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El daño que no vemos.

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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por José Luis el Mar Jul 02 2013, 16:23

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:José Luis, aporta en la medida en la que sostiene lo que ya he dicho. Gracias

¿He de entender que lo que no sostenga tu visión no aporta nada?

En todo caso, y saliendo un poco-bastante por la tangente, imagino que eres consciente de que las formas distorsionan el mensaje, por lo que un ejercicio de metacognición podría venir de perlas para evaluar el resultado de la acción.

¿Merece la pena alterarse de ese modo, tengas o no razón en tu exposición?
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José Luis

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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Yves el Mar Jul 02 2013, 16:25

Premiere, te voy a dar ventaja en esto. Explicame la gradación a la que aludes. No metas nada más que lógica. Y entonces, sabremos a que nos atenemos con tu concepto de gradación.

Yves

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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Yves el Mar Jul 02 2013, 16:36

Violento jazmin, contesta a Jose Luís. 

Y la tilita, mientras tanto :D
 
(que mala soy, joé)

Yves

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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Yves el Mar Jul 02 2013, 16:40

Tampoco creo haber caído en ningún fallo lógico, pues la categorización es una actuación gradual, como todas, y negar o aceptar plenamente una idea implica la aceptación o exclusión de todas las demás, respectivamente, por lo que la experiencia de la vida, según tu paradigma lógico, sería y/o implicaría un error constante.
Es por esto por lo que creo que deberías explicarlo. No queda claro, por lo menos para mí, lo que constituye "gradual". Y te digo, no tiene nada que ver con cómo se constituyen las categorías. Es otra observación.

Yves

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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Violento Jazmín el Mar Jul 02 2013, 17:07

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:José Luis, aporta en la medida en la que sostiene lo que ya he dicho. Gracias

¿He de entender que lo que no sostenga tu visión no aporta nada?

Por supuesto que no he querido decir tal cosa, José Luis, no me entienda usted mal. En lo concerniente a lo que yo estaba explicando, el texto que has colgado va en la línea; la única vez que menciona la metarrepresentación se confirma de nuevo lo que ya estaba diciendo yo, por lo que tuve que agradecerlo.

Verá, estoy estudiando un par de carreras que tienen que ver con lo que estoy hablando, y sacando muy buenas notas por cierto. Además como ya he dicho, estoy haciendo un trabajo acerca de la sentimentalidad.

A mí me gusta que se me lea y se me haga caso, al menos en las situaciones en las que me permito este convencimiento. Creo que lo merezco, porque sé de lo que hablo, aunque reconozco el poder equivocarme, (como he admitido la confusión terminológica que homo divergenticus comentó). Y en cuánto a la metarrepresentación, yo mismo he añadido que el enfoque que Rivière prefiere darle se centra en la noción de suspensión, cosa que aquí no ha salido a la palestra. Sin embargo, lo que he dicho de la reflexividad es adecuado, como ya he evidenciado de forma suficiente.

Creo que mi explicación de cosas como la diferencia y relación entre emoción, sentimiento e interpretación es cristalina, brillante, bella, concisa y rotunda. Y hace que discusiones como las que han salido después se expliquen solas, como la de si las emociones son voluntarias o no. El sentimiento es lo padecido por un interpretar; y la emoción son aquellos patrones fisiológicos, expresivos y conductuales (lo presenciable desde fuera, aunque desde dentro también se sientan).

Solo puedo pedir que se me lea mejor, y con más detenimiento. Si se hace lo contrario, se me malinterpreta -y especialmente de manera torticera y malintencionada- me veo en la tesitura de reiterarme cada vez más alto, porque más claro ya no lo puedo decir.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:En todo caso, y saliendo un poco-bastante por la tangente, imagino que eres consciente de que las formas distorsionan el mensaje, por lo que un ejercicio de metacognición podría venir de perlas para evaluar el resultado de la acción.

¿Merece la pena alterarse de ese modo, tengas o no razón en tu exposición?

No es una cuestión de merecer la pena, la alteración no puedo evitarla. Sí puedo intentar comportarme de manera más educada, aunque deja de parecerme necesario cuando no se está haciendo conmigo lo mismo.

Confío en que mis formas no desacrediten lo que estoy diciendo, en todo caso, a mí como persona brusca y con poca paciencia. No me corresponde a mí el juzgarlo.

Me disgusta seguir leyendo tergiversaciones.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Que una persona acabe sintiendo ira como consecuencia de una situación como esta ya demuestra que la ira no es una emoción primaria.

Confusiones desbocadas que derivan la incomprensión de los niveles que he explicado anteriormente. Los patrones fisiológicos y motórico-expresivos que caracterizan a la ira y la convierten en primaria, básica y  universal son independientes del estímulo elicitante de la misma, independientemente de los ajustes conductuales oportunos y del autocontrol o forma de afrontamiento (que sí depende del contexto y es algo que no va con la emoción en sí). Lo he dicho ya mil veces, y no tengo ganas de seguir lidiando con lo mismo una y otra vez.

La gradación entre lo interpretativo y lo fisiológico que parece establecer premiere me parece delirante.


Última edición por Violento Jazmín el Mar Jul 02 2013, 17:14, editado 2 veces
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Violento Jazmín

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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por premiere el Mar Jul 02 2013, 17:10

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Premiere, te voy a dar ventaja en esto. Explicame la gradación a la que aludes. No metas nada más que lógica. Y entonces, sabremos a que nos atenemos con tu concepto de gradación.
El hecho de que el grado te haga dudar y, como consecuencia, preguntes, constituye per se un indicio de prueba de que este debe de formar parte de cualquier explicación y que, por tanto, es un elemento circunstancial de cualquier fenómeno, incluida la lógica. Solo es un indicio —a mi juicio, muy válido—, pero no prueba nada. Creo que era un inciso necesario.

Me refiero a la graduación o gradación como una solución a la naturaleza continua y mediante la cual (la gradación) se construyen, infieren, concluyen, deducen o abstraen todas las ideas, conceptos y pensamientos.
Esta continuidad impide, literalmente, delimitar las ideas, y, como consecuencia de ese impedimento, surge la categorización; la suposición a raíz de no poder identificar con exactitud ningún límite.

Así, todos los pensamientos, emociones, ideas o conceptos a los que se les modifica el grado e intensidad de los elementos que lo forman pueden cambian su naturaleza y su esencia de tal forma y con tal magnitud que terminen siendo otra cosa, porque el pensamiento es gradual y trata de modelar lo contínuo.
Lo que hace el ser humano es llevar su pensamiento desde la probabilidad hasta la convicción a través de un acto de fe (permita y contextualícese la expresión).

Otro punto a considerar es la estructura de las ideas, compuestas —metafísicamente hablando— por infinitos subsistemas, imágenes o representaciones, desglosables, a su vez, en otro sistema infinito y referencial, y así sucesivamente. La naturaleza infinita de esta estructura ya justifica por sí misma que la consistencia y veracidad de las ideas es, en esencia, una cuestión referida exclusivamente a su grado; a un argumento cuantitativo, no cualitativo. En esencia y origen.

Sé que no es una demostración o explicación del todo lógica, pero es que el ser humano no es un ente lógico ni racional, sino emocional.

Las matemáticas ilustran perfectamente la idea de continuidad o, para ser más preciso, sus carencias mediante los diferenciales y el infinito, que son dos abstracciones necesarias que permiten manejarlas gradualmente, ya que lo continuo —matemáticamente hablando— no puede manejarse y por eso suscita ese enorme grado de abstracción propio de las matemáticas.

En síntesis, la continuidad aduce la graduación.
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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Juan Gnav el Mar Jul 02 2013, 17:59

El entendimiento o intelección (del latín: bruto, de inter: entre y legere: elegir, seleccionar, leer) en su sentido más común y tradicional se considera como facultad de pensar. El verbo raíz hebreo bin tiene el significado básico de “separar” o “distinguir”, y a menudo se traduce “entender” o “discernir”. Lo mismo sucede con el término griego sy‧ní‧ē‧mi.
Se trata de la capacidad que tiene un sujeto persona para discernir cómo se relacionan entre sí las partes o aspectos de un asunto e integrarlas. Es la capacidad de un sujeto para aprender el concepto o sustancia subyacente en un objeto. El entendimiento permite a la persona ponerse en contacto con el mundo como realidad, captando su estructura y significado.

Se identifica vulgarmente con la inteligencia, como capacidad de comprender la unidad de lo semejante y elaborar conceptos, así como relacionar unos conceptos con otros mediante razonamientos. La razón, sería la suprema función “inteligente” que permite ir de lo individual a lo universal, de lo concreto a lo abstracto, y de lo condicionado a las condiciones y por su medio hasta el principio de lo incondicionado y necesario en sentido metafísico, desvelando en el proceso el conocimiento de la verdad.
Por ello el entendimiento, en cuanto inteligencia, es considerado en muchas ocasiones la esencia, la diferencia específica del hombre, lo que hace que el hombre sea, "racional" como especie biológica y perteneciente al género animal.
Aristóteles, según su modelo de definición por género y diferencia específica, define al hombre como: Animal racional y así ha pasado a la historia. Tomás de Aquino en su teoría del conocimiento (apoyada en las tesis fundamentales de Aristóteles), define la intuición como un modo de conocimiento superior al de la razón. El conocimiento racional no es un conocimiento directo, sino que está mediado tanto por los sentidos como por la razón, siendo entonces grande la posibilidad de errar. La intuición consistiría en la captación de los conceptos o sustancias de forma directa (sin mediación de la razón).

El pensamiento es la actividad y creación de la mente; dícese de todo aquello que es traído a existencia mediante la actividad del intelecto. El término es comúnmente utilizado como forma genérica que define todos los productos que la mente puede generar incluyendo las actividades racionales del intelecto o las abstracciones de la imaginación; todo aquello que sea de naturaleza mental es considerado pensamiento, bien sean estos abstractos, racionales, creativos, artísticos, etc. Para muchos tratadistas el pensamiento estratégico de una institución es la coordinación de mentes creativas dentro de una perspectiva común que les permite avanzar hacia el futuro de una manera satisfactoria para todo contexto.
De otro lado podemos decir que el pensamiento estratégico conlleva a prepararse y estar en condiciones de recibir muchos desafíos futuros, tanto los previsibles como imprevisibles en materia de oportunidades perfectamente articuladas.
Un adecuado pensamiento estratégico debe partir siempre de la misión de la entidad la que a su vez se proyecta a una visión de futuro incorporando valores, basados en las variables de la realidad, en la mística y en la cultura organizacional la que debe materializarse tácticamente, mediante la información y los conocimientos, articulando opciones.

El pensamiento es lo que cada día un individuo posee y lo va desarrollando conforme va aprendiendo.
El pensar lógico se caracteriza porque opera mediante conceptos y razonamientos.
Existen patrones que tienen un comienzo en el pensamiento y hace que el pensamiento tenga un final, esto sucede en milésimas de segundos, a su vez miles de comienzos y finales hacen de esto un pensamiento lógico; esto depende del medio de afuera y para estar en contacto, con ello dependemos de los cinco sentidos.
El pensar siempre responde a una motivación, que puede estar originada en el ambiente natural, social o cultural, o en el sujeto pensante.
El pensar es una resolución de problemas. La necesidad exige satisfacción.
El proceso del pensar lógico siempre sigue una determinada dirección. Esta dirección va en busca de una conclusión o de la solución de un problema, no sigue propiamente una línea recta sino más bien zigzagueante con avances, paradas, rodeos y hasta retrocesos.
El proceso de pensar se presenta como una totalidad coherente y organizada, en lo que respecta a sus diversos aspectos, modalidades, elementos y etapas.
El pensamiento es simplemente el arte de ordenar las matemáticas, y expresarlas a través del sistema lingüístico.
Las personas poseen una tendencia al equilibrio, una especie de impulso hacia el crecimiento, la salud y el ajuste. Existen una serie de condiciones que impiden y bloquean esta tendencia, el aprendizaje de un concepto negativo de sí mismo, es quizás una de las condiciones bloqueadoras más importantes. Un concepto equivocado o negativo de sí mismo deriva de experiencias de desaprobación o ambivalencia hacia el sujeto en las etapas tempranas de su vida cotidiana.

Análisis- División mental es decir el pensamiento se divide en dos formas izquierda y derecha. El lado derecho puede pensar todo lo negativo y el izquierdo todo lo positivo.
Síntesis-Se reúne todo lo mental para luego ser analizado o recordado.
Comparación- Establece semejanzas y diferencias entre los distintos objetos y fenómenos de la realidad.
Generalización- Proceso en el que se establece lo común de un conjunto de objetos, fenómenos y relaciones.
Abstracción- Operación que consiste en mostrar mentalmente ciertos rasgos, generalmente ocultados por la persona, distinguiéndose de rasgos y anexos accidentales, primarios y prescindiendo de aquellos pensamientos.

El pensamiento sistémico es el que se da en un sistema de varios subsistemas o elementos interrelacionados. Intenta comprender su funcionamiento y resolver los problemas que presentan sus propiedades. El pensamiento sistémico es un marco conceptual, un nuevo contexto que se ha desarrollado en los últimos setenta años que facilita la claridad y modificación de patrones.

Para Edgar Morin inteligencia, consciencia y pensamiento, son las actividades superiores del espíritu´. Como actividad del espíritu, el pensamiento se despliega en la esfera del lenguaje, de la lógica y de la consciencia. El pensamiento es una dialógica compleja de actividades y operaciones que ponen en funcionamiento las competencias complementarias del espiritu / cerebro.4
La inteligencia es la emergencia del pensamiento estratégico del sujeto hacia el entorno, al resolver problemas en situaciones de complejidad.
La conciencia es la emergencia del pensamiento reflexivo del sujeto sobre sí mismo, sobre sus operaciones y acciones.
Peter Senge lleva el pensamiento sistémico al nivel de la inteligencia al combinarlo con la intuición.

Lo que se puede apreciar en un sistema son generalidades sobresalientes que pueden integrarse en cuatro principios.
Principio de posición: Lugar que ocupa el sistema dentro del suprasistema, lo que implica el concepto de jerarquía.
Principio de relación: La relación entre los sistemas origina polaridades, fuerzas atractivas y repulsoras, lo que implica la teoría del campo.
Principio de limitación: Resultado de la intención del diseñador del sistema. Controla su duración, fija su medida y ritmo, determina el radio de su influencia y produce el esquema o modelo de funcionamiento.
Principio de equifinalidad: Si un sistema tiene metas para un propósito, puede alcanzarlas por diversos medios para llegar al mismo fin.  En cualquier caso intento apartarme de los actos de fe en el amplio sentido de la palabra. Esto os lo dice un desequilibrado, tendente a la neurosis (histeria), que habitualmente se encoleriza por ser un borderline. Mis obsesiones y compulsiones provocan un estatus de pensamiento ritualizado, pese a no tener fe o debido a la falta de fe.

Juan Gnav

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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Juan Gnav el Mar Jul 02 2013, 18:19




'La ira jamás carece de motivo, pero raramente tiene
un buen motivo'.

Benjamin Franklin

La cólera o ira es una reacción repentina de tipo violento-agresivo. El acceso de cólera produce tras-tornos neurovegetativos que pueden manifestarse en forma de sudor, palidez, o por el contrario, enrojeci-miento del rostro, temblores, gestos desproporcionados con gritos y violencias, sentimientos apasionados de odio que disminuyen momentáneamente el raciocinio.

Por lo general, la persona iracunda sufre una contracción del rostro, acompañada de una mímica que manifiesta estupor y rabia a la vez. Cuando habla aumenta el tono de la voz, esta conducta emocional -más comúnmente- va acompañada de una tendencia exagerada a la gesticulación.

La agresividad propia de la cólera puede ir dirigida contra la causa de la contrariedad y suele terminar cuando se genera una respuesta violenta ante el estímulo que la provocó. Pero puede también, y con frecuencia, hallar otro objeto (cosa o persona) desviando su atención hacia él a fin de no enfrentarse con la causa verdadera. Es conocido el hecho de la persona, pusilánime en su entorno social, que descarga su cólera al llegar a casa.

La cólera, la ira, la indignación y el comportamiento agresivo son reacciones de lucha fundamentales e instintivas cuando nos amenaza algún peligro. El psicólogo Raymond W. Novaco distingue entre cuatro clases esenciales de provocación que pueden desencadenar nuestra indignación:

· Frustraciones: una mala nota, un plantón.

· Sucesos irritantes: una llave perdida, el ruido en el jardín de los vecinos.

· Provocaciones verbales y no verbales: la sarcástica observación del jefe, el coche que nos adelanta por la derecha en la autopista.

· La falta de corrección y la injusticia: una crítica fuera de lugar, el aumento de los impuestos desproporcionado desde el punto de vista social.

La ira está muy relacionada con los fracasos, frustraciones y conflictos del hombre. Ahora bien, hay que tener en cuenta que no existen personas que alguna vez no hayan tenido un fracaso. Muy por el contrario, éstos son necesarios en el proceso de aprendizaje del hombre.

Hay quienes opinan que la ira, al igual que otras emociones, es innata y congénita, pero estudios más recientes apuntan hacia el hecho de que lo único innato y congénito es la respuesta de los individuos ante las situaciones desagradables que, a través de procesos de maduración y de aprendizaje, se van haciendo diferentes en cada persona.


LA IRA ES UN CÓDIGO

Pocas veces se presenta la ira en primer término, y sin causa.

Con frecuencia los seres humanos transformamos en ira nuestros sentimientos primarios de preocupación, culpa, decepción, rechazo, injusticia, choque, incertidumbre o confusión.

La ira puede llegar después del TEMOR (por ejemplo, de que un hijo se lastime).

La ira también puede llegar desde la FRUSTRACIÓN (intentamos infructuosamente llevar adelante una tarea, porque un obstáculo se nos interpone en forma permanente).

Si nos sentirnos CELOSOS -y por lo tanto AMENZADOS- podemos disfrazar nuestras reacciones primarias con sarcasmo, y -por ejemplo- sentir el impulso de agredir verbalmente a nuestro cónyuge.

Incluso la FATIGA puede transformarse instantáneamente en hostilidad. También la TURBACIÓN puede desatar la ira, y la HUMILLACIÓN transformarse en furia.

El saber que la ira generalmente cubre una emoción anterior nos ayuda a manejarla con más eficiencia. El verla como un código la hace menos amenazante. Cuando uno desconoce este hecho, es proclive a responder en forma directa, echando leña al fuego con la negación, la represión o la manifestación crónica y sin límites.

No es necesario comentar demasiado los efectos nocivos de esta emoción, que nos perjudica tanto en nuestra vida familiar, académica, social y laboral.

Ha dicho de ella el filósofo Denis Diderot: 'La cólera perjudica el sosiego de la vida y la salud del cuerpo, ofusca el juicio y ciega la razón'.

Juan Gnav

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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Juan Gnav el Mar Jul 02 2013, 18:30

El mobbing podría considerarse como una forma característica de estrés laboral, que presenta la particularidad de que no ocurre exclusivamente por causas directamente relacionadas con el desempeño del trabajo o con su organización, sino que tiene su origen en las relaciones interpersonales que se establecen en cualquier empresa entre los distintos individuos.

Una característica de la situación es la de ser un conflicto asimétrico entre las dos partes, donde la parte hostigadora tiene más recursos, apoyos o una posición superior a la del trabajador hostigado. En esta dinámica, el presunto agresor o agresores se valen, normalmente, de algún argumento o estatuto de poder como pueden ser la fuerza física, la antigüedad, la fuerza del grupo, la popularidad en el grupo o el nivel jerárquico para llevar a cabo estos comportamientos hostigadores.

El contenido y significación de muchos de esos comportamientos y actitudes descritos resulta de muy difícil objetivación. Esto es así, porque en esta problemática aparecen implicadas por un lado, las intenciones de los presuntos agresores y, por otro, la atribución que, de esas intenciones, realiza el trabajador afectado. No obstante, y a efectos de los problemas que se pueden originar, el objeto de análisis lo constituye la realidad psicológica del trabajador afectado.

Una de las particularidades de este tipo de procesos es que el afectado perciba que sus hostigadores tienen la intención explícita de causarle daño o mal, lo que convierte a la situación en especialmente estresante. Además, el individuo interpreta las situaciones como una gran amenaza a su integridad, pues contraría algunas de sus expectativas (como la de recibir un trato equitativo) y atenta contra sus necesidades básicas como la necesidad de afiliación (necesidad de estar asociado y de tener relaciones afectuosas con otras personas) y de estatus (necesidad de una relación con los otros, establecida y respetada).

Por otra parte, en estas ocasiones el individuo no sabe cómo afrontar estas situaciones para modificar su entorno social, ni sabe cómo controlar las reacciones emocionales que le produce dicho proceso. El fracaso en el afrontamiento de las situaciones y en el control de la ansiedad desencadena una patología propia del estrés, que se va cronificando y agravando progresivamente.

El origen del mobbing

El origen o el por qué del problema puede ser muy diverso. Las hipótesis apuntan a motivos de distinta índole que van desde fuertes desencuentros, diferencias o conflictos de cualquier naturaleza entre hostigadores y hostigado, hasta que este tipo de comportamientos constituyan una especie de "distracción" para los hostigadores.

Pero básicamente, el substrato que favorece la aparición de este tipo de conductas se encuentra ligado a dos aspectos: la organización del trabajo y la gestión de los conflictos por parte de los superiores.

Respecto al primero, los estudios empíricos han mostrado una importante relación entre una organización pobre del trabajo y la aparición de conductas de mobbing. Así, estas conductas se ven favorecidas en organizaciones con un método de trabajo y producción con una organización extremadamente pobre, con ausencia de interés y apoyo por parte de los superiores, con ausencia de relación con éstos, con la existencia de múltiples jerarquías, con cargas excesivas de trabajo debido a escasez de la plantilla o mala distribución de la misma, con una deficiente organización diaria del trabajo, con la existencia de líderes espontáneos no oficiales, con un trabajo con bajo contenido, con conflictos de rol, con flujos pobres de información, con estilos de dirección autoritarios, etc.

Desde el punto de vista de la gestión del conflicto por parte de los superiores, hay dos posiciones que pueden adoptar los superiores que ayudan a incrementar la escala del conflicto: de un lado, la negación del mismo y, del otro, la implicación y participación activa en el conflicto con el fin de contribuir a la estigmatización de la persona hostigada.

Aunque ciertas características personales pueden estar implicadas en la posibilidad de estar sometido a este tipo de situaciones, en principio, cualquiera puede verse afectado por este problema. De hecho, es posible que alguna vez en la vida cualquier persona puede encontrarse en esta situación. No obstante, la reacción del hostigado ante este tipo de problemas sí que puede variar en función de sus características personales. La forma en que se evalúa y, sobre todo, la forma en la que se enfrenta a la situación una persona está muy relacionada tanto con la solución efectiva del problema como con el nivel o la magnitud de consecuencias que desarrolla el afectado. Así, la adopción de conductas de afrontamiento activo, tendentes a la solución del problema o medidas tendentes a controlar las reacciones emocionales que le provoca ese problema serán más efectivas en este sentido que la adopción de conductas activas mal dirigidas (que pueden seguir alimentando el problema) o de conductas de tipo evitativo como la inhibición conductual o los comportamientos sustitutivos de tipo compensatorio.

Juan Gnav

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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Juan Gnav el Mar Jul 02 2013, 18:34

1ª fase, o fase de conflicto

En cualquier organización laboral, la existencia de conflictos resulta algo esperable, bien por motivos de organización del trabajo (en una empresa se encuentran personas y grupos cuyos objetivos e intereses están frecuentemente enfrentados), o bien por problemas interpersonales (los comportamientos, actitudes, formas de relación, estilos de vida,... de los trabajadores pueden ser de muy diversa índole y pueden originar roces). Si bien los conflictos son un acontecimiento común en la vida de relación, gran parte de ellos se resuelven de forma más o menos satisfactoria; bien por la resolución definitiva del conflicto, por el cambio de las circunstancias que lo provocaban, o porque vayan remitiendo con el tiempo. Sin embargo, también es posible que alguno de esos problemas se haga crónico, dando paso a la segunda fase.

2ª fase, o fase de mobbing o de estigmatización

Comienza con la adopción, por una de las partes en conflicto, de las distintas modalidades de comportamiento hostigador descritas anteriormente sobre el objeto del mobbing (con la frecuencia y tiempo requeridos como criterio de definición). Lo que al comienzo tal vez fuera un conflicto entre dos personas, puede llegar a ser un conflicto de muchas personas contra una, con la adopción de comportamientos hostigadores grupales. Independientemente de que actúen el complejo de culpa o la más absoluta carencia de escrúpulos, la víctima comienza a resultar una amenaza, o un incordio para la persona o grupo de personas que le somete a tan indeseables experiencias.

La prolongación de esta fase es debida a actitudes de evitación o de negación de la realidad por parte del trabajador, otros compañeros no participantes, sindicatos, e incluso la dirección. La indefensión, la inhibición del afectado a la hora de denunciar estos hechos, la dificultad probatoria y las carencias del sistema judicial, permiten la prolongación en el tiempo de esta fase que, según los estudios de Leymann en Suecia, tiene una duración de 1.3 años por término medio, antes de pasar a la tercera fase.

3ª fase, o fase de intervención desde la empresa

En esta fase y dependiendo del lugar, legislación y estilo de dirección de la empresa, se tomarán una serie de medidas, desde algún escalón jerárquico superior (el departamento de personal, el servicio médico o la dirección de la empresa), encaminadas a la resolución positiva del conflicto (cambio de puesto, fomento del diálogo entre los implicados, etc.), o, más habitualmente, medidas tendentes a desembarazarse del supuesto origen o centro del conflicto, contribuyendo así, a la mayor culpabilización y sufrimiento del afectado. Estas medidas van desde las bajas médicas sucesivas, que conllevan el alargamiento o el aplazamiento del conflicto, hasta el despido del trabajador afectado o la pensión por invalidez permanente. De adoptarse medidas de esta naturaleza, el resultado es la cuarta fase del proceso.

4ª fase, o fase de marginación o exclusión de la vida laboral

En este periodo el trabajador compatibiliza su trabajo con largas temporadas de baja, o queda excluido definitivamente del mundo laboral con una pensión de incapacidad, contribuyendo a las cargas económicas y sociales del Estado (con unas magnitudes nada desdeñables, si atendemos a los datos que sobre el impacto económico en Suecia presenta Leymann). En esta situación, la persona subsiste con diversas patologías consecuencia de su anterior o anteriores experiencias de psicoterror y se pueden deducir las consecuencias físicas, psíquicas y sociales que para el afectado tiene este fenómeno.

Obviamente, el desarrollo de todas estas fases implica la no resolución del problema en ninguna de ellas.

Consecuencias

Las consecuencias del mobbing pueden ser de distinta naturaleza y afectar a varios ámbitos (ver cuadro 3). Son muy próximas a la patología originada por el estrés, pero con una especial incidencia de la patología de tipo social:



Cuadro 3. Tipo de consecuencias del mobbing



PARA EL TRABAJADOR AFECTADO


PARA LA ORGANIZACIÓN DE TRABAJO


PARA EL NÚCLEO FAMILIAR Y SOCIAL


PARA LA COMUNIDAD




Para el trabajador afectado

A nivel psíquico. La sintomatología puede ser muy diversa. El eje principal de las consecuencias que sufre el sujeto afectado sería la ansiedad: la presencia de un miedo acentuado y continuo, de un sentimiento de amenaza. La ansiedad que manifiestan estos sujetos en su tiempo de trabajo, puede generalizarse a otras situaciones. Pueden darse también otros trastornos emocionales como sentimientos de fracaso, impotencia y frustración, baja autoestima o apatía. Pueden verse afectados por distintos tipos de distorsiones cognitivas o mostrar problemas a la hora de concentrarse y dirigir la atención (los diagnósticos médicos compatibles son síndrome de estrés postraumático y síndrome de ansiedad generalizada). Este tipo de problema puede dar lugar a que el trabajador afectado, con el objeto de disminuir la ansiedad, desarrolle comportamientos sustitutivos tales como drogodependencias y otros tipos de adicciones, que además de constituir comportamientos patológicos en sí mismos, están en el origen de otras patologías.

La excesiva duración o magnitud de la situación de mobbing puede dar lugar a patologías más graves o a agravar problemas preexistentes. Así, es posible encontrar cuadros depresivos graves, con individuos con transtornos paranoides e, incluso, con suicidas.

A nivel físico, podemos encontrarnos con diversas manifestaciones de patología psicosomática: desde dolores y transtornos funcionales hasta transtornos orgánicos.

A nivel social, es posible que estos individuos lleguen a ser muy susceptibles e hipersensibles a la crítica, con actitudes de desconfianza y con conductas de aislamiento, evitación, retraimiento o, por otra parte, de agresividad u hostilidad y con otras manifestaciones de inadaptación social. Son comunes sentimientos de ira y rencor, y deseos de venganza contra el/los agresor/es.

En general, puede decirse que la salud social del individuo se encuentra profundamente afectada pues este problema puede distorsionar las interacciones que tiene con otras personas e interferir en la vida normal y productiva del individuo. La salud del individuo se verá más afectada cuanto menores apoyos efectivos encuentre (personas que le provean de afecto, comprensión consejo, ayuda,..) tanto en el ámbito laboral como en el extralaboral.

Desde el punto de vista laboral posiblemente resultarán individuos desmotivados e insatisfechos que encontrarán el trabajo como un ambiente hostil asociado al sufrimiento y que no tendrán un óptimo rendimiento. La conducta lógica de un trabajador sometido a una situación de mobbing sería el abandono de la organización, sin embargo, en muchos casos éste no se produce debido, de un lado, a la difícil situación del empleo en la economía actual y, de otro lado, a que, a medida que el trabajador se va haciendo mayor, ve disminuida su capacidad para encontrar nuevos empleos.

Para la organización de trabajo

Sobre el rendimiento: Es un hecho cierto que tener trabajadores con este tipo de problemas afecta al desarrollo del trabajo, pues al distorsionar la comunicación y la colaboración entre trabajadores, interfiere en las relaciones que los trabajadores deben establecer para la ejecución de las tareas. Así, se producirá una disminución de la cantidad y calidad del trabajo desarrollado por la persona afectada, el entorpecimiento o la imposibilidad del trabajo en grupo, problemas en los circuitos de información y comunicación, etc. Por otra parte, se producirá un aumento del absentismo (justificado o no) de la persona afectada. Es posible también que se produzcan pérdidas en la fuerza de trabajo ya que previsiblemente, el trabajador intentará cambiar de trabajo.

Sobre el clima social: Distintos conceptos (como la cohesión, la colaboración, la cooperación, la calidad de las relaciones interpersonales,...) que señalan el clima social en una organización de trabajo se verán afectados ante la existencia de problemas de este tipo.

Sobre la accidentabilidad: Algunos estudios relacionan la calidad del clima laboral con la posibilidad de que se incremente la accidentabilidad (accidentes por negligencias o descuidos, accidentes voluntarios,..).

Para el núcleo familiar y social

El entorno social del afectado padecerá las consecuencias de tener una persona cercana amargada, desmotivada, sin expectativas ni ganas de trabajar, y que padecerá posiblemente algún tipo de trastorno psiquiátrico, con o sin adicción a drogas.

Para la comunidad

Según los estudios de Leymann sobre el impacto económico de este tipo de problema para la comunidad, no hay que menospreciar las consecuencias que a este nivel se producen: la pérdida de fuerza de trabajo, costes de asistencia a enfermedades, costes de las pensiones de invalidez, etc.

Evaluación

A la hora de evaluar este problema puede valorarse su prevalencia; es decir, cuántos trabajadores de una organización de trabajo se ve afectado por una o varias de las situaciones descritas, en la duración y frecuencia especificadas.

También se pueden valorar el tipo y magnitud de las consecuencias que está experimentando y la relación de estas consecuencias con las situaciones de mobbing.

Algunos estudios se encargan de destacar la incidencia de este problema y/o su magnitud, para lo cual se han diseñado herramientas específicas estandarizadas como el L.I.P.T. (Leymann Inventory of Psychological Terrorization, 1990). Otros instrumentos miden las consecuencias derivadas de este tipo de procesos. Dado que el tipo de situaciones descritas originan estrés, los instrumentos utilizados para evaluar algunas de las consecuencias derivadas del mobbing son diversos cuestionarios específicos destinados a evaluar sintomatología psicosomática generada por procesos estresantes, como el Test de Salud Total (T.S.T. de T. S. Langner, 1962, NTP 421/1996) o el Cuestionario General de Salud (G.H.Q. de D. Goldberg, 1972)

En un estudio realizado por el autor de esta NTP, López et al, a finales de 1994, por medio de la aplicación de un cuestionario elaborado para el efecto, sobre 95 personas que llevan a cabo tareas administrativas, algunas consecuencias que se describieron ante situaciones de mobbing fueron situaciones de sumisión/aceptación, con pérdida de autoestima, ira, sentimientos de venganza y actitudes apáticas. Es decir, fundamentalmente de tipo personal. Curiosamente, algunos casos no relacionaban su sintomatología psíquica y psicosomática con la vivencia de la situación de mobbing lo que hace pensar en que puede existir cierta dificultad para que los afectados expresen su situación real o puedan llegar a describirla fielmente, de forma escrita. No obstante, la aplicación de cuestionarios, aunque puede que no resulten el medio más adecuado para evaluar todos los extremos de esta problemática, puede constituir un medio para poner de manifiesto las dimensiones de este tipo de problemática, o servir como pruebas de screening.

Intervención

Ante este tipo de problema, el trabajador afectado siente con mayor intensidad, tal vez más que ante otro tipo de problemas, la necesidad de buscar apoyo social. El tratamiento de este tipo de problemática en el ámbito laboral suele recaer sobre algún compañero del afectado o sobre el médico de empresa, que debe realizar tareas de confesor, asesor o psicólogo, procurándole apoyo social (sobre todo, de carácter evaluativo y emocional) al afectado o facilitándole medicaciones (tranquilizantes, antidepresivos,..). No obstante, el grueso de este problema suele recaer en ámbitos extralaborales donde generalmente suele tratarse la mayor parte del problema.

Resulta utópico pensar que una organización, por compleja y bien organizada que esté, haya previsto y solucionado todas las posibles fuentes de conflictos de todo tipo que se pueden dar. Un paso previo para que una empresa se enfrente con éxito a la resolución de conflictos es el considerar que éstos son una circunstancia normal y no excepcional en una organización.

Existen distintos medios más o menos adecuados para evitar, prevenir y resolver problemas a nivel laboral, y la falta de existencia de una sistematización adecuada de estos medios puede llevar a consecuencias de magnitud similar a las del fenómeno que aquí se trata.

Sería conveniente la planificación y el diseño de las relaciones sociales en la empresa, aún teniendo en cuenta que es un ámbito con un gran margen de indeterminación. Este diseño tiene que atender no solamente a los circuitos de relaciones dependientes del trabajo sino a las relaciones interpersonales independientes del trabajo. Así, medios como el entrenamiento de los trabajadores en relaciones interpersonales o los sistemas de regulación de conflictos tienen que estar dirigidos a todas las dimensiones sociales posibles en una empresa. Otro de los medios consiste en articular sistemas de presentación, acogida e integración de las personas recién incorporadas, sin olvidar la consideración de la cultura de la empresa en la selección de personal.

Para intervenir en la problemática descrita, otro medio lo constituyen los servicios internos de psicología. El contar dentro de la empresa con un servicio permanente de asistencia a los trabajadores desempeñado por profesionales de la psicología puede resultar adecuado. Este tipo de servicio podría desarrollar tareas tales como el tratamiento de problemas de carácter personal y apoyo psicológico a los trabajadores, así como el desarrollo de acciones preventivas para evitar la aparición de problemática psicosocial. El carácter interno y permanente de estos servicios permite un mayor conocimiento y especificación del origen de las problemáticas, la realización de intervenciones continuadas y personalizadas sobre los trabajadores y el seguimiento de las evoluciones de los mismos.

La prevención debería atender a las deficiencias del diseño del trabajo (proporcionar un trabajo con bajo nivel de estrés, alto control del trabajo, alta capacidad de decisión, suficiente autonomía temporal,...), al comportamiento de los líderes (deberían desarrollar habilidades para reconocer conflictos y manejarlos adecuadamente, conocer los síntomas del mobbing para su reconocimiento temprano), y a la protección de la posición social de la persona (desarrollando reglas claras, explícitas, escritas y públicas sobre resolución de conflictos personales, que garantice el derecho a la queja y el anonimato y que prevea sistemas de mediación y/o arbitraje).

Conclusiones

Esta conceptualización de todas las situaciones de hostigamiento psicológico en el trabajo constituye un acierto, pues facilita un ordenamiento útil de una serie de hechos o situaciones. Por una parte, agrupan distintas disfunciones que a nivel social se dan en la empresa y que, aunque en su origen, no están relacionadas con el desempeño del trabajo, pueden afectar de una manera importante al desarrollo del mismo. Además, dicha conceptualización resulta útil para la investigación sobre este tema. Con la mejora de las condiciones de trabajo, sobre todo en el sector terciario, es de esperar que los problemas más importantes que afecten a la salud laboral sean los debidos a la organización del trabajo y, más concretamente, a motivos psicosociales. Por ello, la implicación de todos los estamentos de la empresa en el estudio y la prevención de este tipo de fenómenos, como el psicoterror, será fundamental si se pretende continuar con la mejora de las condiciones de trabajo y salud.

No obstante todo lo anterior, consideramos que es necesaria una mayor profundización en el tema tanto de cara al desarrollo de instrumentos para su medida y para su estudio, como para el desarrollo de estrategias de control adecuadas.

En España, se pueden encontrar estudios específicos sobre este problema a nivel laboral, en lo relacionado con alguna de las situaciones descritas como el acoso sexual. En general, en estos estudios no se establece esta conceptualización, con sus especificaciones y consecuencias derivadas. Tampoco se encuentra bibliografía en nuestro país que destaque las magnitudes de este problema que tanto por sus costes personales como por sus costes económicos, debería merecer la atención de las organizaciones de trabajo.

Son necesarios el estudio y consideración de este problema como algo controlable, o que por lo menos se debe intentar controlar, y la superación de puntos de vista denotados por expresiones como "la vida es así", "lo que tiene que hacer es espabilar" o el esperar a que el problema remita con el tiempo, con las consecuencias aquí comentadas.

La literatura internacional se refiere con el término de mobbing a ciertas situaciones de hostigamiento psicológico en el trabajo que se manifiestan en forma de conflictos interpersonales. La presente NTP identifica el concepto y sus características, su génesis, manifestaciones y evolución. Se hace hincapié en la importancia de sus consecuencias y en la necesidad de identificarlo a tiempo y de darle solución en sus fases más tempranas.

Juan Gnav

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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por José Luis el Mar Jul 02 2013, 19:07

Violento Jazmín

La alteración del ánimo no afecta sustancialmente a la calidad de lo que estás diciendo, pero sí dificulta un seguimiento pormenorizado de los contenidos. Al estar escribiendo en un foro público no te diriges solamente a la persona con la que dialogas o discutes sino a todos. Y es difícil que otros se animen a participar cuando las intervenciones derivan hacia el ámbito de lo personal, un aspecto en el que muchos no estamos interesados.

Intentar salir del vórtice de la discusión para ver en perspectiva dónde nos movemos suele ayudar a relativizar las cuestiones y centrarse en lo fundamental.
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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por premiere el Mar Jul 02 2013, 19:10

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Hay quienes opinan que la ira, al igual que otras emociones, es innata y congénita, pero estudios más recientes apuntan hacia el hecho de que lo único innato y congénito es la respuesta de los individuos ante las situaciones desagradables que, a través de procesos de maduración y de aprendizaje, se van haciendo diferentes en cada persona.
Espectacular sentencia del psicólogo, Juan. Gracias por recogerla.
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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Morgana el Mar Jul 02 2013, 19:40

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[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Hay quienes opinan que la ira, al igual que otras emociones, es innata y congénita, pero estudios más recientes apuntan hacia el hecho de que lo único innato y congénito es la respuesta de los individuos ante las situaciones desagradables que, a través de procesos de maduración y de aprendizaje, se van haciendo diferentes en cada persona.
Espectacular sentencia del psicólogo, Juan. Gracias por recogerla.

¿Dónde dice que eso lo diga un psicólogo? ¿Qué narices dice la frase? ¿Que es congénita la respuesta de los individuos ante situaciones desagradables? ¿Qué respuesta?
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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Violento Jazmín el Mar Jul 02 2013, 19:48

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Violento Jazmín

La alteración del ánimo no afecta sustancialmente a la calidad de lo que estás diciendo, pero sí dificulta un seguimiento pormenorizado de los contenidos. Al estar escribiendo en un foro público no te diriges solamente a la persona con la que dialogas o discutes sino a todos. Y es difícil que otros se animen a participar cuando las intervenciones derivan hacia el ámbito de lo personal, un aspecto en el que muchos no estamos interesados.

Intentar salir del vórtice de la discusión para ver en perspectiva dónde nos movemos suele ayudar a relativizar las cuestiones y centrarse en lo fundamental.

Estoy completamente de acuerdo.

Es cierto que he caído en un modo de actuar poco conveniente; y la frustración que he podido tener, así como la actitud de mi contertulio, pueden explicarlo, pero de ninguna manera justificarlo.

Intentaré ser consecuente, y editar mis mensajes sustituyendo las salidas de tono por una exposición más tranquila, clara, y dirigida al resto del foro. Lo haré por la noche o mañana.
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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Juan Gnav el Mar Jul 02 2013, 20:05

En la parte de que la ira es un código, no se menciona la ira como  emoción innata,  " Pocas veces se presenta la ira en primer término, y sin causa" , pero no descarta que la ira no aparezca sin causa. Pero hay factores que introducen la posibilidad de ira:  preocupación, culpa, decepción, rechazo, injusticia, choque, incertidumbre o confusión, p ej. Este artículo es una opinión, realmente trata de inteligencia emocional en general respecto a la ira, luego no está firmado por ningún psicólogo. Al contrario, es un discurso donde trata de autoayuda, de ser tu propio coach.

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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Willy el Mar Jul 02 2013, 20:42

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[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Hay quienes opinan que la ira, al igual que otras emociones, es innata y congénita, pero estudios más recientes apuntan hacia el hecho de que lo único innato y congénito es la respuesta de los individuos ante las situaciones desagradables que, a través de procesos de maduración y de aprendizaje, se van haciendo diferentes en cada persona.
Espectacular sentencia del psicólogo, Juan. Gracias por recogerla.

Yo me inclino por la segunda visión, desde mi ignorancia de la teoría, pero también desde mi sentir.

Si pensamos en que a toda acción le precede un pensamiento, y tirando de etimología podemos concebir "emoción" como "movimiento o impulso", esto es, acción de alguna manera, a toda emoción le precede un pensamiento. Y el pensamiento es condicionamiento.

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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Violento Jazmín el Mar Jul 02 2013, 20:51

Ya he editado mis mensajes. He vuelto a redactar el segundo casi por completo. Les sugiero que lo lean.
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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Willy el Mar Jul 02 2013, 21:09

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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Violento Jazmín el Mar Jul 02 2013, 21:10

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[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Hay quienes opinan que la ira, al igual que otras emociones, es innata y congénita, pero estudios más recientes apuntan hacia el hecho de que lo único innato y congénito es la respuesta de los individuos ante las situaciones desagradables que, a través de procesos de maduración y de aprendizaje, se van haciendo diferentes en cada persona.
Espectacular sentencia del psicólogo, Juan. Gracias por recogerla.

Yo me inclino por la segunda visión, desde mi ignorancia de la teoría, pero también desde mi sentir.

Si pensamos en que a toda acción le precede un pensamiento, y tirando de etimología podemos concebir "emoción" como "movimiento o impulso", esto es, acción de alguna manera, a toda emoción le precede un pensamiento. Y el pensamiento es condicionamiento.

Si quieres ahondar en todo lo necesario en el porqué de la ocurrencia de algo (tarea harto complicada, por cierto Laughing ) no puedes remitirte sólo a las causas próximas y superficiales. Si bien un pensamiento puede detonar un proceso/respuesta emocional, sin las estructuras corporales consolidadas por la filogenia (sistema límbico etc.) es imposible que se pueda efectuar nada.
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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Willy el Mar Jul 02 2013, 21:15

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[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Hay quienes opinan que la ira, al igual que otras emociones, es innata y congénita, pero estudios más recientes apuntan hacia el hecho de que lo único innato y congénito es la respuesta de los individuos ante las situaciones desagradables que, a través de procesos de maduración y de aprendizaje, se van haciendo diferentes en cada persona.
Espectacular sentencia del psicólogo, Juan. Gracias por recogerla.

Yo me inclino por la segunda visión, desde mi ignorancia de la teoría, pero también desde mi sentir.

Si pensamos en que a toda acción le precede un pensamiento, y tirando de etimología podemos concebir "emoción" como "movimiento o impulso", esto es, acción de alguna manera, a toda emoción le precede un pensamiento. Y el pensamiento es condicionamiento.

Si quieres ahondar en todo lo necesario en el porqué de la ocurrencia de algo (tarea harto complicada, por cierto Laughing ) no puedes remitirte sólo a las causas próximas y superficiales. Si bien un pensamiento puede detonar un proceso/respuesta emocional, sin las estructuras corporales consolidadas por la filogenia (sistema límbico etc.) es imposible que se pueda efectuar nada.

Que sin cerebro no hay pensamiento? Eh, si claro, eso también. Disculpa si no he profundizado tanto.

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Re: El daño que no vemos.

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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Morgana el Mar Jul 02 2013, 21:27

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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por premiere el Mar Jul 02 2013, 21:28

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[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Hay quienes opinan que la ira, al igual que otras emociones, es innata y congénita, pero estudios más recientes apuntan hacia el hecho de que lo único innato y congénito es la respuesta de los individuos ante las situaciones desagradables que, a través de procesos de maduración y de aprendizaje, se van haciendo diferentes en cada persona.
Espectacular sentencia del psicólogo, Juan. Gracias por recogerla.
¿Dónde dice que eso lo diga un psicólogo? ¿Qué narices dice la frase? ¿Que es congénita la respuesta de los individuos ante situaciones desagradables? ¿Qué respuesta?
No lo dice explícitamente en ninguna parte. Entiendo que es la óptica del psicólogo Raymond W. Novaco, junto al resto de su texto y que, además, puedes encontrar, literalmente, en varias fuentes. De cualquier modo, me parece una sentencia acertada y apropiada; eso sí, susceptible de matizarla.

Entiendo que se refiere a que la mayoría o todas las emociones son la contextualización, derivación y culturización de una respuesta general y única que presentamos ante situaciones desagradables o amenazantes y enmarcada en un paradigma emocional jerárquico en el que cada rama del árbol se presenta como una extensión cultural y sociológica que constituye una cierta emoción a raíz de la raíz innata y congénita, valga la redundancia.

A pesar de que me parece un argumento un tanto reduccionista, comparto el carácter adaptativo y derivativo de las emociones así como el fuerte y trascendente impacto sociocultural en todas ellas.


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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por Morgana el Mar Jul 02 2013, 21:34

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Espectacular sentencia del psicólogo, Juan. Gracias por recogerla.
¿Dónde dice que eso lo diga un psicólogo? ¿Qué narices dice la frase? ¿Que es congénita la respuesta de los individuos ante situaciones desagradables? ¿Qué respuesta?
No lo dice explícitamente en ninguna parte. Entiendo que es la óptica del psicólogo Raymond W. Novaco, junto al resto de su texto y que, además, puedes encontrar, literalmente, en varias fuentes. De cualquier modo, me parece una sentencia acertada y apropiada; eso sí, susceptible de matizarla.

Entiendo que se refiere a que la mayoría o todas las emociones son la contextualización, derivación y culturización de una respuesta general y única que presentamos ante situaciones desagradables o amenazantes enmarcadas en un paradigma emocional jerárquico en el que cada rama del árbol se presenta como una extensión cultural y sociológica que constituye una cierta emoción a raíz de la raíz innata y congénita, valga la redundancia.

A pesar de que me parece un argumento un tanto reduccionista, comparto el carácter adaptativo y derivativo de las emociones así como el fuerte y trascendente impacto socio-cultural en todas ellas.

El artículo que he puesto en el mensaje anterior concluye que hay abundantes evidencias de respuestas autonómicas específicas para diferentes tipos de emociones básicas, por ejemplo, entre el miedo y la ira.
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Re: El daño que no vemos.

Mensaje por premiere el Mar Jul 02 2013, 21:41

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:El artículo que he puesto en el mensaje anterior concluye que hay abundantes evidencias de respuestas autonómicas específicas para diferentes tipos de emociones básicas, por ejemplo, entre el miedo y la ira.
Yo también considero que existen respuestas específicas y características que subyacen en cada emoción.
No obstante, y siguiendo la línea del psicólogo, considero que estas respuestas automáticas son parte de la función inconsciente que el tejido social nos ha permitido desarrollar, modelando nuestra conducta mediante fijaciones y asociaciones en el lóbulo temporal y cuyo carácter inmediato no lo exime de ser también, y en una medida comparable, cultural; especialmente en la ira.


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