Buscar
 
 

Resultados por:
 

 


Rechercher Búsqueda avanzada

Últimos temas
» ¿Qué entienden por "fortalezas del corazón"?
por Caris Ayer a las 15:54

» Material defectuoso
por izurdesorkunde Ayer a las 13:46

» El más bello de los ruidos
por izurdesorkunde Ayer a las 13:44

» Prueba del espejo.
por Isisbelle Ayer a las 11:33

» Prosopagnosia
por Marivi Ayer a las 00:00

» La banalización del mal y ecología
por Rani Lun Mar 18 2019, 21:36

» Patrones comunes en adultos con altas capacidades
por Caris Lun Mar 18 2019, 09:50

» Y mi vida cambió...
por Proción Lun Mar 18 2019, 09:36

» Bobby Fischer against the world
por FS3CSHVRD Sáb Mar 16 2019, 17:43

» Mensaje de bienvenida de FASD.
por Admin Vie Mar 15 2019, 19:25


Estrategias de pensamiento

Página 5 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5

Ir abajo

Re: Estrategias de pensamiento

Mensaje por Proción el Miér Ago 22 2018, 12:19

Pues al hilo de lo que dices, puede parecer fácil cambiar estrategias de pensamiento, pero realmente no lo es ni para la más simple.

Del dicho al hecho hay mucho trecho, sí, no basta para nada pensar que algo te conviene para que automáticamente pase a tus costumbres.
Nuestras estrategias, nuestras creencias, están prácticamente como si fueran una parte física de nosotros de la que es tan difícil deshacerse como de esa grasita que se acumula en el vientre o donde se os ocurra. Es necesario de hechos, ejercicios que vayan a la raíz y quemen lo viejo para dejar paso a lo nuevo.
Es exactamente como un musculo a desarrollar, el cual en el momento que dejas de ejercitarlo, de vivir acorde a esa creencia, vuelve al principio, ya que ese principio es en el que se creo, y a falta de otra cosa, siempre será la opción por defecto; se forjó en la etapa de nuestra vida más importante de fijación de ideas.

Así que incorporar nuevas estrategias es todo un arte aún más importante que aquello que queremos introducir: los cementerios están llenos de buenas intenciones Llorando o muy trist
Proción
Proción

Puntos : 1481
Cantidad de envíos : 485
Fecha de inscripción : 26/05/2018
Edad : 37
Localización : Madrid

Volver arriba Ir abajo

Re: Estrategias de pensamiento

Mensaje por Proción el Miér Ago 22 2018, 12:34

Es que es realmente jodido y todo un acto de creatividad y sabiduría encontrar formas de vivir de acuerdo a ciertas ideas que son contrarias a lo que sueles encontrar a tu alrededor en tu día a día, pero en verdad que se puede, eso sí, con muchísimo trabajo. Lo bueno es que de ello tienes la oportunidad de convertirte en algo realmente maravilloso, algo capaz de crear un marco dentro del marco e incluso llegar a crear tendencia o al menos ciertas influencias positivas en en resto, porque las personas por mucho que estén enfrascados en lo de siempre y parezca que no piensan, ante algo que no les desafía ni entra en guerra, pero que rebosa equilibrio y buena energía, abren los ojos y terminan por contagiarse un poquitín.
Proción
Proción

Puntos : 1481
Cantidad de envíos : 485
Fecha de inscripción : 26/05/2018
Edad : 37
Localización : Madrid

Volver arriba Ir abajo

Re: Estrategias de pensamiento

Mensaje por Proción el Sáb Ago 25 2018, 22:50

Traigo aquí múltiples comentarios de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] en [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] porque pienso que viene también muy bien aquí al hilo de lo de la razón y emoción:
Spoiler:

premiere escribió:

De entre todas las fuerzas que guían las vidas y mueven los corazones, la intelectual es la más perversa de todas, especialmente cuando ha sido manipulada —si no fabricada— por el paradigma judeocristiano de la culpa y la redención y los artefactos socioculturales modernos neoliberales que tratan de convertirnos en empresas de nosotros mismos a través del consumo de lo sofisticado. La intelectual es una dimensión última que solo debe beber del imperativo categórico de Kant; es consecuencia de una dimensión emocional y vital cuyo primer y último propósito ha de estar circunscrito al desarrollo integral de nuestra existencia pese a todo lo demás y a todos los demás, porque siente y sabe que brillar más requiere más energía propia, no menos luz periférica.

Rebatir o discrepar cada uno de los puntos o elementos de tu mensaje es improductivo, porque derivaría en un debate sin foco cada vez más abstracto, así que intentaré limitarme a describir lo que yo considero positivo —también en un sentido Kantiano—, esto es: aludiendo solo a lo que existe o a su grado de existencia, rechazando así el déficit o la carencia, en la que pueden enmarcarse todos los miedos, pasiones y deseos.

Todos nacemos sujetos en una vida donde nada significa nada; no porque la última realidad sea neutra (que lo es), sino porque nuestra conciencia de realidad aún no tiene experiencia alguna. Dentro de este sinsentido metafísico, la naturaleza del ser humano está constituida para explotar y desarrollar todas sus potencias con independencia a todo lo demás, y de esta explotación y desarrollo surgen aspectos como el liderazgo, la contribución a la sociedad, el amor o las grandes historias.

Un sujeto enfocado en su explotación y desarrollo tiende a la armonía, pues compite siempre contra sí mismo y trata sus problemas y miedos como un obstáculo para sus propios propósitos (que es esencialmente lo que la evolución ha hecho con todos y cada uno de nosotros), y, sin miedos externos, no se sirve del déficit ni de la carencia para agredir o explotar a los demás para que su luz parezca más brillante. Tratar de hundir a los demás para parecer más valioso es una práctica que, no solo no funciona casi nunca sino que, cuando funciona, lo hace de manera temporal o breve. Además, la capacidad de quien mantiene estas prácticas disminuye en cada intento porque no trabaja ningún mecanismo interno.

He criticado y juzgado innumerables veces de manera espontánea a personas que, lejos de molestarse, me lo ha agradecido, y no precisamente porque yo posea la última y verdadera razón. Esta dinámica social puede entenderse desde muchos ángulos, pero la más esencial surge de que no acepto ni tengo comportamientos universales —inmanentes a la naturaleza humana— nocivos o perjudiciales que rompan mi armonía ni equilibrio interior, por lo que no soy esa dimensión de la vida; así, todo lo que veo, indentifico y fabrico es lo opuesto; lo que soy.

Cuando una persona mira a una pared y observa un determinado color rojo, no solo está percibiendo o fabricando su realidad (hay varios hilos sobre esta cuestión metafísica), sino que, en un sentido más vital, ese rojo es uno de los productos finales que surgen como consecuencia de ser lo que es. Puedes pensar que la semejanza atrae a la semejanza, que el mundo es totalmente relativo o que la percepción de cada persona es, aunque sea de manera extremadamente sutil, diferente, pero la razón más profunda es que ese rojo que percibes es como es porque eres lo que eres. Si has entendido esto, te será muy sencillo comprender por qué nunca nadie se ofendería o molestaría por expresar firmemente de qué color ves dicha pared.

—Sí, claro premiere, pero no es lo mismo tratar el tema del color de una pared que las actitudes de una persona, su inteligencia o sus acciones.

—Sí, por supuesto que es lo mismo. Si no ocurre lo mismo es porque la situación no toca el mismo nivel de tu existencia, conciencia o auto-imagen, ya que no experimentas el color del mismo modo ni con la misma profundidad con la que experimentas la moral o la inteligencia.

Cuando alguien afirma algo con dudas, está manifestando un elemento de negación que es inconsciente y automáticamente percibido por los demás anulando su función de afirmación y siendo atacado de modos muy diversos. Esto ocurre porque se manifiesta de manera soterrada, soslayada o indirecta algo que se teme o no se sabe decir directamente, lo cual expresa debilidad. Atacar al débil tiene una cierta función evolutiva que, en este tema, no es muy relevante señalar, pero sí mencionar para dar una idea de la antigüedad y trascendencia de semejante conducta que lleva a tantas personas afirmar que en el mundo solo hay lobos y corderos. Además, este ataque es más intenso cuando viene de personas vulnerables o frágiles, que —recordemos— son las más peligrosas.

En síntesis puede afirmarse que la capacidad para identificar y atacar la debilidad es un mecanismo de selección natural que opera a todos los niveles y en todos los ámbitos de la vida, ya se trate de una afirmación con dudas, de un pagafantas acomplejado e inseguro que acabará usado y humillado o de una conducta de permanente expectativa de aprobación social.

—¿Está esto relacionado con tu mensaje? Sí. Directamente.

La inteligencia es eminentemente un producto de la coerción sociocultural.

La inteligencia es una facultad que se desarrolla por déficit o carencia, ya sea por necesidad u obligación, lo cual no significa en absoluto que la capacidad potencial intelectiva de una persona dependa únicamente de esto, sino que el desarrollo de una inteligencia está pautado, condicionado y cercado por la coerción social, ya que los éxitos y las grandes historias no emanan estrictamente de la inteligencia, sino de una voluntad y confianza arrolladoras.

En pocas palabras, y de manera coloquial: la inteligencia es un producto de la dificultad que permite a los seres humanos superar o transitar la vida en sociedad arrastrando sus problemas sin perder los elementos fundamentales de tal vida en sociedad, como la integración, la aprobación social, la estabilidad laboral o el afecto o compañía de los demás. En el mejor de los casos sirve para superar un conflicto emocional, dentro del reducido contexto en el que la mera inteligencia puede afrontar y solventar un problema de carácter emocional.

Si excluimos a las personas enfermas o extraordinarias (que también siguen la norma, aunque en otra gradación más compleja de describir), las personas que crecen y se desarrollan en entornos emocionalmente estables tienden a tener una inteligencia moderada pero ajustada a sus reacciones emocionales, lo cual les facilita modularlas con coherencia y medida para enfocarlas sin conflictos; dicho de otro modo: desarrollan una actitud y una personalidad que brillan inmensamente más por la ausencia de conflictos que por la potencia de sus virtudes, y es esencialmente esto lo que arrastra con ellas a los demás.

Por el contrario, las personas que crecen y se desarrollan con conflictos emocionales —en virtud de lo anteriormente expuesto—, tienden a sobrecompensarlos con reflexión, argumentación y análisis para ocultar —reprimir— dichos conflictos emocionales y poder así preservar los citados elementos fundamentales aun a costa de entorpecer, en ocasiones de manera dramática, el desarrollo integral de su organismo, en su sentido más amplio.

El resultado de semejante desarrollo vital es una personalidad con una fuerza emocional reprimida y una inteligencia que, más que excesiva, está desajustada, descompensada o incluso frenada por el descomunal condicionante sociocultural, que es el que realmente ha ejercido como fuerza principal de su desarrollo intelectual y de su represión emocional.

Teniendo en cuenta que la inteligencia es un modo sofisticado de racionalizar, consolidar e integrar las emociones, esta diferencia llega incluso a ser una dicotomía que lleva al sujeto a una conducta que no siente pero que, aun así, ejerce. En este punto, los deseos de ser educado, respetuoso o de tener una conducta legal y empática con los demás aparecen como artefactos intelectuales que no responden a ninguna fuerza emocional, sino a la mera inercia de la costumbre (y, por supuesto, a la descomunal injerencia de la ideología), que, paradójicamente, va desgastando más aún al sujeto, que comienza a proyectar psicológicamente sobre los demás.

Por si esto no fuese suficiente, este desajuste emocional-intelectual provoca comportamientos más reprimidos y artificiales que se expresan a través de innumerables aspectos de su fisionomía, su lenguaje corporal o en las inflexiones de su voz y que son, repito, automáticamente percibidos como debilidad, agravando aun más el problema al aumentar su rechazo y, por tanto, su necesidad.

Las formas de decirle las cosas a los demás, el lenguaje o el momento que utilizamos para decirlas o la sensibilidad que podamos tener con nuestro interlocutor son factores a tener en cuenta, ya que no hay nada más injusto que tratar a todo el mundo del mismo modo, pero nada puede imitar o reproducir un comportamiento que nace de la armonía, entre otras cosas porque hemos sobrevivido cientos de miles de años interpretando las microexpresiones, el lenguaje corporal o los armónicos de la voz humana con precisión de laboratorio, porque es precisamente lo sutil e inconsciente lo que determina el valor evolutivo, social y cultural de cada persona, ya que lo obvio, consciente y tangible puede aprenderse, comprarse o imitarse.

La buena noticia es que todos los problemas de esta naturaleza son un producto de lo que crees que eres; la mala es que, por sencilla que sea su formulación, revertirlos requiere esfuerzo, voluntad y confianza. Estos problemas irá solucionándose cuando vayas erradicando todo lo que te perturba para que puedas armonizar lo que sientes con lo que haces, pues solo entonces experimentaremos en ti la fuerza de la congruencia y el poder de conquistarnos.

Tienes mi libro en Amazon por 19,95 €.
Más caviar del mismo hilo:
Spoiler:

premiere escribió:
Marivi escribió:Pero lo que entendí de lo que creo es tu conclusión lo comparto aunque me pregunto si te refieres a buscar lograr armonizar lo que sientes con lo que haces como un objetivo definitivo y alcanzable de forma que se mantenga esa armonía significativamente en el tiempo.

Cuando una persona aprende a armonizar sus emociones con su intelecto, sus sentimientos, ideas, decisiones y acciones se vuelven congruentes, su vida se llena de sentido, los conflictos desaparecen y se inicia un proceso completamente inevitable en ella, pues el propio placer de expresar y acercarse a sus auténticas potencias lo catalizará indefinidamente.

Lo más sustancial e importante ocurre sin esfuerzo. Es el enorme esfuerzo previo el que, paradójicamente, nos encarceló en el camino que ahora debemos desaprender.

Marivi escribió:Entendí que lo que sientes surge de lo que eres (o lo que crees que eres). No solo eres mente mas también cuerpo (has mencionado la enfermedad).

Si te parece que hay contradicciones en mi texto seguramente es porque lo leíste con atención, pero no es necesariamente un error.

El pensamiento de valor es intercontextual. Esto significa que las contradicciones lógicas o semánticas ocurren básicamente por la intersección o entrelazamiento de diferentes contextos desde los que se afrontan las ideas cuando se tiene un pensamiento transversal o arborescente.

Pensar de esta forma tiene mucho valor y eficacia, pero es un modo mucho más volátil y delicado de sostener y desarrollar las ideas, pues requieren la consistencia simultánea de todos los contextos implicados, lo cual es definitivamente imposible.

Por ejemplo: Se puede decir que la realidad es, fenomenológicamente, fabricada en la conciencia del sujeto —inmanente a ella— y que, por tanto, el objeto está —vamos a decirlo así— embebido en dicha conciencia mientras, paralelamente y en el mismo texto, se puede referir que, dentro de esa realidad fenomenológica, existe una imagen con sujeto y objeto, ambos perfectamente diferenciados. Pongo este ejemplo porque si esto fuese cierto, toda realidad sería sustancialmente falsa y, por tanto, contradictoria frente a la mera afirmación de cualquier cosa.

Habrás notado que en mi anterior mensaje hago pequeñas alusiones a la metafísica, consciente de que aludir al ser, a la realidad y a la experiencia suele derivar en cierta controversia.

Para no complicar demasiado mi respuesta, debo aclarar que toda descripción, categorización o análisis del ser pervierte su naturaleza al convertirlo en significado. Lo que es solo es. Referirse a él lo destruye.

Este es un tema de mucha más envergadura que no hace falta rescatar aquí ni ahora. En mi texto anterior, la creencia de ser tiene un sentido es mucho más laxo y coloquial, puesto que quise referirme únicamente a esa capa intelectual que fabrica nuestro ego y modela nuestra auto-imagen y que está en permanente conflicto con nuestras emociones frustrando nuestra vida en sociedad.

Por tanto, la creencia que tenemos acerca de lo que somos es, de facto, el problema raíz cuando dicha creencia deriva de un desarrollo emocional incompleto o inestable y en el que se ha sobredimensionado la inteligencia para ocultar, perturbar o reprimir lo que sentimos (emociones y sentimientos).

En este sentido, mi enfoque es el de abandonar la creencia de ser alguien para transformarse únicamente en alguien que es, sin descripción adicional, porque ese alguien es la construcción psíquica y psicológica de un sujeto con unas emociones reprimidas y, por tanto, un modelo intelectual que nunca dejará que se liberen y armonicen con tus acciones. Así, más que un abandono, diría que es una deconstrucción.

Además, y, aunque semejante tarea puede incluso tocar disciplinas espirituales y religiosas, en un sentido meramente pragmático y terapéutico este camino puede comenzar a recorrerse cuando se desaprenden muchas de las raíces intelectuales —cuando han sido fruto de la citada coerción sociocultural— en favor de la expresión emocional.

Desaprender no es desahogar ni explotar; es, en primer lugar, renunciar al ego y suspender los prejuicios, en segundo lugar liberar la energía emocional acumulada —la que germina los peores pensamientos— en un proceso que invierte las cargas intelectual-emocional para, finalmente, comenzar a explotar a y a desarrollar tus verdaderas potencias.

Este es un proceso cíclico que se retroalimenta y que, una vez alcanzado, no requiere ninguna pauta adicional, pues el máximo potencial de cualquier ser humano es un destino que se alcanza a través de su exclusiva e intransferible experiencia.

En este proceso cíclico, la idea que tenemos sobre nosotros mismos, si bien existirá de manera consustancial a nuestra naturaleza simbólica, será una mera herramienta al servicio de una persona que experimenta sin el peso del recuerdo ni el miedo de la expectativa.

Marivi escribió:El tema es que lo que somos varía cada instante, las perturbaciones y problemas nuevos aparecen por lo que mantener esa armonía lo entiendo complicado, lo que no significa que por momentos puedas alcanzarla.

Mantener una existencia armónica no depende en absoluto de las dificultades o problemas nuevos que aparecen. Es, de hecho, esa propia formulación acerca de que los problemas nuevos aparecen la que te inscribe de nuevo en la expectativa, la que alimenta una conducta que los fabrica y, lo que es más importante, en la idea de que eres un sujeto sin control sobre los fenómenos que, además, nacen en una realidad externa, lo cual, además de asumir una autoestima muy baja, suele derivar en ansiedad, necesidad de control y todos los elementos del pernicioso paradigma intelectual que tratabas de abandonar, junto a todas las reacciones y acciones que los demás van a producir y realizar sobre ti como consecuencia de esa conducta.

Ser armónico no es omitir los problemas ni repetirse que no son problemas, es afrontar la realidad que ocurre (no la que prevés, esperas o imaginas) cuando se tiene la confianza para bajar a la naturaleza de las cosas sin apenas expectativas y, allí, tener la serenidad de afrontarlos con más o menos dificultad. Al hacer esto, descubrirás que el 90 % de lo que creías que eran o iban a ser problemas nunca ocurrieron, el otro 5 % fue mucho más sencillo y el otro 5 % simplemente pudiste solucionarlo, dado que tales números estaban estrictamente ligados al modo intelectual con el que trataste de proteger los miedos, complejos e inseguridades que ya no tienes y que, por tanto, ya no implican sus problemas derivados.

Ser armónico es sentir lo que piensas y actuar de manera congruente con ello y sí, cambiar, porque la vida es eminentemente movimiento. La armonía es una forma de existir, la más energética y la única que te permitirá ser y proyectar el cambio que esperas en el mundo.

Marivi escribió:A mi modo de ver es cierto que es mas fácil y menos desgastante si consigues que sentir/hacer vayan por el mismo camino pero en mi caso por lo menos no siempre es así y tengo que esforzarme por no hacer lo que siento para evitar las consecuencias negativas de mis propias emociones.

Porque tus emociones están reprimidas y/o acumuladas y muy probablemente van dirigidas a compensar un miedo, frustración o impotencia a través de una conducta que seguramente consideras inmoral o ilegal y que, por tanto, reprimes igualmente.

Todas las emociones que se producen en una persona sana, armónica y equilibrada son legales, morales y no ofenden a nadie y viceversa. En otras palabras: si necesitas esforzarte para no hacer lo que sientes o para contener una emoción por miedo a la sanción, a la agresión o a la desaprobación social no solo tienes una inseguridad sino que la estás alimentando.

Gritar, desahogarse o cantar las 40 son consecuencia de una represión o contención emocional, incluso cuando se tiene apariencia de razón, puesto que el último propósito de cualquiera de estas formas es reafirmar un ego debilitado.

Además, se es mucho más convincente e influyente cuando uno se expresa con serenidad y confianza; cuando se tiene la energía bajo el control que se necesita en cada momento. La voz es más bonita, la expresión es relajada y espontánea, el movimiento es suave y natural y la escucha es auténtica y simple.

Esto no significa que haya que acatar todas las normas. Yo mismo desobedezco y transgredo muchas, aunque lo hago bajo un paradigma de control emocional y con el propósito de no sucumbir al control de masas que las élites inoculan mediante ideología neolibral de libre mercado para mercantilizar la vida.

Ser es fluir. Que lo que nace, viva, se mueva sin resistencia y muera. Que lo que se siente, se haga. Que lo que se quiera, se logre. Que lo que se es, sea.

izurdesorkunde escribió:[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], ¿La voluntad y la confianza en uno mismo estarían en el mismo nivel de profundidad que la inteligencia? Creo entender que es así. ¿Me equivoco?

La única vez que me referí a la profundidad creo que fue para intentar aclarar la analogía del color de la pared respecto a la moral y la inteligencia. Dado que la percepción del color opera bajo un mapa cognitivo mucho más rígido que, coloquialmente hablando, es inherente a nuestros sentidos, la profundidad de la percepción del color es mucho mayor que la de la moral y la inteligencia, que son mucho más volátiles, aunque solo sea por el mero requerimiento de la interpretación.

Aunque es una forma muy vaga de expresarlo, la profundidad tiene cierta utilidad en esa analogía al referir aspectos categóricamente tan distantes. En el caso de tu pregunta, no utilizaría ese término, pues son aspectos cuyas fuerzas son mucho más comunes y no aprecio una taxonomía tan categórica.

No obstante, el aspecto relevante que intento destacar de la inteligencia es que es una facultad final, cuyo orden o dimensión es superficial y está subordinada a nuestras emociones y sentimientos. Dicho esto, la voluntad y la confianza en uno mismo no son cualidades propias de la inteligencia, sino que emergen de la integración armónica del ciclo emoción-intelecto-acción-efecto-reacción. En este ciclo, el intelecto opera como un catalizador más que lo alimenta en lo que antes denominé como la explotación y el desarrollo de todas nuestras potencias.

Más caviar de ese mismo hilo:
Spoiler:


premiere escribió:
anouka escribió:Respecto a dejar de pensarse para sentirse, cuando uno está en armonía, da igual por donde empieces, si por la razón o por el sentimiento, porque al estar ambos alineados te llevarán al mismo sitio. En mi caso, como ya he dicho, ambas son parte de un todo indivisible. Yo suelo ser un poquito más emocional que racional, por lo que el proceso suele empezar por sentir que algo no encaja, luego traducirlo en palabras (pensar), otra vez sentir como serían las alternativas, escoger una válida (pensar), sentirla de nuevo en la imaginación y a por ello. Pero no puedo dejar de sentirme ni de pensarme porque vivo en mí y me percibo entera en todas mis facetas. Y porque tampoco quiero renunciar a ninguna de ellas.

Todos los seres humanos somos emocionales; no hay ni uno solo racional.

Este [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] no para:

Spoiler:

premiere escribió:
La única forma completa de integrar algo es experimentándolo.

Esto significa que las acciones llevadas a cabo en la experiencia tienen una dimensión más amplia y valiosa que la de cualquier otro aprendizaje, incluso si en dicha experiencia se fracasa. El orden de la experiencia trasciende a todos los demás, porque implica a todas nuestras dimensiones, niveles o instancias.

Hay algunas personas que desean e incluso conocen y comprenden los parámetros y las pautas del éxito sin tener absolutamente ninguna capacidad para ejercerlas.

Desarrollar el intelecto de manera aislada (excluyendo contadísimas excepciones de ámbitos específicos o laborales) es incondicionalmente negativo, de manera análoga a experimentar un desarrollo o estímulo emocional sin su corolario intelectual.

No obstante, y a pesar de que mis mensajes refieren únicamente la dualidad emocionalidad-intelectualidad, la experiencia provee al sujeto todo lo necesario para estabilizar y armonizar su organismo a todos los niveles en un proceso absolutamente automático, donde su fisiología, biología y psicología están constituidos para tender hacia lo que tiende cualquier sistema en el universo: el equilibrio termodinámico. Lo que ocurre con la inmensa mayoría de problemas es que, al no iniciarse la experiencia, tal equilibrio —que opera igualmente— trasciende y aplica únicamente a las dimensiones implicadas que, como ya dije, son más reducidas, lo cual, paradójicamente, puede incluso provocar desequilibrios integrales.

Dicho esto, haz, y hazlo sin trampas. No hagas una lectura ni un análisis, sino una experiencia. Habla con tu problema, haz ejercicio físico, duerme bien y come bien. Preocúpate auténticamente por alguien durante un día y experimenta lo que ocurre; expresa lo que piensas delante de tus amigos sin reaccionar y valora o admira las cualidades de los demás. Sé impecable para permitir que el resto de personas expresen todo su potencial sin restricciones. Sé como el agua.

Y recuerda que solo existen cosas positivas y buenas; no en un sentido moral, sino Kantiano: las personas egoístas no dan 2 y se quedan 8, sino que son 2 altruistas y 8 de amor propio. Lo negativo, en un sentido igualmente Kantiano, es una construcción estrictamente intelectual de la expectativa que, además, está perfectamente sincronizada con los parámetros socioculturales de tu entorno.

Ver lo positivo te acerca a tus potencias y a las de los demás, y, cuando estés en este ciclo, ya habrás desarrollado la capacidad para preocuparte íntegramente por ti de manera auténtica y después por los demás, y solo entonces esa autenticidad, espontánea, armónica e inevitable, inspirará al resto.


Última edición por Proción el Dom Ago 26 2018, 22:43, editado 2 veces
Proción
Proción

Puntos : 1481
Cantidad de envíos : 485
Fecha de inscripción : 26/05/2018
Edad : 37
Localización : Madrid

Volver arriba Ir abajo

Re: Estrategias de pensamiento

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 5 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.