Adulto Superdotado
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isinght
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Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.  - Página 7 Empty Re: Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.

el Vie Jun 26 2020, 21:09
Os respeto, pero no he venido a debatir mi fe, sólo a ayudar a quien quiera llegar a Jesucristo. Quien quiera negar a Dios en una discusión de egos, que down busque a otro. No hay más Smile [/quote]

Solo a quien quiera llegar a Jesucristo? . Podemos debatir, hay es donde podemos llegar a una conclusión más certera intercambiar nuestros "descubrimientos" o suposiciones y forma de ver y entender y la vida. El ego es mutuo. No por creer en Dios estas libre de un supuesto mal) igual que la decisión de "los demás" no está libre de todo ego. Calificar como una ""cualidad del ser superior"" o no ser como egóica me parece generalizar demasiado dando por echo una sola de las probabilidades como única verdad absoluta entre todas las que hay. No me parece lógico si no un sistema autoritario y disctatorial que quiere imponer incluso a la fuerza una única y verdadera forma de pensar y actuar. No le veo el sentido ni la parte racional- emocional.
J. Soulive
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Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.  - Página 7 Empty Re: Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.

el Vie Jun 26 2020, 22:09
- Insight. Sí, en este tema de Dios sólo quiero profundizar en él con gente que busque a Jesucristo. ¿No respetas mi libertad de no querer debatir sobre Dios con sus negadores? Todos tenemos ego, pero el que vive para no pecar, es el que lo evita más, evidentemente. No se si te crees superior a alguien, yo no... Respeto tus opiniones sobre mis creencias, aunque sean precipitadas y nada acertadas, y también tu filosofía de vida, sea cuál sea. Que cada uno viva su vida como más le plazca, y quien quiera que compitan a ver quien tiene más razón. Ya entraré en algún otro tema del foro que me interese para aprender. En éste seguiré centrando mi atención en el Maestro de maestros, el único humano perfecto, mi Salvador.

Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? (Juan 11:40)

Un saludo.
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Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.  - Página 7 Empty Re: Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.

el Sáb Jun 27 2020, 00:19
Que equivocado estas.te lo he escrito 3 veces ya seguidas. Piensa lo que quieras tu y los que veáis. No me apetece haceros sentir mal
isinght
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Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.  - Página 7 Empty Re: Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.

el Sáb Jun 27 2020, 00:21
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Y te conozco bien
J. Soulive
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Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.  - Página 7 Empty Re: Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.

el Sáb Jun 27 2020, 00:27
Esa es tu opinión y no nos conocemos de nada.

Ve con Dios. Un saludo.
isinght
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Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.  - Página 7 Empty Re: Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.

el Sáb Jun 27 2020, 00:31
Tengo buena memoria
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Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.  - Página 7 Empty Re: Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.

el Sáb Jun 27 2020, 00:56
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:"Creo en Dios, no por darme la vida eterna, sinó porque me soportó en todo oscuro momento, y aunque yo ni me diera cuenta en la gran parte de mi vida, él siempre me amó."

¿No crees que puedas proyectando en Dios las carencias afectivas de tu infancia? Es decir, que te aferres a él por haberte brindado el único lugar afectivo seguro que has tenido nunca, precisamente por haberte querido y por haber estado ahí siempre, aún en tus peores momentos, cuando nadie más estaba; el papel que normalmente tienen los padres cuando se comportan como tal.


Desde la perspectiva psicoanalítica la cuestión sería al revés. Dios, los padres o cualquier figura de autoridad moral o social se incluirían dentro de un modelo de relación concreto.

Así, si la relación con nuestra parte superyoica es conflictiva, buscaremos en el "ello" el placer. Básicamente buscaríamos el hedonismo y no la moral.

Tengo ambivalencia en cuanto a lo fiable que pueda ser el psicoanálisis, pero creo que uno de los problemas de nuestra sociedad es precisamente la eterna adolescencia de nuestra generación en la que revelarse contra cualquier tipo de autoridad es sistemático.

¿Dios como asociado como padre?

Ayer estuve investigando un poco, y, en efecto, el fanatismo (ejem, el fanatismo) no es más que una manifestación extrema de búsqueda de pertenencia y seguridad. Este papel normalmente lo desempeña la familia y los amigos, pero si ellos fallan en ese cometido, lo más normal es que el individuo vaya a cubrir esa necesidad en otra parte.

También vi artículos que relacionaban el fanatismo con el narcisismo, con el "necesito sentirme especial e importante (para mí, para algo y/o para alguien) y por ello recurro a la espiritualidad/política/postura filosófica en busca de satisfacer esa necesidad".
Piensa que los ejemplos mencionados son lugar idóneo para poder dar lugar cómodo a la anhelada sensación de poseer una verdad que otros no tienen.

Por eso se ponen como basiliscos cuando pones en cuestión las creencias sobre las cuales vierten la carga de su valía y su autoestima, porque como les quites el flotador, se ahogan.

No me refería al fanatismo, se puede ser creyente y no ser un fanático. Me refería a la relación con la autoridad. Rebelarse contra todo lo que huela a autoridad no es práctico. Dios y la religión cumplen la función de una autoridad moral, para creyentes y para no creyentes.

Necesitar ser especial e importante, al menos para los círculos cercanos, creo que nos pasa a todos, no veo narcisismo en ello. Lo morboso lo encuentro en tener relaciones personales con personas para las que eres uno de tantos.

La verdad es que es agradable este hilo porque se puede hablar con una persona creyente que no muestra las inseguridades en su fe que se acostumbran.


Última edición por Albedrío 1.0 el Sáb Jun 27 2020, 07:18, editado 1 vez

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Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.  - Página 7 Empty Re: Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.

el Sáb Jun 27 2020, 02:49
Que quieras profundizar con tus inquietudes cristianas no tiene nada de "malo", escepto dejar de lado a los que no piensas como tú. En esencia no buscas profundizar si no que te reafirmen tus posturas ( al menos eso es lo que anhela una parte de ti) olvidándote de los que piensen los demasiado diferentes. Solo es una reafirmación de tu postura cerrada de mente. Con sus negadores es una especie de creencia-conclusión-afirmacion propia del por que no merecen la vida eterna y quieres el buen para todos ( eso lo respeto) aunque de una manera autoritarista y dictatorial. O sea, yo dispongo de la verdad que me a sido revelada y los demás son unos incultos, incredulos, seres inferiores, inconcientes e inconscientes, que no se les presento por falta de fe, malas decisiones y acciones, ser ateo, Gay, pecador, blasfemo, bruja, etc, etc,.etc. Y claro, eso Dios no lo puede permitir. Ni me creo superior a nadie ni todo lo contrario. Tenemos nuestra forma de ser basada en el ADN, familia, sociedad, nuestras decisiones, etc,etc. Y quién se crea superior tiene un problema. Podemos tener nuestras diferencias, cualidades, virtudes, talentos, curiosidades. Pero en esencia somos lo mismo.

Pues eso no quiere decir nada. Si no te vés superior a nadie, por que tratas de imponer una especie de adorctrinamiento dictatorial rechazando al que no piensa como tú (?). Has venido a este mundo a abrirnos los ojos a los débiles de mente(?). Me parece muy bien que todo aquel que crea que puede aportar un beneficio a la humanidad de su opinión o punto de vista para que ENTRE TODOS saquemos nuestras conclusiónes.

Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? (Juan 11:40)

Solo viste a Dios?
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Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.  - Página 7 Empty Re: Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.

el Sáb Jun 27 2020, 11:03
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- isinght - . Yo me he leído cada mensaje de este hilo del foro, e inicialmente empezó aparentemente bien, cada uno exponía sus posiciones que parecían abiertas desde el punto que todos eramos libres de pensar y de creer lo que queramos, porque aún viviendo una misma realidad, no todos vemos lo mismo, ni lo sentimos de igual manera. Personalmente yo dije que no soy conocedor de todas las verdades del universo, pero si tengo claro que no creo en un Dios, tal como la figura literal que se plantea en la Biblia, un libro que según dijo Willy al respecto, puede ser una manera de intentar expresar mediante la simbología el pensamiento, la filosofía, la historia, la espiritualidad... Del ser humano.
Para mi de existir un Dios, sería una energía sin consciencia, pero como dije desde el inicio, no lo se todo, y plantee así que podría equivocarme, creer algo y saber que puedes equivocarte, no significa que desees que te convenzan de lo que no crees, algo que no comprenden personas que tienen una fe ciega, y lo que he aprendido con todo lo que me ha ido ocurriendo en mi vida, es que sólo se puede tener fe ciega en uno mismo, en lo demás necesitamos creer en cierto porcentaje mayoritario, para sentir una cierta seguridad, que tal vez sea incierta o no, por ejemplo, sabemos que puede que al salir a la calle podría atropellarnos un coche por mucho cuidado que tengamos, pero aunque somos conscientes que esa posibilidad existe, no creemos que sea probable que ocurra, por lo que abrimos la puerta y salimos. Si alguien que tiene contacto con nosotros, no sale de casa ,porque tiene la fe ciega de pensar que le atropellará un coche, basándose en lo que quiera basarse, que para esa persona es muy razonable, y nos dice que respeta que salgamos, pero nos trata de convencer desesperádamente de que no lo hagamos, de manera más o menos directa, seguro que por sentimientos nobles para ellos, pero que por no aceptar que se puedan equivocar, se van haciendo más radicales, hasta el punto de llegar al enfado, si no haces o piensas lo que ellos creen mejor, y eso suele ocurrir bajo mi punto de vista con la gente que no se permite dudar minimamente de lo que cree, porque en temas como Dios, el dudar seguramente sería desmantelar a ese Dios, y admitir que pueda no existir, es en si mismo, que no exista, y lo entiendo, pero por ello esa gente a mi no me aporta nada bueno, es que he conocido curas y monjas a lo largo de mi vida, con mensajes sobre Dios y Jesucritos iguales a los que aquí se blanden desde una postura claramente identificada, pero nunca de la manera tan radical como los noto aquí...
Es muy complicado ser neutral, aunque admiro a Albedrio, porque lo logra, pero para los que no podemos llegar a un nivel como el suyo, deberíamos isinght desde mi humilde opinión, de dejar que cada uno piense lo que quiera, y que haga lo que quiera, porque aquí hay variedad de ideas, que están muy claras, y quien eche un vistazo a este hilo, sabrá de sobra con que se encuentra, y las posturas con las que puede identificarse si quiere hacerlo, que para nada explican ninguna verdad absoluta basada en pruebas irrefutables.

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J. Soulive
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Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.  - Página 7 Empty Re: Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.

el Sáb Jun 27 2020, 11:43
- Albedrío 1.0. Se ve tu inteligencia al no atacar algo que vas a intentar comprender, y por eso tus palabras no denotan resentimiento y si lucidez.
Gracias, tengo tan clara mi fe porque la examimo y dudo de ella cada día como nos dice Dios que hagamos, y siempre se reafirma, ya que mi inquieta mente necesita mucha claridad para poder creer algo. Se que la fe en Dios es personal y que mi camino espiritual hacia Jesucristo, sólo puede servir a otro para atreverse y reorientarse en el suyo. Debato sobre la existencia de Dios con todo el que me guarda respeto como tú, y éstos son muy enriquecedores para todos, sobretodo en persona Smile

- Al resto. Yo evangelizo a todo el mundo, y sólo profundizo (acercarse a Jesucristo) con quien quiere hacer ese camino (ya que no voy a obligar a nadie a ir, comprender y leer lo que no quiere, para acabar discutiendo...), y lo hago por amor al arte!

Y gracias a los que por mensaje privado me habláis porque véis la importancia y necesidad de aprender de la sabiduría de Dios, y valoráis mi atrevimiento de compartir mi fe entre tanto ateo y agnóstico de mente veloz Jejeje

"Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará." ( Isaías 35:8 )
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Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.  - Página 7 Empty Re: Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.

el Sáb Jun 27 2020, 13:00
¿Alguien ha leído un libro que se llama "la Biblia al desnudo"?
Yo lo leí y me ha parecido muy interesante, hace años que lo hice y a raíz de este libro empecé a buscar más información sobre la dichosa Biblia y sobre Jesus, no creo que este libro proporcione información equivocada hasta porqué cuando hice mi licenciatura en filología ya se había hablado sobre la realidad de la CONSTRUCCIÓN de la Biblia y sus intenciones y necesidades.
Creer en Dios no significa tener que creer en Jesus, además, si queremos a un Dios tan humanizado, como el de la Biblia, nos podríamos quedar con los mitológicos que son muchos y hay para todos los gustos.
Yo pienso que la Biblia ha hecho su papel de contención social y ha ayudado a formar los conceptos morales en la sociedad, es decir, sus mandamientos han sido útiles, el temor a un Dios cruel también. Pero a día de hoy ya no sirve porque tiene demasiadas incongruencias y poquísimo (o ni uno) fundamento histórico.
Si Dios ya lo sabe todo y venimos con todo lo que haremos determinado (porque Dios ya sabe todo), el libre albedrío no existe y no tiene ningún sentido vivir, porque realmente no aprendemos nada, solo hacemos lo que Dios permite, ya que "no cae ni un solo fio de pelo sin el consentimiento de Dios". Entonces me pregunto ¿Cómo puede Dios permitir que haya pedófilos? ¿Cómo puede permitir que haya asesinos en serie? ¿Qué hizo el pobre niño que se murió a una edad tan temprana por un cáncer y ha sufrido tanto? ¿Cómo ha permitido Dios que nacieran los grandes dictadores?
En fin, la única explicación es que si existe un Dios (que yo personalmente creo que existe) no es un Dios que está para servir al hombre, ni para humillarlo, es un Dios que ha propiciado que se diera la vida en el planeta (ojo que no hablo de que Dios permite que nazca cada una de las personas, hablo de las especies, del inicio de la vida) como algo que compite a nosotros gestionar y sufrir las inestabilidades de todo lo que ocurre en este sistema adaptándonos de la mejor manera posible y asumiendo las consecuencias de lo que hacemos como individuos y como sociedad.
Tenemos las herramientas y debemos utilizarlas en nuestro provecho.

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Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.  - Página 7 Empty Re: Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.

el Sáb Jun 27 2020, 15:08
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Desde la perspectiva psicoanalítica la cuestión sería al revés. Dios, los padres o cualquier figura de autoridad moral o social se incluirían dentro de un modelo de relación concreto.

Así, si la relación con nuestra parte superyoica es conflictiva, buscaremos en el "ello" el placer. Básicamente buscaríamos el hedonismo y no la moral.

Tengo ambivalencia en cuanto a lo fiable que pueda ser el psicoanálisis, pero creo que uno de los problemas de nuestra sociedad es precisamente la eterna adolescencia de nuestra generación en la que revelarse contra cualquier tipo de autoridad es sistemático.

¿Dios como asociado como padre?

Ayer estuve investigando un poco, y, en efecto, el fanatismo (ejem, el fanatismo) no es más que una manifestación extrema de búsqueda de pertenencia y seguridad. Este papel normalmente lo desempeña la familia y los amigos, pero si ellos fallan en ese cometido, lo más normal es que el individuo vaya a cubrir esa necesidad en otra parte.

También vi artículos que relacionaban el fanatismo con el narcisismo, con el "necesito sentirme especial e importante (para mí, para algo y/o para alguien) y por ello recurro a la espiritualidad/política/postura filosófica en busca de satisfacer esa necesidad".
Piensa que los ejemplos mencionados son lugar idóneo para poder dar lugar cómodo a la anhelada sensación de poseer una verdad que otros no tienen.

Por eso se ponen como basiliscos cuando pones en cuestión las creencias sobre las cuales vierten la carga de su valía y su autoestima, porque como les quites el flotador, se ahogan.

No me refería al fanatismo, se puede ser creyente y no ser un fanático. Me refería a la relación con la autoridad. Rebelarse contra todo lo que huela a autoridad no es práctico. Dios y la religión cumplen la función de una autoridad moral, para creyentes y para no creyentes.

Necesitar ser especial e importante, al menos para los círculos cercanos, creo que nos pasa a todos, no veo narcisismo en ello. Lo morboso lo encuentro en tener relaciones personales con personas para las que eres uno de tantos.

La verdad es que es agradable este hilo porque se puede hablar con una persona creyente que no muestra las inseguridades en su fe que se acostumbran.

Cierto, pero verás, todos poseemos características de un montón de personalidades patológicas sin que ello signifique que tenemos una patología. Entonces, una persona que busca en otras personas sentirse querida en sí misma no es narcisista, claro Laughing, pero una persona que solo busca en otros satisfacer esa necesidad y exige de su entorno ser el eterno centro de atención hasta el extremo de que lo de los demás importe bien poco, sí. Por eso se habla de extremos.
Uno de esos extremos se puede encontrar en las creencias espirituales, donde, otra vez, en sí mismas no indican la presencia de narcisismo o si quiera de narcisismo al extremo patológico, pero si el individuo busca/encuentra de dichas creencias sentirse más especial, iluminado, despierto, informado etc. que el resto entonces sí que estamos de unos rasgos narcisistas patológicos de libro.

Un claro indicador de que una estructura mental se ha polarizado (patologizado) es la total falta de flexibilidad de la misma a la hora de aceptar cualquier otra realidad que la contradiga. Y también lo es darle lecturas egosintónicas a la redad, lo que quiere decir que se amolda la realidad las creencias, y no al revés (que es precisamente lo que se consideraría lo mentalmente sano).
J. Soulive
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Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.  - Página 7 Empty Re: Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.

el Sáb Jun 27 2020, 16:02
¿Por qué los ateos se contradicen tanto?
El ateísmo y el concepto problemático del mal.

La ley natural y la responsabilidad moral andan juntas y que el mal también nos ayuda a madurar como personas. ¿Y qué pasa en el caso de un mal sinsentido? Bueno, el cristiano (como el profeta Job) sigue confiando en la soberanía de Dios aunque no tenga todas las respuestas.

Ahora quiero lanzar una crítica al ateísmo contemporáneo porque hay una gran laguna en el pensamiento ateo tocante a la naturaleza del mal. Los ateos presuponen la existencia de algo llamado mal; y utilizan este algo para refutar la existencia de Dios. No obstante, hay que parar y hacer una pregunta radical a los ateos. ¿Cómo es que creen en el concepto del mal?

Es normal que los cristianos crean en el mal porque tienen fe en un Dios que es la fuente de todo bien. Él es el estándar perfecto de todo lo que es bueno y loable. Pero, ¿cómo puede un ateo creer en la existencia objetiva del mal? Si Dios no existe, el mal es simplemente el invento del ser humano. La pura verdad es que no hay tal cosa como el mal en una cosmovisión atea. Sin Dios, todo está permitido. Sin Dios, el pecado no existe. El mal tampoco. Permitidme por un momento hablar como si fuera un ideólogo de género: el mal es una construcción social.

Los pensadores ateos siempre niegan la existencia objetiva del mal para luego resucitarla a nivel personal. Es una contradicción. Bertrand Russell, por ejemplo, negó la existencia objetiva del mal para luego criticar la guerra. ¿Por qué es malo ir a la guerra si el mal no existe?

En nuestros días, el rey del ateísmo contemporáneo, Richard Dawkins ha escrito en su tomo El Espejismo de Dios (2006) que, “No hay mal ni hay bien; nada, excepto una indiferencia ciega y sin misericordia”. Así que no hay bien ni mal. Pero este mismo Dawkins también dice que es malo condenar a los homosexuales; es malo evangelizar a los niños; y que es malo sacrificar a los seres humanos. Pero, ¿por qué? Si el mal no existe nada puede ser malo.

Irónicamente, los escritores ateos de nuestros días no creen en la existencia objetiva del mal; pero todos están convencidos de que la religión es mala. Se disparan en el pie filosóficamente.

Ya que un ateo coherente no puede creer en la existencia del mal; cada vez que usa un argumento deductivo o inductivo apelando al concepto del mal para negar la existencia de Dios, está derrotando su propio argumento. El ateo no cree en el mal. Pero en seguida dice que un Dios todopoderoso y bueno no puede existir porque hay tanto mal en el mundo.

La existencia del mal presupone la existencia de Dios. ¿Por qué? Porque no puedes creer en el mal sin también creer en el bien. Y no puedes creer en el bien y el mal sin creer en alguna ley moral que distingue entre los dos. Y no puedes creer en esta ley moral sin creer en el Dador de dicha ley, a saber, Dios. En este sentido, la cosmovisión cristiana es enteramente coherente y lógica. Los cristianos creen en el bien y el mal porque detrás de todo, hay un legislador moral llamado Dios que juzga nuestras acciones. No obstante, el ateo no tiene derecho a utilizar el vocablo ‘mal’; porque si Dios no existe, el bien y el mal tampoco.

Fue esta observación que llevó a la conversión intelectual del crítico literario C.S. Lewis. Os resumo el testimonio de su conversión al teísmo en pocas palabras, “Mi argumento en contra de Dios fue que el universo parecía ser muy cruel e injusto. ¿Pero como conseguí esa idea de justo e injusto? Un hombre no puede llamar una línea torcida a menos que no tenga alguna idea de una línea recta. ¿Con qué estaba comparando este universo cuando lo llamaba injusto?”
En otras palabras, C.S. Lewis defendía su ateísmo apelando a los conceptos de crueldad e injusticia. Pero luego se dio cuenta de que tales palabras no tienen sentido ninguno a no ser que uno también crea en la bondad y la justicia. Lewis reconoció que la mejor explicación de la ley moral que hay en el corazón de cada ser humano es la existencia de un Dios bueno y justo.

En nuestros días, el filosofo Alvin Plantinga expresa esta idea de la siguiente manera, “Si eres de los que creen que en verdad existe una maldad intrínsecamente nefasta, tienes en tus manos un poderoso argumento [a favor de la existencia de Dios]”.

CONCLUSIÓN

El cristiano, entonces, tiene que ayudar a su interlocutor ateo a entender que el mal no existe según la filosofía ateísta. No hay tal cosa. Los términos bien y el mal solamente cobran sentido en un mundo donde se presupone la existencia de Dios. Y el cristiano también sabe la razón por la que el ser humano –aunque sea ateo- no puede vivir sin evocar los conceptos del bien y del mal. Es porque fuimos todos creados a imagen y semejanza de Dios y este mismo Dios, además de revelar algo de su gloria por medio de las cosas creadas, también se ha revelado por medio de la conciencia del hombre.

El ateo, pues, no puede liberarse de su necesidad de filosofar apelando al bien y el mal porque sigue siendo, hasta el fin, una criatura de Dios.

¿Por qué los ateos se contradicen tanto? Contesto con las palabras de Pablo, “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios” (Romanos 1:21-22).

Los ateos, muy en el fondo, saben que Dios existe. Pueden engañarse a sí mismos, pero no pueden engañar a su Creador. ¡Y qué no te engañen a ti!

(Escrito por Will Graham)
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Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.  - Página 7 Empty Re: Las pruebas de la veracidad de la resurrección del Hijo de Dios.

el Sáb Jun 27 2020, 16:10

”El tradicionalmente llamado «problema del mal», sólo es un problema para los creyentes. Para los ateos, el mal es un hecho que es necesario reconocer, afrontar y superar, si es posible, pero que no es muy difícil de entender. Nosotros no hicimos el mundo ni el mundo fue hecho para nosotros. ¿Por qué habría de adecuarse totalmente a nuestros deseos, nuestras necesidades y nuestras exigencias? «El mundo no es una guardería», decía Freud. Y Alain: «Esta Tierra no nos prometió nada». Para el ateo, la existencia del mal cae por su propio peso. Se trata menos de un problema (teórico) que de un obstáculo (práctico) y una evidencia. ¿Y para los creyentes? ¿Cómo explicar la omnipresencia del mal en un mundo creado por un Dios todopoderoso e infinitamente bueno? Entonces, la evidencia se convierte en objeción o misterio. Que exista el mal, y en tanta abundancia, y tan atroz y tan injusto, ¿cómo puede ser compatible con la existencia, la omnipotencia y la infinita perfección de Dios?

Entremos un poco en los detalles. Que exista el mal en el mundo podría, incluso para los creyentes, comprenderse y aceptarse. Es el precio que hay que pagar por la Creación. Si el mundo no conllevara ningún mal, sería perfecto; pero si fuera perfecto sería Dios y no habría mundo... Es el argumento de Simone Weil, que retoma el tema paulino de la ‘exinanición’ o ‘kenosis’, es decir, quizá sin saberlo, el viejo tema místico judío del ‘tsimtsum’: Dios, por amor, se vació de su propia divinidad, se retiró para que en este retiro (la creación), en esta distancia (el espacio), en esta espera (el tiempo), en este vacío de Dios (el universo), pudiera existir algo distinto que Él. Para Dios, crear no consiste en añadir al infinito más bien de lo que Él es (¿cómo Dios podría hacerlo mejor que Dios, ya que es todo el Bien posible?), sino en consentir no serlo todo. La creación del mundo no es, pues, un crecimiento o progreso, como creen ingenuamente los seres humanos, sino una sustracción, una disminución, como una amputación, por Dios, de parte de sí mismo. «La Creación —escribe Simone Weil— no es por parte de Dios un acto de expansión de sí mismo, sino de sustracción y de renuncia. Dios y todas las criaturas son menos que Dios solo. Dios ha aceptado esta disminución. Vació de sí mismo una parte de ser. En este acto, se vació de su divinidad. Por eso san Juan dice que el Cordero fue degollado desde el momento mismo de la constitución del mundo.» ¿Cómo podría no haber mal en el mundo, dado que el mundo sólo existe a condición de no ser Dios?

De acuerdo. Esto podría explicar la existencia del mal en el mundo. Pero ¿era necesario que hubiera tanto? Es lo que, a pesar de toda la admiración y ternura que siento por Simone Weil, nunca pude concebir o aceptar. Aquí, la experiencia es más importante que la metafísica. Y la sensibilidad, quizá, más que la experiencia. Después de todo, el mal, incluso para los más optimistas, por ejemplo Leibniz, es irrefutable. ¿También lo es el bien? Sin duda. Pero la naturaleza se basta para explicar tanto el uno como el otro, mientras que un Dios haría que ambos fuesen incomprensibles: el primero por exceso y el segundo por defecto. Existen demasiados horrores en este mundo, demasiados sufrimientos, demasiadas injusticias —y demasiado poca felicidad— para que la idea de que haya sido creado por un Dios todopoderoso e infinitamente bueno me parezca aceptable.

Desde luego, los hombres son frecuentemente responsables de estos sufrimientos y estas injusticias. Pero ¿quién ha creado la humanidad? Los creyentes me contestarán que Dios nos creó libres, lo que implica nuestra capacidad para hacer el mal... Esto nos remite a la aporía ya mencionada: ¿somos entonces más libres que Dios, que sólo es capaz —perfección obliga— de hacer el bien? E incluso prescindiendo de esta dificultad, ¿por qué Dios nos creó tan débiles, tan cobardes, tan violentos, tan avariciosos, tan pretenciosos, tan excesivos? ¿Por qué hay tantos granujas o mediocres y tan pocos héroes o santos? ¿Por qué tanto egoísmo, envidia y odio, y tan poca generosidad y amor? ¡Banalidad del mal y poquedad del bien! Creo que un Dios podría haber conseguido, incluso dejándonos libres e imperfectos, una proporción más favorable.

Finalmente, y quizá sobre todo, existen desde hace milenios todos esos sufrimientos de los que no es de ninguna manera responsable la humanidad. Están todos esos niños que mueren por enfermedad, a menudo en medio de atroces sufrimientos. Esos millones de mujeres que murieron en el parto (y que siguen muriendo a veces), con su carne y alma desgarradas. Están las madres de esos hijos, y las madres, cuando siguen vivas, de esas mujeres, incapaces de ayudarlas, de consolarlas, y que sólo pueden asistir impotentes al horror... ¿Quién se atrevería a hablarles del pecado original? Están esos cánceres innumerables (no todos debidos al entorno o al modo de vida). Está la peste, la lepra, el paludismo, el cólera, la enfermedad de Alzheimer, el autismo, la esquizofrenia, la mucoviscidosis, la miopatía, la esclerosis en placas, la enfermedad de Charcot, la corea de Huntington... Están los terremotos, los maremotos, los huracanes, las sequías, las inundaciones, las erupciones volcánicas... Están la desgracia de los justos y el sufrimiento de los niños. A todo lo cual el pecado original no da más que una respuesta ridícula y obscena. «Es necesario que nazcamos culpables —escribía Pascal— porque si no Dios sería injusto.» Hay otra posibilidad más simple: que Dios no exista.
Y luego, está, mucho antes de la aparición del hombre, el sufrimiento animal. Miles de millones de animales, en millones de especies, sólo consiguieron vivir devorando a otros miles de millones, cuyo único error consistió en ser demasiado débiles o lentos para evitarlos. No pertenezco a la Sociedad Protectora de Animales. ¡Pero es igual! Basta con ver nuestros documentales televisivos sobre el mundo animal: no hay más que tigres que degüellan gacelas, peces que devoran a otros peces, pájaros que se tragan gusanos, insectos que se comen a otros insectos... No les reprocho nada: desempeñan su oficio de seres vivos. Pero ¿cómo integrar tantos sufrimientos, para sus presas, y durante tanto tiempo, en un plan pretendidamente divino? Nuestros ecologistas protestan, y quizá tengan razón, contra el cebado de las ocas. Pero ¿qué decir entonces de la invención de los carnívoros? La vida, tal como se supone que Dios la creó, y mucho antes de la aparición del Homo sapiens, presenta una violencia y una injusticia espantosas. Es como una prolongada carnicería que no tendrá fin. ¡Desde este punto de vista, me parece que la primera «noble verdad» de Buda, que enseña que «toda vida es sufrimiento», ‘sarvam dukkham’, se adecua mucho más a nuestra experiencia, desdichadamente, que la enseñanza de los diferentes monoteísmos! El dolor es innumerable. La desdicha es innumerable. No ignoro que también existan placeres y alegrías. Pero la naturaleza se basta para explicarlos, mientras que Dios rinde honores a lo inexplicable.

Actualmente, algunos creyentes, ante la evidencia y la extensión del mal, luchan en frentes contrarios, puesto que ya no invocan la omnipotencia de Dios, sino su impotencia o su debilidad. Es una variante de la ‘kenosis’ o del ‘tsimtsum’, que se encuentra, por ejemplo, en «El concepto de Dios después de Auschwitz», de Hans Jonas. La historia pasó por ahí, en su horror renovado, su desmesura y su atrocidad. La Shoah vuelve insoportable incluso la misma idea de un Dios todopoderoso. Por tanto, habría que renunciar a esta idea y aceptar en adelante, en sentido contrario al de la tradición, la trágica debilidad de un Dios en devenir y como sufrimiento, de un Dios que «se ha despojado de su divinidad», como dice Hans Jonas (muy próximo en esto a Simone Weil, a quien no cita), de un Dios desarmado que sólo ha podido crear el mundo y al hombre mediante la renuncia a su omnipotencia. ¿Por qué no? Esto es preferible, frente al horror, a las indecentes justificaciones de un Leibniz. Sin embargo, no por ello el horror está menos presente.
Este tema del Dios débil, que ya se encontraba en Dietrich Bonhoeffer y que actualmente podemos encontrar en varios teólogos cristianos, puede apoyarse en la propia imagen de Cristo, en sus dos extremos, que son extremos de debilidad: el pesebre y el calvario, el niño desnudo entre el asno y el buey, y el inocente crucificado entre dos ladrones... Alain, que fue el maestro de Simone Weil, escribió sobre este tema hermosas páginas. «El poder se ha retirado», decía también, en ‘Les Dieux’. Y en sus ‘Préliminaires à la Mythologie’, esto otro, que nunca puedo releer sin emoción:
«Cuando se me habla todavía del dios todopoderoso, contesto: es un dios pagano, es un dios pasado de moda. El nuevo dios, crucificado y humillado, es débil. Éste es su estado. Ésta, su esencia. No os valgáis de ardides sobre este asunto: pensad en la imagen. No digáis que el espíritu prevalecerá, que tendrá el poder y la gloria, guardias y prisiones, y, en fin, la corona de oro. No. Las imágenes hablan con elocuencia. No se pueden falsificar. Lo que tendrá es una corona de espinas.»

Pero este dios es, para Alain, más débil en la medida en que no es Dios. Sólo es el espíritu («Siempre humillado, ridiculizado, crucificado y que renace siempre al tercer día»), y solo reside en el hombre. Humanismo verdadero: espiritualismo verdadero, pero sin Iglesia, sin dogmas y sin Dios. Me resulta más difícil concebir a este Dios débil del que se nos habla, con el suficiente poder como para crear el universo y también al hombre, y eventualmente para hacernos resucitar de entre los muertos, pero no lo bastante como para salvar a un niño o a su pueblo. Otros, entre los creyentes, se refugian en la incapacidad en que se encuentran para resolver el problema: el mal, dicen, es «un misterio». No lo creo así. Más bien considero que es una de las escasas evidencias que tenemos (como había señalado Pascal, con su lucidez habitual: «Conocemos el mal y lo falso», no el bien y lo verdadero). Lo que es un misterio es su Dios, o es su Dios lo que hace que el mal sea misterioso. Y de ese misterio, que es sólo imaginario, prefiero prescindir. Más vale reconocer el mal por lo que es —en su banalidad y su desmesura, en su evidencia atroz e inaceptable—, mirarlo a la cara, y combatirlo en la medida de lo posible. Esto ya no es religión, sino moral; ya no es fe, sino acción.”

—André Comte-Sponville, “El alma del ateísmo: introducción a una espiritualidad sin Dios”.
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el Sáb Jun 27 2020, 16:24
- Serendipia33. ¿Para ti existe la diferenciación objetiva del bien y el mal? ¿Y esa objetividad de donde sale?
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el Sáb Jun 27 2020, 16:47
Pues tanto el bien como el mal son términos que obedecen a las consecuencias de una acción en un ethos o comunidad determinados, pero que en parámetros elementales precisan de diferenciación por la propia convivencia entre los distintos miembros de ese ethos.

De manera que buscamos por lo general aquello que beneficia a los demás porque biológicamente necesitamos asociarnos con otros y puesto que no deseamos su rechazo localizamos un cuerpo normativo basado en alejarse del daño propio y ajeno y lo propio con el acercamiento o aprobación de las actitudes conducentes a la mejora y ayuda de nuestros semejantes.

En casi cualquier sociedad o tribu se discrimina la ofensa, el robo y violencia no justificada contra los integrantes de la misma y se cuenta con un sistema de valores para con la aldea, los cuales conforman un corpus común de pertenencia a la misma. Por tanto, pese a que el bien y el mal no se hallan en la naturaleza como expusieron Spinoza y Nietzsche al no ser objetos, sino ideas y por tanto fruto de la acción humana y la valoración a cargo de la mente. Encontramos semejanzas elementales en lo tocante a la aprobación de determinadas conductas y el desprecio o discriminación de las insensibles con los demás, caso de la psicopatía o egoísmos desmedidos, los cuales pese a ser configurados por la norma social contextual o representativa de una cultura concreta, albergan un nexo universal en el mentado aprecio por el bienestar de los individuos y el reproche cuando se les hiere o ataca, que mejor ejemplo que la enseñanza "no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti".

Y si por contra hay mayor vínculo o respeto entre los elementos que participan en el ethos particular, dentro de ese ethos residen unos principios elementales para diferenciar lo justo de lo injusto e implantar justicia, evitándose la desintegración de la sociedad en cuestión y posibilitando su prosperidad y avance en múltiples aspectos, intelectuales, artísticos, sociales, políticos, económicos, etc

¿Qué sentido tendría todo el sistema estructural si se aceptase que el tiranicidio fuese la moneda de funcionamiento? ¿cómo evocar imágenes artísticas si estas se regodean macabramente en el sufrimiento de los individuos? ¿qué sistema económico sería validado con la desigualdad absoluta por bandera y nada más que unas pocas personas tuviesen acceso a recursos para no fallecer de hambre? ¿se podría contener una revuelta sangrienta en la comunidad? Desde luego, en algún punto habrían insurrecciones y guerras que asolarían la huella de la comunidad en el planeta. En síntesis, el bien y el mal, aunque constructos subjetivos en cuanto a los significados y su situacionalidad—moral situacional y las condiciones variantes—, son necesarios convencionalmente, por acuerdo para garantizar la subsistencia de nuestra especie.
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el Sáb Jun 27 2020, 17:04
- Serendipia33. Según he entendido de tu extensa respuesta, no existe un bien y un mal objetivos. ¿No?
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el Sáb Jun 27 2020, 17:11
Existe la objetividad en lo que toca a la necesidad de distinguir mínimamente lo correcto de lo incorrecto, por la propia búsqueda de autoconservación colectiva como partes de cualquier sociedad. Si quitamos esa objetividad pactada ninguna cultura perviviría en tanto que los individuos se masacrarían y hasta la propia educación sería vacía e inútil al no contar si quiera con un referente elemental para obrar correctamente, tomando lo que las pasiones ciegamente dictasen y con fatales consecuencias. Pero no necesitas ubicar a un Dios para ello. Habrá quienes se guíen por esa figura, que en el fondo no deja de ser un padre. Incluso se podría aludir que ese Dios reprime en el individuo, coarta y confunde lo placentero con lo necesariamente malo, caso del placer carnal y otra serie de elementos tabuizados. Al cohibir el instinto se puede canalizar posteriormente de manera violenta como es bien sabido.
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el Sáb Jun 27 2020, 17:23
Ya Nietzsche decía que con el ascetismo estamos negando la vida, ubicando el placer en otro plano, caso del cielo ¿el placer es pecado de por sí? Habrá que ubicarlo en su contexto o situación. Yo puedo sentir placer ayudando a mi amigo o al beber y comer. La cuestión está en los conceptos de vició y virtud. Ahí sí que se puede manipular y determinar que lo virtuoso sea lo vicioso y viceversa, pero el cristianismo no estaría libre de culpa en la acusación como históricamente se ha visto.
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el Sáb Jun 27 2020, 17:26
Aparte, sin ánimo de ofender, recurrir a Dios para otorgar objetividad suprema tampoco se aleja de un paternalismo, creer que no somos capaces de obrar responsablemente con la libertad de que disponemos.
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el Sáb Jun 27 2020, 17:27
Dices que existe un bien y un mal pactado, pero que lo determinan sujetos humanos imperfectos, eso hace que no sea objetivo ni mucho menos. ¿No crees que ese baremo moral social está condenado a fracasar? Y me puedes contestar si o no a: ¿Tu dices que un bien y un mal objetivo no existe?
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el Sáb Jun 27 2020, 17:31
Porque la imperfección es humana y la idea de perfección también lo es, caso de imaginar un ser perfecto cómo podría también hacerlo con cualquier ideal elevado a utopía. Kant dijo que ese es el ideal de la razón, darle una causa final llamada Dios. El problema es que Dios es el resultado de la propia razón y sus ideas, como la de libertad o la de alma.
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el Sáb Jun 27 2020, 17:31
No me has respondido.
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el Sáb Jun 27 2020, 17:34
La razón busca cerrarse porque no soporta lo indeterminado y ahí aparece la necesidad de dar una causa última llamada Dios.
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el Sáb Jun 27 2020, 17:35
Me puedes contestar si o no a: ¿Tu dices que un bien y un mal objetivo no existe?
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