo de partida que poseerá la 1-partícula elemental, con posterioridad a su reintegración.
Si bien, entiendo que el anterior, es un análisis valido de algunas confusiones dadas en el ámbito físico, entre el modelo (o, más precisamente, alguna de sus interpretaciones) y lo modelado. Mismas que, he encontrado en no pocos científicos y devotos. Existe una, que actualmente, se me resiste a encuadrarla como una confusión de esas. A saber. La aparición de infinitos en la teoría cuántica de campo y el intento de recuperar cierta consistencia, apelando a la renormalización. En este caso, la totalidad de conocedores de este entuerto con los que me he encontrado, apelan a la existencia de infinitas entidades físicas virtuales – de existencia efímera, aunque mensurable, es decir, no directamente observables –. Por ej.: en el cálculo de la carga efectiva, a partir de la carga desnuda y en el cálculo de la presión en los efectos Casimir. En tales casos, parecen apelar, a la existencia de infinitos actuales, aunque, afortunadamente apantallables.

Nota: una partícula, que se presuma como estando/existiendo en todas partes a un mismo tiempo, seria indistinguible del Todo. Por lo cual, esa interpretación del modelo, devendría siendo poseedora, al menos, en lo que a mí respecta, de un insufrible grado de contradicción.

(Obviedad.#3): esta inconsistencia explicativa/descriptiva, viene siendo inherente a todo modelo (por ser: un FLC). La explicito, por lo ínfimo de su reconocimiento, por parte de los no-teístas y, con la intención de bajarles, al menos un poco, de ese pedestal de superioridad intelectual y consistencia (perfectos e infalibles detectores de falacias – jamás paralogismos –, eso sí, exclusivamente en otros) desde el cual, ningunean a tanto teísta.
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