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Albedrio_baja_solicitada
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el Jue Jun 01 2017, 18:22
EL GUERRERO

28 de mayo de 1739, Reading
  Querido amigo:
Entre humedades y penumbra os escribo. Se me ha permitido tener papel, una pluma y tinta debido a la clase de la que procedo. Lamento si mi relato os resulta desagradable, acostumbrados como estáis al buen ánimo de las fiestas de sociedad.
Os contaré que llevabais la  razón cuando sosteníais que mi reloj no media bien el tiempo; que aun siendo de maquinaria suiza, aun retrasando solo un minuto al mes, no podía medir lo fugaz de una noche de pasión ni lo larga que es la espera cuando el enemigo acecha tras una colina.

 
Aquí mi reloj está parado y en manos ajenas. Cuento mis días por comidas y los años por las ropas y mantas que nos traen las Hermanas por Pascua. Para mantener mi cuerpo sano y mi mente ocupada he ideado un sistema de procurarme un alimento mejor que el me proporcionan, digno solamente de bestias de carga y ratas. Precisamente a ellas se lo doy, a las ratas, los únicos seres vivos de por aquí de apariencia saludable. Parto en trozos mi comida, y la dejo cerca de la  oquedad de donde he podido observar que proceden. Su tamaño es poco menor que el de un gato, aunque su sabor es similar al del gallo. Como habréis podido imaginar tras conseguir que salgan de su escondite las doy muerte con mis propias manos. A la hora de los ejercicios en el patio descubro el bien que me hace comer dos veces al día.


Por lo demás paso los días pensando en lo injusta de mi condena. Todavía no he conseguido descubrir en que parte fallé yo a mi reina para que por cumplir con la labor que ella me había encomendado condene mi nombre y el de mi familia al oprobio y a mi cuerpo a lo insalubre e incomodo de mi estancia.
Y es que, amigo, no consigo  comprender como es posible que el buen hacer en mi oficio, que otrora me otorgó parabienes y la cruz de San Jorge para el escudo de mi estirpe de mano de la reina, ahora me haga vil y cruel a los ojos del mundo y de la ley. ¿No era a caso nuestro cometido ganar una guerra?
Y cuando siendo superiores en número uno a tres y estando bien abastecidos y fortificados los franceses entramos en Nueva Tolousse ¿Quién se atrevió a escupirme en la cara a gritarme asesino y torturador e indigno de pertenecer al ejercito Inglés? ¿Quién siquiera lo pensó? ¿No fue esa la victoria por la que ahora ostento el título de Sir? Nadie nos preguntó como habíamos sido capaces de salir victoriosos de una batalla tan desigual. ¿Desconocía entonces la reina mis métodos?
Nadie preguntó como llegaron las rameras con sífilis al fuerte francés, o como pudieron escapar los prisioneros el mismo día que les proporcionamos para protegerse de las inclemencias del tiempo las ropas que no se quemaron en el hospital. Tampoco nadie preguntó cómo pudo morir repentinamente estando prisionero en nuestro calabozos el Marqués D´accont con más de la mitad de los huesos de su cuerpo fracturados, ni como descubrimos donde se encontraba el polvorín, la armería y el centro de mando en Nueva Toulouse. Ni sobre los miles de hombres que ardieron esa noche en sus barracones.
Sólo nos preguntaron por ese noble afeminado holandés que consiguió ahorcarse  casi sin sangre y usando su único brazo sano después de que en el interrogatorio nos contara como lograba introducirse con toda su carga en la ciudad para comerciar con ella. Al que expusimos en la plaza acompañado de toda su descendencia para que todos vieran como se pudrían los enemigos de la corona inglesa
Y cuando los franceses recuperaron Nueva Toulouse y empezaron a ganar posiciones en el este la reina consideró oportuno atender los intereses comerciales en las colonias americanas del hasta entonces neutral rey holandeses y satisfacer su sed de venganza, el amantísimo tío del noble holandés que "confundí en una orgía de sangre indigna de un oficial ingles" - como decía mi sentencia - "con un enemigo de la corona".
Me alisté en el ejército con poco más de 17 años siguiendo a mi padre y fui a las Américas con la idea romántica de volver como un héroe. El ejército me enseñó lo que es un guerrero. Un guerrero no quiere la gloria, quiere vencer al enemigo. Cuando otros sólo arriesgan la vida yo arriesgué también mi alma, sabedor de perderla. Ese es el amor que profeso a mi reina y este es el pago que he recibido.
   
No siento remordimientos, hice lo que tenía que hacer.

   Afectuosamente, se despide de vos
                    Sir Alfred GoodWarrior.
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el Jue Jun 01 2017, 19:07
Clapp Clapp Clapp Clapp 

thanks Por el ratito agradable de lectura!!!
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el Lun Jun 05 2017, 21:22
Los abuelos suicidas

Alfredo siempre se burlaba de los "abuelos" que se te cruzan por medio de la calle y claro, a punto estas de pillarlos. Cada vez que sales con el coche puedes encontrar una pequeña muestra de lo que digo.

Ya tenía unos años. Antes cruzaba el paso de cebra en rojo y ¡ni un pitido! Si es que era todo un atleta urbano. Llegaba al trabajo en diez minutos. Ahora es lo que tarde en bajar a por el pan a la tienda de debajo de su casa, que es lo que fue a hacer esta mañana.  

Tampoco está de más pensar en los viejos que no encuentran el cambio el super. Entre dos colas de la compra siempre escoge la caja que menos edad media tenga. Esta mañana, como otras veces, eligió la cola más rápida.  

Alfredo no lo sabía, pero era una de esas personas que tenia un "optimismo antropológico" como algún político caído en desgracia. Siempre con un plan, y de dinero no se le escapa una. Antes era contable, así que otra cosa no, pero de números sabía un rato.

Pensaba, mientras volvía a casa, como ha cambiado todo. Ni siquiera le salían igual de bien las cuentas y pensaba sobre todo, en como  se había convertido en uno de esos abuelos suicidas que cruzan por donde no deben, cuando no deben y tardan demasiado tiempo.  Empezó no hace mucho. Más o menos desde que la familia de su hijo se instaló en su casa.

Ahora se quedaba a menudo absorto en sus pensamientos, haciendo números y al volver de comprar el pan le han atropellado.  

No tenía demasiado dolor, y seguía con sus números, como un sueño, recordaba  lo que costó encontrar un banco para que les dieran una hipoteca a sus hijos, Julián, vendedor de coches, y su mujer, parada embarazada. Les tuvo que avalar, firmar muchos papeles y lo que más gracia le hizo, le obligaron a hacer un seguro de vida a sus años.  

Con la crisis el banco embargó la casa de Julián  y volvió a la de su infancia, solo que ahora con mujer y dos hijos. Están un poco apretados, pero Alfredo, contento de volver a tener algo de compañía.

Por eso siempre decía "ni pan ni techo os van a faltar". Y ahora también tenía un plan, toda su familia le ha visto en la cocina con papeles y calculadora.  Como siempre, desde que se casó ha hecho números por la noche, una o dos veces por semana, dividendos, acciones, warrans, futuros... Con un sueldo normalito consiguió ahorrar para la vejez, vivir relativamente bien y ayudar a su hijo cuando se casó.  Pero ahora los números no le salían igual de bien.

Esta mañana, cuando Julián oye un pitido y un frenazo, sale del bar sin pagar y ve a Alfredo, tirado junto a las barras de pan, se acerca y llora sobre la respiración entrecortada de su padre, que  murmura sonriendo: ¡estaba desesperado!
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el Mar Jul 25 2017, 09:22
Era uno de esos días oscuros, crueles y tormentosos. Uno de esos días en los que levantarse había sido un esfuerzo extraterreno. No, definitivamente no. No era un buen día para ir al trabajo. Eso nunca le importó a ningún sindicato, tan ocupados como están todos de conseguir mejoras saláriales, seguridad laboral... y otras muchas cosas, que no digo que estén mal, pero ¿Por que no reivindican como día festivos los días como hoy????. Es lo mismo, a nadie le importa. Es como los niños de África, todo el mundo sabe que se mueren de hambre, todo el mundo lo comprende y piensa que es una mierda, pero lo aceptamos como algo inexorable ante lo que nada podemos hacer.
Así que aquí estoy, en el trabajo, para que más. Seguro que hoy es uno de esos días en el que se confabulan todos los parados para venir a hacer sus papeles, ¡Y que después nos den cursillos de "Mejora de atención al cliente"!. Lo de "mejora" con dobles comillas. La verdad es que los que mandan no saben. No se enteran de nada. A lo mejor ellos si que pueden faltar al trabajo esos días que son tan asquerosos como este y por eso no piensan que los demás también tenemos derecho.
En fin, tengo que dar al botoncito de la vez. Seguro que le doy y vuelve a sonar ese ¡piiii! estridente. ¿No se habrá estropeado la puta máquina?. No. No voy a darle. Haré como si leyera estos papeles. Por otro lado los tengo que leer. Joder, estoy atrapado. Voy a dar al botoncito, a lo mejor hasta es alguien agradable y vete a saber si me hace como el del cuento de Ismael Serrano... Además voy a decir "siguiente" cuando suene el pitidito. Lo diré alto, para no tener que oírlo, para camuflarlo.

- ¡¡¡¡¡¡SIGUIENTE!!!!!!

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el Miér Jul 26 2017, 12:47



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el Miér Jul 26 2017, 14:16
¿La canción es una crítica?
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el Miér Jul 26 2017, 15:44
No!! solo querías que vieses que he pasado por aquí a echar un ojillo Wink y bueno al hacerlo me recordó esta canción... que me gusta mucho y creo que venia a cuento. Yo soy muy mala haciendo criticas jeje saludos
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el Miér Jul 26 2017, 16:16
Pues muchas gracias.
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el Miér Jul 26 2017, 22:36
¿ Por qué no públicas esto en tu blog ? La interacción escritor-lector quedará más clara y ordenada.
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el Jue Jul 27 2017, 13:21
Se suponía que el blog era para cosas de educación. Además creo así alguien más se puede animar.

En cualquier caso, si te parece más apropiado para el blog, pues lo pongo allí.
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el Jue Ago 03 2017, 09:06
Soy un hombre pequeño, enjuto, tímido y cobarde. Soy una sombra por el día y un hueco de la cama mientras duerme. Ando por los treinta y pocos, pero con una somera mirada y una conversación ligera comprendes rápidamente que he desaprovechado la mayor parte de mi vida. De mis gestos rezuma la desagradable impresión que da lo estudiado, lo medido, lo manido. Todas mis expresiones suenan vacías, como si ya hubieses oído eso antes en algún telefilm de sobremesa.

Me gusta mirar los logotipos publicitarios, especialmente los de las marcas extranjeras. Me divierte leerlos como las palabras españolas y después descifrar su pronunciación correcta. “lukqui estrique” ese es el tabaco que fumo, pero cuando me acerco al estanco siempre pido un paquete de “luqui”. Así paso la tarde, dejando enfriar el café en el mármol mientras por la ventana miro pasar coches y personas. Me gusta ese ventanal lleno de etiquetas, lógicamente pegadas de forma que se puedan leer desde fuera, lo que hace aún más atractivo el juego de los logotipos publicitarios. A menudo, absorto en mi juego, me sorprendo sonriéndome, cuando noto que la camarera me mira. Pregunta si deseo algo más. Nervioso mascullo un “no” y un “gracias” con tono de disculpa y pienso que debo llevar demasiado tiempo en la cafetería, pienso que es una forma velada que usan todos los camareros para que los clientes dejen libre el sitio. Tomo mi café frío de un sorbo, sin azúcar, no porque me guste así, sino porque prefiero evitar la posibilidad de verme nuevamente humillado si alguien se da cuenta de que llevo más de media hora en la cafetería sin hacer el menor caso a mi consumición. Disimuladamente guardo ese sobrecito delator en la chaqueta y salgo a la calle.
Hago un amago de dirigirme a la derecha, rectifico. No se donde ir. No tengo donde ir. Tengo que matar dos horas más fuera de la pensión. No quiero quedarme esperando en ese cuartucho, sin saber que hacer, masturbándome para pasar el rato, escuchando la radio, esperando la hora de la cena. Giro bruscamente orgulloso y embelesado con la idea de que he conseguido aparentar decisión con el gesto y mi sonrisa estúpida, seguida del resto de mi cuerpo, tropieza con un peatón apresurado. Me pongo rojo, balbuceo una disculpa, bajo la cabeza y sigo andando anquilosado, arrítmico, como se anda cuando se siente la incómoda sensación de ser observando.

Me gustaría que al acabar esa calle se hubieran pasado las dos horas que le quedan hasta la hora de la cena en mi pensión. Empiezo a andar más lento, me siento mejor, pero no aguanto este paso cansino, aburrido. Así que empiezo a caminar rápido, buscando siempre una calle menos concurrida que la anterior, hasta que me acerco a las afueras. Entonces vuelvo otra vez a sentir la vergüenza de no tener ninguna explicación para estar por esa zona de la ciudad, que por momentos se me descubre no como solitaria, sino como extraña, como fácilmente calificable de rara para cualquier persona que no este paseando con su pareja, que no esté haciendo deporte... todos ellos tienen una justificación clara para estar ahí, pero yo no. Todos ellos, los ciclistas que pasan de vez en cuando, las parejas, los que pasean al perro, todos, piensan que ese hombre está deambulando sin ninguna dirección concreta, sin nada que hacer. Me siento desamparado ante la evidencia, avergonzado una vez más esta tarde.

Estoy cansado, pero no me atrevo a sentarme en ninguno de los bancos de la calle, no sería propio. Me prometo no volver a salir de casa sin un libro. Eso si que sería una buena excusa para todo. Con un libro una persona puede pasarse horas sentado en el bar, con un libro uno puede irse a las afueras y leer en cualquier banco, con un libro la gente me mirará y me verá interesante, atractivo. Definitivamente un libro es un buen complemento.

Eso de ser atractivo es algo en lo que a menudo pienso. A menudo escucho las conversaciones en los bares, o por la calle, y todos ellos cuentan anécdotas interesantes, o tienen algún problema de difícil solución y, lo que más me atrae, hablan de otras personas intentando interpretar sus actos y juzgándolos como buenos o malos. Sería fantástico si alguien hablara así de mi, sería fantástico ser uno de esos tipos de los que se dice “ya sabes, él es así” o algo por el estilo.
Como he ansiado siempre tener una vida complicada, tener ese halo de misterio, sonreír torcido como lo hacen esos que cuentan menos de lo que saben. Ser admirado, odiado y motivo de conversación de las otras personas. Pero esa no es la verdad. La verdad mi vida no es nada interesante. La verdad es que la gente apenas se da cuenta de que existo.

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el Miér Ago 16 2017, 23:11
Paradoja

1. Idea o afirmación en apariencia extraña y que se opone a la opinión general: es una paradoja que siendo la más débil, tenga mayor resistencia física.
2. Afirmación inverosímil que se expone con apariencia de real
3. Figura retórica que consiste en relacionar expresiones o frases en apariencia contradictorias: es famosa la paradoja de vivo sin vivir en mi
4. Enunciado o razonamiento que lleva a dos conclusiones contradictorias entre si, pero válidas.

Esto es lo que dicen los de la RAE. Así que sería una paradoja decir que si me sé ignorante soy un sabio “sólo sé que no se nada”. Lo que tiene la honestidad. Más paradojas: si el sabio es aquel que escucha, ¿habría que llamar sabios a los tímidos?; si se sabe que cuando una persona pasa hambre se le hincha la tripa ¿he estado yo pasando hambre sin saberlo??....  y, si todas las aves tienen plumas, ¿será consecuente pensar que todos los animales con plumas son aves?. Si todos los elefantes tienen cuatro patas, ¿será igualmente consecuente pensar que todos animales con cuatro patas son elefantes?.



Carne con setas y vino blanco.

Setas y vino blanco. Mi truco secreto son las algarrobas. Se dejan pochar con las setas y el vino blanco. Ahora es cuestión de paciencia, hasta conseguir reducir la salsa.

Soy un libre pensador, lo que significa que pienso lo que quiero siempre que me dejan. Hoy es uno de esos días en los que, de momento, me tomo la licencia de explayarme. Esta mente libre y creativa también la reflejo en mi cocina. Estoy haciendo un plato sencillo, setas con carne. Me gusta la sencillez por que es en ella donde veo interesante ser creativo. Para mi el fuá de salmón al roquefort no es más que un problema de pronunciación; después es fácil que sea fuagrás La Piara de salmón con queso. No digo que sepa mal, digo que no es creativo ni sencillo.  

La carne se mecha en lonchas finas, ya está adobada del día anterior con pimentón. La hemos tenido en leche para conseguir que se ablande durante al menos 32 horas. No debemos echarla en la sartén hasta que se reduzca por completo la salsa.

Ser una persona con ideas propias no es fácil. A menudo son contradictorias, y más a menudo no son compartidas. Todavía no se si tiene relación lo uno con lo otro. En cualquier caso siempre busco a las personas que no opinen lo mismo que yo. Lo llamo higiene mental o gastronomía humana.

Considero conveniente para este plato unos 500 gr de setas de montaña.  Ahora se producen en cuevas y túneles de forma comercial, pero en mi opinión no tienen el mismo sabor que las naturales. Además prefiero ir a dar un paseo por el campo que al supermecado. En cualquier caso podremos encontrar en  la etiqueta su procedencia.


Al común de las personas le parece habitual encontrar a personas que no opinen lo mismo que uno mismo. Pero no es tan fácil. A poco que profundizas en una conversación con alguien dejas de pensar que cualquier cosa que diga el otro no tenga, al menos, algo de verdad. Creo que me es tan difícil estar completamente de acuerdo con alguien como estar completamente en desacuerdo.


Sobre vinos no soy ni mucho menos un experto, pero en cualquier caso recomiendo un vino joven sin mucho cuerpo, y sobre todo, sin nada de aguja. No podría explicarlo muy bien: que no sea un buen vino, y , por supuesto, que no sea malo. Cualquier vino blanco cosechero con algo de dignidad valdría.


Soy una persona resuelta y por consiguiente siempre busco a aquel que está en desacuerdo conmigo.  Me aburre que me den la razón. Tener que darla yo ya me parece esperpéntico. Prefiero que no piensen como yo, así puedo decir que respeto y desprecio lo que me cuentan.


Siendo un plato típico mediterráneo, redundaré en lo del chorro generoso de aceite de oliva virgen, una vez conseguida la salsa. Con el aceite bien caliente se agrega la carne hasta que se dore.


Hay personas con las que es imposible estar en desacuerdo. No hablo de pusilánimes que simplemente te dan la razón por carecer de una velocidad sináptica adecuada, sino de aquellas que te hacen dudar si repiten lo que ya les has dicho, leen lo que piensas o sencillamente se apropian de tus ideas por  que las dicen primero.


La carne ya dorada: ahora es cuestión de conocer los gustos de tus comensales. Poco hecha es propia de buenos comedores de carne; en cuanto que la muy pasada es para los que buscan un mero aporte proteínico en la comida. Para estos últimos es bueno tener relleno  el salero. Es virtud del cocinero encontrar el punto medio y exacto que cada invitado espera.


Siempre es bueno conocer gente. Dependiendo de tus amistades y las zonas que frecuentes podrás preparar un plato más o menos espléndido. En cualquier caso, si encuentras a una persona que comparta tus opiniones mejor que mejor. Es sabido que compartimos un 99% de los genes con los orangutanes. Supongo que dentro de la misma especie la diferencia será aún menor, así que no creo que modifique mucho el sabor del plato,  pero te das el gusto de quitar de la circulación un fanático.


Solo queda servirlo y ¡a comer!. No hay que despreciar el valor de una buena presentación, no olvides que también se come por los ojos y elige con cuidado el café y los licores para después. Ten en cuenta que son imprescindibles para una buena tertulia y que de una buena tertulia puede surgir otra buena comilona.

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el Dom Ago 27 2017, 08:02
Hoy no os voy a contar un cuento como siempre. Voy a contar algo que me ha pasado, para que después digan que soy autobiográfico, que es mucho mejor. Bueno, como sabéis me he enfadado con mi jefe y ya no bajo al cuarto donde está él para comer. Como me jode comer entre vapores y mierda me puse a buscar un sitio decente para tomarme el bocadillo y encontré uno que está de puta madre. Es un jardín, bueno, cuatro árboles con un poco de verde que tiene la fábrica cerca de la entrada. Tiene un banquito que ahora es mi comedor.
   Esto no tiene nada de especial y no os lo contaría si no fuese por el chico que viene a comer conmigo. El primer día del turno estaba yo tranquilamente caminando y le veo que se acerca, con la bolsa del bocadillo, pone cara como de disgusto y se va.
   Pero el siguiente día me pregunta si puede sentarse y yo le digo que claro, que así me da un poco de conversación. El caso es que me sonaba su cara y no sabía de que. Se lo digo y , joder, me dice que a mucha gente le suena y es por que trabaja en Tintín - y jodete - de portero.
   Debió ver que no lo puse buena cara por que enseguida me preguntó que si me había parado alguna vez o que y como ahora puse cara de póquer y no le conteste, parece ser que se dio cuenta de que si, si que me había parado alguna vez. Y va el tío y me salta  "no te lo tomes a mal, joder, era mi trabajo". Como o me quedaba callado y pasaba de él o le respondía le dije que lo que más me jodía es que no me paró por las pintas sino por que le salió de los cojones. El sonrió
   Vio que me palpaba la ropa buscando el tabaco (que lo había dejado en el puesto) y me acercó su paquete de Malboro y tranquilamente contestó:
   - No sé por que todo el mundo se piensa que los porteros paramos a la gentes por las pintas, por las malas pintas si, y eso es verdad, pero no porque lleven zapatillas o pendiente o alguno de esos tópicos que todo el mundo tiene en la cabeza...
   - Entonces, ¿porque cuando iba a ese antro de bar a mi me paraban los días pares si y los impares no?
   - Joder, es lo que te voy a contar. El bar es pequeño y no podemos dejar entrar a todo el mundo, así que lo seleccionamos.
   - Muy nazi
   - Es comercial. Nunca dejamos entrar a nadie con cara de enfadado y sobre todo nunca dejamos pasar a nadie que parezca triste. El jefe quiere que el bar sea un sitio para pasarlo bien. No quiere a esos tíos que se acercan para ligar y terminan contándole a la tía que el perro se les murió o que  les ha dejado la novia o, yo que sé, que nadie les entiende.
- Vete a quedarte con otro tío, ¿así que no dejáis pasar a los tristes? Pero si ese bar está lleno de pijos indeseables. No me digas que la mitad de los que están allí no llevan un polo lacouse, colonia hugo bos y toman rallos uva en invierno.
   - Joder ... Vale que mucos son pijos, pero por lo menos vienen contentos. Yo que sé... a lo mejor se han comprado el polo y están contentos con su polito Lacouse. A mi jefe eso le da igual, el caso es que no vengan de tertulia, a contar sus penas. Que vengan a pasarlo bien y a consumir, joder.
   - ¡Cago en dios!! ¿Así que si entras con una sonrisa de cabrón me dejan pasar y si no, no??
   - Eso es. Pero no te creas que es tan fácil disimular. Yo llevo más de seis años y se diferenciar a un triste de un tío que viene animado. Dice mi jefe que esto es un negocio, y los tristes no consumen.  Suelen venir con las copas de otro lado ya medio borrachos, sin haber tomado una puta copa en toda la noche y no se piden nada.
   - Jé, así que la gente quiere ir a tintín por el buen rollete que hay ¿no?


   Esto fue lo que me contó, un poco cambiado, pero a grandes rasgos está todo. Bueno, el caso es que me cayó majete el tío, que por cierto se llama Raul. Le he hablado un poquito de vosotros y, espero que no os importe, este viernes no salía y le he dicho que si se venía al quinito. Me ha dicho que si nos pasamos por Tintín después nos invita a unas copas, pero eso si, hay que ir con buen ánimo.Je, je, la verdad es que la realidad supera a la ficción ¿o no?
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el Miér Sep 06 2017, 08:10
Amado y peligroso

Varón, tez propia, pelo, aproximadamente su peso, aproximadamente la edad que aparenta.

La última vez que se le vio llevaba un corazón con marcas, se metió en tus zapatos y conducía su destino.

Antecedentes de tenencia ilícita de cariño, posesión de corazones robados, venta de almas al diablo. Múltiples delitos contra la propiedad enajenada, asociación ilícita de bienhechores, pertenencia a banda amada, evasión de insultos y corruptor de versiones.
Alias conocidos: amigo, padre, hijo, hermano, primo, tio, sobrino, compañero, novio amigo, marido y comprensivo.
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el Miér Feb 07 2018, 20:15
Tengo un amigo
I

Y os contaré que tengo un amigo, ya sabéis que tengo muchos, me sobran 20 dedos y una mano para contarlos, que un día llego a su casa ya amaneciendo, con los resquicios de unas copas de baja autoestima en el cuerpo, y un insomnio mañanero que le hacía contar cuentos cuando potaba abiertamente en los baños de antros con música de Sabina estropeada. Pues bien, ese amigo, hablo de oídas pero creérmelo, nunca pensaba que el día empezaba sino que la noche se moría, nunca pensaba que la última copa existiera sino que había una que faltaba, nunca pensaba que sus palabras las escuchabas sino que el tiempo las borraba. Así que después de que todos sus amigos volvieran a su cauce se quedó en el bar frente a un tablero de ajedrez marchito, me esperó bebiendo sorbos de una bebida exótica de sabor dulzón y agradable, con la mirada perdida en el infinito de gente que no se sentaba junto a él a escuchar sus cuetos melancólicos. Este amigo mío es una persona cualquiera, hace mucho que no le veo. Creo que el bar donde le deje medio cuento a la mitad, diciendo que iba al baño, ahora es el supermercado del barrio. Espero que sea feliz en la sección de lácteos. Ahora todos los sábados por la mañana compro un queso. Eso me hace sentir bien.
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el Miér Feb 07 2018, 22:36
Tengo un amigo, que si fuesen dos... uno sería el que siempre espera una sonrisa de ida y otra de vuelta, con dos oídos que Dios le dió para poder escuchar sin prisa por responder, con bastante valentía como para guardar silencio, con bastante fuerza como para volverse a levantar, con bastante corazón como para dar la mano o un abrazo cálido, autoestima como para dar una respuesta encaminada. Ese amigo es cualquier otra persona con distintas virtudes a las que me gusta encontrar y que la vida nos puso 'aunque sea por un instante' en el mismo camino. Te quiero amigo, como no iba a hacerlo. Acaso se puede entregar un abrazo cálido a alguien mejor.
Para esas personas

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el Sáb Feb 10 2018, 22:43

II


Tengo un amigo, que ayer, en una noche de borrachera y confidencia, me contó una anécdota de algo que le pasó hace tiempo. Hablaba de algo que él había vivido, pero lo hacía como quien habla de lo que le habían contado hace tiempo, por lo que pensé que se trataba de la historia de un pasado despreciado. Me dijo que en una fiesta en su casa se fijó en un tipo que, al final de la habitación y fuera del barullo, apoyado en la pared, saboreaba una copa sin hablar con nadie. El no le conocía, pero había otra mucha gente a la que no conocía esa noche. Transcurrió un tiempo indeterminado y poco importante hasta que un conocido de un amigo celebró su cumpleaños y, con el tiempo, otros tantos hicieron lo mismo: amigos, conocidos y amigos de conocidos celebraron fiestas en sus casas. Durante un tiempo se fijó que en todas estaba ese chico, al fondo de la habitación y alejado de todo, saboreando una copa. Empezó a preguntar por él. Al principio tímidamente, a los más íntimos, y después abiertamente, a todo el que se le cruzaba. Nadie supo decir quién era, quién le había invitado, o por qué estaba allí. Contagió su duda a todos sus conocidos y, en una fiesta como tantas, empezaron a hablar animadamente, como sus copas de alcohol destilaban, del que siempre estaba al fondo de la habitación y al que nadie había invitado, al que nadie conocía. En un amago de sobriedad, miraron allí, al fondo de esa habitación, de esa casa de decoración minimalista y púdicamente pretenciosa, en busca del chico. No le vieron. Mi amigo dice que todos los que iban a esas fiestas ahora van a otras y saborean copas apoyados en la pared y sin hablar con nadie cuando quieren conservar a sus amigos. Han aprendido de la vida y saben que eso es fundamental.
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el Mar Feb 13 2018, 07:30
III


Anoche me crucé con un tipo interesante. Luis dice que había ido solo al bar y que se puso a darnos la chapa como antes se la había dado a otros dos que estaban en la barra. Yo creí que había venido con sus amigos y cansado de su condescendencia pensó que sería mejor hablar las cosas importantes con alguien que no supiera la dosis de su medicación. Quizás Pablo tuviera razón y los de la barra se imaginaran que nosotros sabíamos descifrar los números arábicos de su receta. Éramos cinco y ese tipo parecía tener un bar lleno de amigos. Al poco entraron otras dos personas en ese bar. Hablaba animadamente y de vez en cuando se reían. Era evidente que estaban solos. Por cierto, cuando me acerqué a la barra la camarera me confesó al pedirla una copa que el tipo aquel no era peligroso. No me atreví a decirle que mi vida es el riesgo. También pensé que los valientes matan a cuchillo y los cobardes con palabras.
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el Dom Feb 18 2018, 22:28
IV

Tengo un amigo que escribía un cuento en cuanto le ponían un poquito de alcohol en los labios. Le vi hace poco, un fin de semana en el que había bebido demasiado, estaba realmente mal. Miraba espantado como un oncólogo, MIR de cuarto año, caminaba a unos centímetros del suelo. También se sorprendió cuando los adoquines de la carretera nos dieron sus consejos. Bueno, además del alcohol estaba un poco nervioso. Le acababan de echar de un bar porque, ¡que tío! sacó la cartera para pagar las copas en vez de dar tres besos a la camarera. Creo que deliraba. ¡Decía que la vida le había plagiado sus cuentos!.
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el Dom Feb 18 2018, 23:04
Le había plagiado sus cuentos de los cuales un día quiso que se formara su vida
O le había plagiado sus sueños ?

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el Lun Feb 19 2018, 15:29
Es interpretable, supongo
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el Vie Feb 23 2018, 21:10

V

Siento el parecido
Siento la intromisión
Siento que parezca
Que esto tiene sentido...

Tengo un amigo que acostumbraba a acariciar la guitarra con su voz en algún antro minúsculo a cambio de tantas copas de garrafón como fuera capaz de engullir sin olvidar la letra de sus canciones. Nadie me cree, pero yo estoy seguro que cada vez que tocaba para más de una persona pensaba que estaba sentado en la cama de su habitación enseñando su nueva canción a una mujer. A una mujer que bien adoraba a ídolos con pies de barro o bien se quedaba absorta ante el lecho de euros donde dormían. Espero que nadie piense que quiero criticar a esa arpía. Sé que después de conseguir el corazón de mi amigo lo olvidó inconscientemente en algún lugar de su vida. Sé que él no opina lo mismo, pero creo que desde que nadie tiene un bostezo indolente en el punto álgido de sus versos ha dejado de hacer sus gorgoritos. Ahora emociona a la gente cuando canta, nadie le echa la sal ni le da frío con su hielo. Sus conciertos son sosos y tibios, sus copas cada vez cuestan más. Me ha dicho que va a empeñar su guitarra por un corazón corrompido.

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el Mar Nov 27 2018, 02:25
El balón nuclear huele a perfume barato

No éramos muchos, pero sí los más escogidos. Había algo que celebrar, no recuerdo muy bien qué. Yo no sé cómo estos abuelillos aguantan el ritmo, igual están sordos y por eso la música no les molesta. Demasiado alta y demasiado moderna para mi gusto, es como la que escuchan mis hijos.

Hoy tengo el propósito de que no se me note que he bebido en la reunión de seguridad de los martes. Un par de copas como mucho y a ducharse y cambiarse. ¡Coño! Eso es el balón nuclear. Parece que el general por fin se ha relajado.

Sí, no se lo crean, pero he tenido en las manos los mandos y los códigos nucleares de la nación más grande del mundo. Je, je… el cabreo que se ha cogido el general, menos mal que SCROTUS se ha reído y no sé qué me ha dicho de que eso eran juguetes para mayores.

Tengo que decir que he puesto este título por ser un cliché. Olía a sexo y alcohol. A buen sexo y a buen alcohol, eso sí.
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el Miér Nov 28 2018, 20:13
Error de código

Me parece que comienza a haber errores de código. La capacidad de procesamiento está llegando a su límite y a pesar de eso los arquitectos no reinician el sistema. Es posible que muramos de éxito.

¿Y si fuimos de los pocos que no nos resignamos al fin de la humanidad? De los pocos que nos lanzamos al espacio exterior metiendo nuestras conciencias en aquellas naves.

Supongo que podríamos haber sido muchos más, pero es fácil que en una especie agotada, apenas quede quien conserve el instinto de supervivencia. El aburrimiento y el tedio se adueñarían de la mayor parte de la población.

Demasiada extrapolación de datos. Salir con un sistema ocupado por unos pocos cientos cuando habría sido diseñado para millardos, lo que conlleva reiniciar cada cierto tiempo. Ningún arquitecto lo ha reiniciado desde hace demasiado tiempo y ahora hay errores de código. Ningún arquitecto sabrá que lo es y se crean conciencias ¿nuevas? continuamente. Creo que estamos llegando al punto de saturación.

Puede que haga falta reiniciar también para hacer un diagnóstico del sistema.

¿Llegaremos a algún planeta habitable antes del colapso? ¿Hay aún planetas habitables? ¿Funcionan los propulsores o estamos flotando en el vacío?

En cualquier caso ¿Es menos real nuestro mundo digital que reproduce el mundo físico que el propio mundo físico?
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el Jue Nov 29 2018, 18:41
Seguía a todos mis seguidores... Hasta que me di cuenta de que estábamos andando en círculos.
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