Buscar
Resultados por:
Búsqueda avanzada

Comparte
Ir abajo
FS3CSHVRD
FS3CSHVRD
Puntos : 3703
Cantidad de envíos : 1432
Fecha de inscripción : 28/02/2019

Diccionario de Psicología, una palabra al día.  Empty Diccionario de Psicología, una palabra al día.

el Miér Nov 06 2019, 14:25
ABATIMIENTO. Estado de ánimo acompañado de desaliento y desencanto, caracterizado por la melancolía y una cierta inhibición psicomotriz; cuando el abatimiento es permanente, constituye uno de los rasgos de la depresión.
Adrián M
Adrián M
Puntos : 1661
Cantidad de envíos : 548
Fecha de inscripción : 03/07/2018

Diccionario de Psicología, una palabra al día.  Empty Re: Diccionario de Psicología, una palabra al día.

el Miér Nov 06 2019, 19:47

Limerencia. la experiencia de estar enamorado». Limerencia sería lo que la mayoría de las personas conocemos como estar locamente enamorado. Se describe como un estado mental que no es voluntario de atracción hacia otro con tendencias obsesivo compulsivas hacia la persona elegida.

Albedrío 1.0
Albedrío 1.0
Puntos : 2281
Cantidad de envíos : 870
Fecha de inscripción : 20/11/2018
http://escepticosinterinos.foroactivo.com/

Diccionario de Psicología, una palabra al día.  Empty Re: Diccionario de Psicología, una palabra al día.

el Miér Nov 06 2019, 21:44
DELIRIO

Los delirios serían aquellas ideas que la persona sostiene, pero que no tienen fundamentos lógicos. Así pues, la primera característica propia del delirio es la falta de lógica de esta idea. Además, las personas que tienen un delirio no son capaces de desmontar esa idea a pesar de la experiencia o las pruebas lógicas que indican su desajuste con la realidad. Por último, también se establece que esta idea tiene que ser inadecuada para la sociedad o cultura en la que el sujeto
¿Qué tipo de delirios hay?

Según los principales manuales diagnósticos el CIE-10 (de la Organización Mundial de la Salud) y el DSM-IV (de la Asociación Americana de Psiquiatría) habría seis tipos de delirios:

Erotomaníaco: pensamiento de que otra persona, habitualmente de status superior, está enamorada del sujeto
Persecutorio: se basa en la idea de que que el sujeto (o alguien cercano a él) está siendo atacado, atormentado, golpeado, perseguido o se conspira contra él.
De grandeza: creencia de valor, poder, conocimientos o identidad exagerados, o de una relación especial con una deidad o una persona famosa.
Somático: delirio cuyo principal contenido pertenece a la apariencia o funcionamiento del propio cuerpo.
Celotípico (celotipia): idea de que el compañero sentimental le está traicionando.
Mixto
Inespecífico
FS3CSHVRD
FS3CSHVRD
Puntos : 3703
Cantidad de envíos : 1432
Fecha de inscripción : 28/02/2019

Diccionario de Psicología, una palabra al día.  Empty Re: Diccionario de Psicología, una palabra al día.

el Jue Nov 14 2019, 09:50
ABULIA. Carencia o disminución de la voluntad, incapacidad, para tomar
decisiones y para ejecutar un acto voluntario. El abúlico da la sensación
de estar siempre cansado o fatigado.
No es una perturbación motora, sino una alteración patológica de la voluntad que lo incapacita para tomar decisiones propias. En algunos casos, puede ser síntoma de la depresión; en otros, uno de los síntomas de la esquizofrenia, de la histeria o de la psicastenia. También aparece en procesos orgánicos cerebrales, que suelen estar localizados en el lóbulo frontal.


Última edición por FS3CSHVRD el Lun Nov 18 2019, 12:18, editado 1 vez
FS3CSHVRD
FS3CSHVRD
Puntos : 3703
Cantidad de envíos : 1432
Fecha de inscripción : 28/02/2019

Diccionario de Psicología, una palabra al día.  Empty Re: Diccionario de Psicología, una palabra al día.

el Lun Nov 18 2019, 12:15
MOTIVACIÓN. Estados y procesos interiores que impulsan y dinamizan la conducta dirigida a una meta u objetivo determinado. Conjunto de elementos o factores que están activamente presentes, en un momento dado, en la conciencia del ser humano, y que configuran la fuerza psíquica y los mecanismos de estímulo que conducen y determinan a realizar algo.

Prácticamente, todas las escuelas psicológicas han otorgado gran importancia al estudio de la motivación, como uno de los principales procesos de la conducta humana, siendo particularmente relevante en la psicología aplicada a las diferentes formas de intervención social, educativa y cultural. Se trata de los factores internos (necesidad, instinto, aspiraciones) o externos (valor de un objeto o de un logro), que
intervienen en la elaboración de una intención, dando motivo, razón adecuada, estímulo suficiente y energía necesaria para inducir a una acción deliberada y voluntaria, encaminada a satisfacer alguna necesidad individual o social. Las motivaciones comprenden móviles conscientes e inconscientes; estos últimos, no siempre confesables, a veces se justifican por medio de racionalizaciones.

La motivación es una activación de energía que orienta las actividades en un sentido dado, establecen la intensidad de las mismas y determinan la selección de alternativas en la elaboración de una intención. De ahí que suelen distinguirse en el estudio de las motivaciones dos tipos de componentes: el componente energético
(que suele relacionarse con “lo biológico”) se refiere al motor de la voluntad que lleva a realizar determinadas acciones, y el componente direccional (al que se asocia con “lo psicológico”) alude a los objetivos y metas preestablecidos y que el sujeto desea alcanzar.

Los motivos no son observables; lo que puede observarse son las acciones y los comportamientos de una persona motivada. Uno se motiva cuando algo adquiere una valencia positiva, de manera de obtener algo que satisface una necesidad, o el lo gro de algo deseable. Se puede resumir diciendo: la motivación es un “algo” que impulsa al logro de otro “algo”; un objeto que impulsa a otro objeto.
Adrián M
Adrián M
Puntos : 1661
Cantidad de envíos : 548
Fecha de inscripción : 03/07/2018

Diccionario de Psicología, una palabra al día.  Empty Re: Diccionario de Psicología, una palabra al día.

el Lun Nov 18 2019, 14:02

8. Introyección

Este es un proceso psicológico de identificación con otra persona haciendo propias las conductas o rasgos de personalidad del otro. Es un mecanismo de defensa según Sigmund Freud que está muy ligado a un traslado del «ego» al «superego». Se suele dar en casos de maltrato.
FS3CSHVRD
FS3CSHVRD
Puntos : 3703
Cantidad de envíos : 1432
Fecha de inscripción : 28/02/2019

Diccionario de Psicología, una palabra al día.  Empty Re: Diccionario de Psicología, una palabra al día.

el Lun Nov 25 2019, 17:01
ACATISIA. Incapacidad de estar sentado o de pie sin moverse. Se caracteriza por el echo de que la persona se mueve constantemente de un lado a otro. Necesidad imperiosa de mover las manos o los pies, cuando está sentado.
FS3CSHVRD
FS3CSHVRD
Puntos : 3703
Cantidad de envíos : 1432
Fecha de inscripción : 28/02/2019

Diccionario de Psicología, una palabra al día.  Empty Rechazo

el Miér Dic 18 2019, 15:28
Rechazo es el proceso y la consecuencia de rechazar (resistir, negar o refutar). Al manifestar o concretar el rechazo hacia algo, la persona deja en evidencia que no lo acepta o tolera.
Rechazo

Por ejemplo: “El rechazo del público hacia el mediocampista fue evidente durante todo el partido”, “Un día de estos voy a invitarte a cenar y te lo advierto: no aceptaré un rechazo”, “Los analistas creen que el rechazo a la candidatura por parte del intendente era previsible”.

En algunos deportes, la idea de rechazo se emplea para nombrar a lo que hace un jugador que, en posición defensiva, aleja el balón de su arco o portería. Tomemos el caso del fútbol: si un jugador consigue cabecear un centro que cae sobre el área que defiende, alejando el peligro, habrá realizado un rechazo.

No obstante, dentro de este ámbito también se utiliza para referirse al sentimiento que tienen algunos aficionados a jugadores o entrenadores. En concreto, por ejemplo, se considera que existe un importante rechazo de la ciudadanía hacia la figura del futbolista portugués Cristiano Ronaldo. ¿El motivo? Que no gusta su nivel de egocentrismo, su chulería en algunas ocasiones e incluso su absoluta falta de humildad cuando llega a afirmar de sí mismo que es el mejor jugador del mundo.

Si nos centramos en la medicina, se habla de rechazo cuando un cuerpo que recibe un transplante no acepta el tejido o el órgano que llega procedente de otra persona. Esta situación puede obedecer a diversos motivos: lo que ocurre es que el organismo, al considerar que aquello que se le transplantó es un elemento extraño, no lo asimila ni lo pone en funcionamiento.

El rechazo social, por su parte, se asocia a la discriminación. La persona rechazada es aislada o excluida de un cierto entorno por algún tipo de característica (su religión, orientación sexual, nacionalidad, raza, condición social, etc.).

El rechazo también puede ser individual en ciertos contextos: un hombre puede sufrir el rechazo de una mujer a la que invita a salir, ya que ésta no se siente atraída por él y prefiere no compartir la actividad propuesta.

Precisamente a nivel romántico son muchas las personas que experimentan ese rechazo, bien porque de primeras el hombre o la mujer por el que sentían interés les dice que no tiene intención de tener ningún tipo de relación o bien porque sus parejas deciden romper la pareja. Sea cual sea el caso, quienes sufren ese rechazo se llevan un fuerte varapalo, que requiere tiempo para poder superarlo.

En concreto, para conseguir salir de ese bache y recuperar una vida sin dolor, lo habitual es que los expertos en Psicología les den a los afectados consejos tales como estos:
-Lo primero es tener claro que ese sufrimiento que sienten es absolutamente normal.
-También es necesario proceder a mostrar y expresar lo que se siente: escribiéndolo, contándoselo a un ser querido, llorando…
-En ningún momento se debe recurrir a la violencia, ni sobre uno mismo ni tampoco sobre la persona que ha llevado a cabo el rechazo.
-Reunirse con los amigos y seres queridos, para así poder salir del bucle de dolor en el que se está metido.
Adrián M
Adrián M
Puntos : 1661
Cantidad de envíos : 548
Fecha de inscripción : 03/07/2018

Diccionario de Psicología, una palabra al día.  Empty Re: Diccionario de Psicología, una palabra al día.

el Vie Dic 20 2019, 00:31
QUÉ ES LA ACEPTACIÓN EN PSICOLOGÍA
Para la psicología la aceptación significa reconocer las situaciones no deseadas de nuestra realidad sobre las que no podemos hacer nada para modificarlas, aprendiendo a asumirlas (sin quejas ni excusas) y así fortalecer nuestra tolerancia a los fracasos, pérdidas o desengaños vitales.

Ante la muerte de un familiar, el abandono del cónyuge o una catástrofe natural, la aceptación de esa situación es el inicio para poder poner en marcha una acción reparadora que mantenga nuestra estabilidad emocional. Nos ayuda a intuir nuestros límites sobre lo que podemos o no cambiar de nuestro entorno existencial.

La aceptación no es resignación, porque ésta conduce a la inacción al sentir que no se puede hacer nada para resolver una situación dada. Tampoco es acatamiento o aprobación. Es la decisión de admitir y afrontar todas las situaciones que la vida nos regala para poder alcanzar la sabiduría de reconocer la realidad que hay en el entorno, dejando atrás lo que no podemos cambiar para centrarnos en lo que podemos controlar y corregir.

En el momento en que aceptamos algo nos abrimos a considerar otras posibilidades que puedan mejorar nuestra situación, empezamos a entrenar nuestra flexibilidad psicológica que nos permite elegir entre renunciar o perseverar en una acción que está al servicio de nuestros valores personales.

También es la determinación de aceptarnos a nosotros mismos, permitiéndonos ser lo que queremos ser con independencia de nuestro ambiente familiar o social.

La Autoaceptación Incondicional de Ellis
El psicólogo estadounidense Albert Ellis (1907-2013), fundador de la Terapia Racional Emotivo-Conductual (TREC), propone que adoptemos la Autoaceptación Incondicional frente a la clásica “autoaceptación condicional”.

Qué es la aceptación en psicologíaLa “autoaceptación o autoestima condicional” enseña que una persona se acepta a sí misma “a condición” de que sea amable, haga las cosas bien y reciba la gratitud de su entorno más cercano; es decir, siempre estará pendiente de la valoración que los demás tengan de su persona. Esta idea es irracional porque el ser humano es, por definición, imperfecto, y se equivocará y fallará a menudo a lo largo de su vida. Además, aunque haga bien todo, los demás pueden evitarle o rechazarle por diferentes motivos. Y aunque uno haga bien las cosas y sea aceptado por todos hoy, nunca puede saber lo que ocurrirá mañana. Por eso alguien educado en la “autoaceptación condicional” (tienes que ser correcto, amable, generoso…) tendrá dudas continuamente sobre lo que piensen los demás, posiblemente generando una ansiedad crónica y un sentimiento de inferioridad.

La Autoaceptación Incondicional neutraliza esta amenaza propia de la autoestima condicional; por ejemplo eligiendo, como aconseja Ellis, un enfoque existencial, repitiéndonos mentalmente algo así: “Decido, como miembro de la raza humana y como ser único, con mis intenciones y preferencias personales, aceptarme incondicionalmente con independencia de cómo me salgan las cosas y de si recibo aprobación o críticas de los demás. Mi valor individual no depende de mi productividad ni de la aceptación que recibo de los demás, solo depende de que opte por vivir y seguir siendo un miembro de la raza humana con mis valores personales intactos”.

Según esta regla tenemos que precisar nuestros objetivos vitales basados en el sentido que demos a nuestra vida, en nuestros valores personales, y después evaluar nuestras actuaciones (junto con nuestros pensamientos y sentimientos) en base a dichos objetivos. Ahora bien, estas valoraciones no son “buenas” o “malas” en sí mismas, como señala Ellis. Dependen absolutamente de nuestros objetivos fijados, aunque podemos cambiarlos cuando deseemos si nuestro entorno lo exige. Pero mientras los defendamos tenemos la facultad de juzgar todo dependiendo de esos objetivos; así llegamos a adquirir nuestro pensamiento crítico personal de las cosas, mientras nos invita al mismo tiempo a respetar la visión personal que los demás tengan del mundo basada en sus diferentes valores y objetivos particulares (lo que supone la Aceptación Incondicional del Otro).

Llevando la lógica hasta el final, la aceptación incondicional del otro incluye la aceptación incondicional de las condiciones. Aprender a aceptar los hechos cuando ocurren y, si van en contra de nuestros objetivos, intentar cambiarlos; pero si el cambio no es posible, procurar adaptarse lo mejor posible a la situación. Aceptar la realidad es dejar de exigir que se deba conseguir lo que se quiere de sí mismo, de los demás y del mundo.

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)
El psicólogo Steven C. Hayes (1948), uno de los principales creadores de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT se pronuncia como una sola palabra, no por sus siglas, porque significa “actúa”), da mucha importancia a aprender a ser conscientes de todos nuestros pensamientos (positivos y ansiosos) en cuanto aparecen, aceptándolos e involucrándose con las reacciones emocionales íntimas que surgen (a pesar de que nos incomode). Esto beneficia nuestra apertura psicológica: nos adiestra a reconocer la realidad y fomenta nuestra sensibilidad hacia nosotros mismos y nuestro ambiente social.

Para alcanzar la plena aceptación la ACT da una importancia especial a permanecer en contacto con nuestra experiencia emocional interna, desafiando nuestra tendencia a la evitación vivencial de nuestros temores más profundos, renunciando a luchar inútilmente por controlarlos o excluirlos de nuestro mundo mental.

La evitación vivencial es no querer estar en contacto con nuestras vivencias internas (pensamientos, emociones, sensaciones, recuerdos,…) de forma rígida, rehuyéndolas, evitándolas o modificándolas de forma habitual. Está demostrado que esta evitación cognitiva se relaciona con una gran variedad de psicopatologías y problemas conductuales. La ACT propone “hacer espacio” a esos contenidos mentales rehusados explorándolos con curiosidad y autocompasión (aceptación).

La ACT define la aceptación como la adopción voluntaria de elegir, en base a nuestros valores personales, una disposición conductual abierta, receptiva, adaptable y libre de juicios respecto a la experiencia que tiene lugar en el momento presente. Es decir, la intención de “estar dispuestos” a conectar con nuestras experiencias internas negativas para comprenderlas y, poco a poco, aprender a controlarlas.

La aceptación de la ansiedad
Aceptar nuestra ansiedad, o nuestros miedos particulares, implica comprender que todos somos seres humanos con nuestras fortalezas y debilidades. Es admitir esta emoción, la ansiedad, como naturalmente nuestra que siempre estará con nosotros, pero sabiendo que podemos aprender a gestionarla para que no controle nuestra vida.

Sentir algo de ansiedad nos advierte de que tenemos que prestar atención a lo que pasa en nuestro entorno, a la vez que moviliza nuestros recursos en situaciones nuevas más o menos estresantes. Respetar la incertidumbre, admitir la adversidad y tolerar la angustia moderada hace que apreciemos más los momentos agradables con nuestra gente y con la naturaleza.

La ansiedad es mucho más habitual que venga por nuestra preocupación sobre cómo nos ven los demás para que no nos rechacen más que por nuestra preocupación física. El antídoto para esta ansiedad egocentrada es la Autoaceptación Incondicional, porque al vernos como personas naturalmente valiosas tenemos menos miedo al rechazo de los demás y a nuestros fallos y errores.

La ACT anima a la aceptación de la ansiedad considerándola como una señal (un mensajero emocional) que hay que atender y aprovechar para preparar la acción más adecuada, en vez de verla como un problema considerándola una emoción negativa o “tóxica” que es necesario eliminar. Aquí la aceptación es receptividad al momento presente estando dispuestos a entrar en contacto con aquellas situaciones en las que sea probable que desencadenen vivencias internas negativas.

La aceptación no significa aceptar el malestar de la ansiedad para siempre, significa contar con la ansiedad como un componente natural más en nuestra vida que nos hace reconocer las dificultades que tenemos en ciertos ámbitos concretos, mientras nos damos cuenta de que nuestras estrategias de afrontamiento de la ansiedad consolidadas durante años están condenadas al fracaso.

La aceptación de las reacciones emocionales aversivas llevan a una mayor tolerancia de éstas y un mayor deseo de comprometerse a superar otros estímulos aversivos. Esta idea cada vez encuentra más apoyo empírico, que la aceptación de la ansiedad paradójicamente puede ser la mejor estrategia para reducirla.

Es decir, se supera la ansiedad aceptándola (no confundir aceptación con resignación), asumiendo que nunca nos veremos totalmente libres de ella, aprendiendo a domarla para dejar de sentirnos ansiosos de tener ansiedad.

Aceptar la realidad
Según la ACT se acepta la realidad aprendiendo a ser conscientes de que nuestros sentimientos son sólo sentimientos subjetivos personales, nuestros pensamientos son sólo pensamientos basados en nuestras creencias, nuestros recuerdos son sólo memorias a menudo deformadas por el tiempo, etcétera.

El psicólogo italiano Walter Riso (1951) apunta que no se nos enseña a perder, aprendemos que sólo con el éxito podremos alcanzar la felicidad. Cree que esta es una educación antisabiduría, porque saber aceptar la derrota es un indicador de inteligencia, así como aceptar lo que escapa a nuestro control es señal de sabiduría.

Riso propone vivir según el aforismo inspirado en el estoicismo: «dirigir la propia vida en lo que depende de uno (sentido, felicidad, autorrealización) y aceptarla tal cual es cuando no depende de uno (enfermedades, muerte, separación), intentando disminuir la cantidad de dolor que de por sí implica el mero hecho de estar vivo».

Aceptando nuestra experiencia nos volvemos más conscientes de nuestros sentimientos y actitudes, y también percibimos más claramente la realidad externa al privarla de categorías preconcebidas. Cuando aceptamos la realidad actuamos con los verdaderos elementos que la constituyen, sin rechazarlos ni evitarlos, simplemente gestionándolos lo mejor posible.

Aceptar el cambio
Qué es la aceptación en psicologíaLos seres humanos somos complejos, y nuestros pensamientos, emociones y acciones cambian mientras evolucionamos. Los neurobiólogos detectan cómo cambia nuestro cerebro con cada nueva experiencia y cada nuevo conocimiento adquirido. Pero también somos animales de hábitos, por lo que es aconsejable aceptar que el cambio (buscado o impuesto por la realidad) será incómodo, que nos puede doler al principio.

Las células de nuestro cuerpo se renuevan constantemente y en nueve años todas han cambiado, tenemos un nuevo cuerpo. También cambia nuestra forma de pensar con cada nueva información, nuestra sensibilidad hacia las cosas, nuestras actitudes. La memoria humana no se parece a un disco duro de un ordenador, cambia al tiempo que nosotros crecemos intelectualmente a lo largo de la vida para que encaje en nuestras creencias actuales, y cuanto más tiempo transcurre más transformamos nuestros recuerdos.

A lo largo del tiempo cambian las ideas y sensibilidades sociales, al igual que la ciencia avanza sobre el trabajo hecho durante siglos desarrollando y descartando ideas, incluso la historia se revisa a menudo. Siempre podemos cambiar nuestros hábitos mentales por otros que nos permitan sentir el mundo de forma diferente.

A pesar de que la personalidad tiende a ser relativamente estable, cambia a lo largo de la vida con la experiencia, y especialmente el carácter que, al formarse mediante hábitos de comportamiento adquiridos a lo largo de la vida, es modificable. La interacción de los genes y el ambiente es el que determina la conducta.

La neuroplasticidad dice que el cerebro cambia mediante dos contribuciones:
1.- mediante las experiencias vividas en nuestro entorno vital, y
2.- mediante la actividad mental que va desde la reestructuración cognitiva a la meditación.

Aceptar la verdad objetiva de que todo cambia con el tiempo implica que nuestro verdadero yo es un proceso en constante transformación, es un fluir de experiencias que enriquecen nuestra percepción del mundo. Entonces nuestra identidad no es estática, no se puede etiquetar, sólo estando receptivos al momento presente podemos experimentar lo que somos.

Aceptándome a mí mismo
Puedo empezar a aceptarme reconociendo que mis actos son independientes de mi identidad como persona, puesto que hago miles de cosas: beneficiosas para mí y mi entorno familiar y de amistades, negativas para mi bienestar y felicidad y para otras personas, y muchas cosas rutinarias e intrascendentes. Entonces ya no tendría que invertir tanta energía en mí mismo y en mis pensamientos recurrentes sobre las equivocaciones del pasado, y podría dedicarme a mejorar mis relaciones sociales, superar mis complejos y empezar a vivir de forma eficiente.

Es decir, puedo aceptarme como persona pero no conformarme con mis deficiencias e inseguridades, puesto que siempre se puede aprender a mejorar cualquier aspecto de la vida, siempre se puede evolucionar hacia un ideal de vida.

La aceptación es la clave para superar el pasado y ocuparse del presente. Si me acepto a mí mismo llega el perdón de mis errores del pasado. Si acepto a los demás podré tener unas relaciones sanas y satisfactorias con las personas sin idealizarlas ni rebajarlas. Y si vivo en el mundo real en vez de en mi imaginación, si hago cosas y actúo ante lo que me pide la vida a cada instante, veré que tengo cualidades que antes me eran invisibles, con lo que aumentará mi autoestima y desarrollaré un sentido de identidad verdadero.

Entonces podré abandonar mi imagen de “defectuoso”, sabré que todos somos únicos e irrepetibles pero a la vez compartimos el 99,9% de lo que somos y tenemos las mismas necesidades básicas, más allá de las diferencias superficiales.

La autoaceptación implica una profunda aprobación de nosotros mismos, supone volver a sentirnos como realmente somos sin pretender cambiar nuestra experiencia. Es el afecto hacia uno mismo en su totalidad, que incluye la aceptación de nuestras propias capacidades y limitaciones, lo que fomenta nuestro potencial para diferenciar entre lo que podemos cambiar y lo que no.

Señor, concédeme la serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,
el valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar,
y la sabiduría para reconocer la diferencia.
Contenido patrocinado

Diccionario de Psicología, una palabra al día.  Empty Re: Diccionario de Psicología, una palabra al día.

Volver arriba
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.