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Obsesiones de la naturaleza

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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por azor el Vie Jul 13 2012, 15:09

Pucha, como provengo de un entorno de culturas de corte "panteísta", esa fría escisión entre ente y ser me plantea dilemas, más que esa escisión, esa facilidad, o más bien un peligroso facilismo con que se pudiese escindir ente y ser; no la separación de ente y ser, sino la incurrencia en ese facilismo a la hora de crear esa separación.

Recordemos que con el cartesianismo por ejemplo, se sacrificaban animales de manera terrible, que porque se seguía a Descartes y según él los animales no tenían alma y eran meras máquinas y causaba asombro el ver cómo siendo máquinas asemejaban comportamientos y dolores de los seres que sí tienen alma.

De todas maneras, la mirada sobre los apuntes hechos por José Luis en esas diferenciaciones de conciencia y consciencia, y ente y ser, nos llevan a un lugar bastante sugerente, y estoy de acuerdo con Erasmo de que...:

"Esto nos llevaria a pensar sobre si el mundo tiene una naturaleza platonica independiente o no de nuestra existencia."

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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por Invitado el Vie Jul 13 2012, 18:47

Al igual que Azor, yo tengo un cierto panteísmo incorporado de serie.

La distinción entre SER y ENTE creo entender que es una frontera infranqueable entre el nivel físico y el resto de niveles ontológicos:biológico,psicológico y cultural.

Esta distinción también creo entender se fundamenta en la intencionalidad. En este punto recuerdo a Goethe y las afinidades electivas, tendencias intrínsecas de atracción entre entes a todos los niveles, incluido el atómico.
En mi opinión hay una capacidad electiva(conciencia) que se manifiesta o actualiza en múltiples niveles de complejidad, incluido el nivel físico (moléculas,átomos,partículas).

De otra manera, limitando la capacidad electiva o intencionalidad del nivel físico estaríamos cerrando la capacidad evolutiva de dicho nivel, ya que la intencionalidad o afinidad electiva es condición necesaria de la evolución.

Una roca no es en realidad solo una roca, son múltiples moléculas diversas en interacción, incluso probablemente en interacción directa con entes biológicos microscópicos y macroscópicos. Es un sistema que la mente humana delimita según patrones biopsicoculturales con clara afinidad electiva y que a su vez dota a los entes de la misma intencionalidad generativa que les permite discriminarlos.

No se si me explico. Embarassed

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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por José Luis el Sáb Jul 14 2012, 13:26

In recto

La distinción (que no disociación ni dicotomía, ojo) entre "ser" y "ente" es la misma que entre "actualización" [energeia] y "acto" [entelequia], entre "proceso" y "resultado", entre "función/acción" y "forma" o, metafóricamente, entre "paisaje" y "foto del paisaje".

In obliquo

La distinción entre "ser" y "ente" se articularía del mismo modo que la diferenciación entre "intrínseco" y "extrínseco", o entre "in-tendere" y "ex-tendere", o entre "intencionalidad" y mera "extensionalidad".

Aquí he usado la distinción in obliquo, claro. Martin Heidegger quiso explicar la distinción ontológica in recto. Pero muchos no la entendieron nunca...
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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por José Luis el Dom Jul 15 2012, 09:45

azor escribió:Pucha, como provengo de un entorno de culturas de corte "panteísta", esa fría escisión entre ente y ser me plantea dilemas, más que esa escisión, esa facilidad, o más bien un peligroso facilismo con que se pudiese escindir ente y ser; no la separación de ente y ser, sino la incurrencia en ese facilismo a la hora de crear esa separación.

Recordemos que con el cartesianismo por ejemplo, se sacrificaban animales de manera terrible, que porque se seguía a Descartes y según él los animales no tenían alma y eran meras máquinas y causaba asombro el ver cómo siendo máquinas asemejaban comportamientos y dolores de los seres que sí tienen alma.

De todas maneras, la mirada sobre los apuntes hechos por José Luis en esas diferenciaciones de conciencia y consciencia, y ente y ser, nos llevan a un lugar bastante sugerente, y estoy de acuerdo con Erasmo de que...:

"Esto nos llevaria a pensar sobre si el mundo tiene una naturaleza platonica independiente o no de nuestra existencia."

Como aclaro en la respuesta anterior, se trataría de una distinción, no de una escisión, que supone cortar (dicotomizar) dos aspectos de una realidad y luego separarlos (disociación) de tal modo en nuestra mente que terminamos por considerarlo dos realidades. V.g. Descartes fue el primer gran disociador, cuando postuló dos substancias, pensante y extensa. Eso quiero que quede clarinete, porque llevo sosteniéndolo hace muchísimo tiempo...

Aclaro también que no es lo mismo beber de fuentes "panteístas" que hacerlo de fuentes "panpsiquistas". La primera afirma, simplificándolo mucho, que Dios es todo y está en todas las cosas mientras la segunda afirma que la Conciencia está en todo y que todas las cosas tienen conciencia.

Para asentar la diferencia ontológica siempre aludo al mismo texto de Heidegger, que aquí pongo de memoria porque no recuerdo sus palabras exactas, pero más o menos decía algo así: "Estás con una piedra. Tienes la experiencia de la piedra. La piedra ES, pero por más que rebusques e investigues, jamás hayarás EL SER de la piedra". Diría que es uno de los pasajes más clarificadores sobre esto.

De hecho, todo lo que él denomina la ontoteología se basa en la reflexión y búsqueda de EL SER Supremo de todas las cosas. La clave está en el movimiento mental de "cosificación" que se produce en nosotros gracias al acompañamiento del artículo EL.

Como muchas veces señala Julián con otras palabras, el ejercicio de cosificación, entificación o reificación (es lo mismo) produce estas distorsiones cognitivas en el ser humano que no está experimentando directamente las cuestiones. Un ejemplo muy claro se da en la distinción entre lo que apunta la expresión "más allá" (la acción de trascender, de ir "más allá" de donde se estaba anteriormente. La palabra transformación/metamorfosis significa literalmente "ir más allá de la forma actual") y lo que señala la expresión "EL más allá" (o, ya puestos, LA trascendencia), muy asentada en nuestro sistema religioso. Este movimiento inconsciente de nuestro discurrir nos plantea un escenario pseudoobjetivista que tratamos de resolver, sin éxito alguno, tratando de localizar ese lugar llamado "EL más allá". Se trata de uno de los muchísimos absurdos que plantean las religiones exotéricas basadas en este simplón mecanismo mental.

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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por Odiseo el Lun Jul 16 2012, 02:58

Por mucho que razonemos sobre lo "metafísico", los pensamientos meta-racionales se quedarán en simple imaginación y subjetivismo, por debajo (o misma capa) de lo racional, paradójicamente.
Otra cosa es usar la imaginación para encontrar soluciones varias, pero deben estar basadas en lo racional y empírico, si no, ya sabes qué hay y qué pasa, ¡no?.

Una época corta fui panteísta, luego me pareció un concepto contradictorio que me hice llamar "panteísta ateo", buscando una etiqueta para mis meditaciones y convicciones filosóficas; hasta ahora, me he dado cuenta que etiquetar es limitar, y si bien soy un ser con límites, creo que no me limito a etiquetas.

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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por José Luis el Lun Jul 16 2012, 09:30

Odiseo escribió:Por mucho que razonemos sobre lo "metafísico", los pensamientos meta-racionales se quedarán en simple imaginación y subjetivismo, por debajo (o misma capa) de lo racional, paradójicamente.
Otra cosa es usar la imaginación para encontrar soluciones varias, pero deben estar basadas en lo racional y empírico, si no, ya sabes qué hay y qué pasa, ¡no?.

Una época corta fui panteísta, luego me pareció un concepto contradictorio que me hice llamar "panteísta ateo", buscando una etiqueta para mis meditaciones y convicciones filosóficas; hasta ahora, me he dado cuenta que etiquetar es limitar, y si bien soy un ser con límites, creo que no me limito a etiquetas.

Cuidao con esto, Odiseo. La evolución sería:

1ª Fase. Pensamiento pre-racional
2ª Fase. Pensamiento racional
3ª Fase. Pensamiento trans-racional

Coger el primero y el tercero para meterlos en el mismo saco, añadiendo además la etiqueta de "inferiores" al de la 2ª fase evolutiva es un clarísimo error, es entrar directamente en la contrafalacia pre-trans. La falacia pre-trans, para entendernos, sería justo lo contrario. Considerar todo lo no-racional (por arriba y por abajo) como lo más, quedando lo racional siempre por debajo.
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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por Invitado el Mar Jul 17 2012, 12:37

De todas maneras, la mirada sobre los apuntes hechos por José Luis en esas diferenciaciones de conciencia y consciencia, y ente y ser, nos llevan a un lugar bastante sugerente, y estoy de acuerdo con Erasmo de que...:

"Esto nos llevaria a pensar sobre si el mundo tiene una naturaleza platonica independiente o no de nuestra existencia."

En mi opinión, en la actualidad ocurre lo contrario, la caverna invertida.
La mayoría vive en un mundo platónico de ideas abstractas, clichés, prototipos y estupidez no concretada.

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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por azor el Mar Jul 17 2012, 16:10

Me parecía que las anteriores páginas íbamos bastante bien. Considero que estas participaciones, las de esta página son más una especie de entre paréntesis para tomar nota de diferentes cuidados que hay que tener.

Estoy totalmente de acuerdo con los cuidados que José Luis le plantea a Odiseo.

Estoy viendo en el internet lugar a unas interpretaciones que a MÍ me resultan de lo más extrañas: se dice que el panteísmo es nomás una forma de monismo. Lo que es falso. Que las sociedades politeístas panteístas eran nomás una forma de panteísmo monista, lo que me parece a todas luces una lectura de origen cristiano con las serias limitaciones de una interpretación monoteísta.

Tomo en cuenta los apuntes de José Luis sobre el panpsiquismo.

En "La sentencia de Anaximandro" de Heidegger es que se trabaja el tema de un sentido trágico en la existencia, entre los griegos. Seguramente una lectura originada en las interpretaciones nietzcheanas. De alguna manera el mismo mundo participaba de la existencia, las cosas.

«De donde las cosas tienen su origen, hacia allí deben sucumbir
también, según la necesidad; pues tienen que expiar y ser juzgadas
por su injusticia, de acuerdo con el orden del tiempo» Anaximandro.

"A partir de donde las cosas tienen el origen, hacia allí se encamina
también su perecer, según la necesidad; pues se pagan unas a otras
condena y expiación por su iniquidad según el tiempo fijado." Heidegger.

Nuevamente digo, me parece un conjunto de apuntes para continuar desarrollando lo que en las páginas atrás se escribía. Las concreciones que pide Julián complementarán a las abstracciones respectivas.

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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por Invitado el Mar Jul 17 2012, 17:25

Ambas frases, la de Anaximandro y Heidegger, vienen a concretar lo que comento anteriormente.
Es el tiempo, junto con el espacio que ambos autores parecen obviar, lo que concreta las abstracciones. Es en esta concreción donde se da la injusta interacción entre las cosas. Injusta y sin piedad por finita.

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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por José Luis el Mar Jul 17 2012, 18:13

Aquí hay un interesante artículo que trata de desvelar lo que Heidegger quiso hacer con esa sentencia de Anaximandro. Luego finaliza con la degeneración interpretativa de corte político (intento de concreción) que empuja a Martin a su particular GIRO.

http://www.filosofiaenmalaga.net/Lectura%20politica%20del%20Der%20Spruch%20des%20Anaximander%20de%20Heidegger.htm

Destaco estos pasajes, puramente filosóficos, por ser claves en estos apuntes sobre el ser y el ente.

"Y como sabemos por la tradición (Simplicio en su comentario a la Física de Aristóteles) que Anaximandro habría dicho que lo presente tiene el origen de su esencia en lo infinito"

Si no recuerdo mal, el apeiron (infinito) aludía a la fuente, al fondo absoluto posibilitante. "Lo presente" alude a la forma, a la figura que se destaca del fondo, al ente. En este sentido, se entiende fácilmente que la forma tiene el origen de su esencia en el fondo absoluto.

"Si tuviera que decir en breves palabras la propuesta que se lee en su comentario diría: no entender el infinito (apeiron) como un elemento más al lado de otras propuestas como el aire o el agua, sino como el uso que logra la unidad mediante el ajuste del surgir y sustraerse del ente. Se logra la unidad mediante el uso, en el que Heráclito, nombrándolo como lógos, observará la unidad de la ley del devenir, continuando el descubrimiento de Anaximandro de la pertenencia del ente a la variación donde se produce su surgir y sustracción como un ajuste que busca conseguir, a pesar de la oposición y la finitud, la unidad y la infinitud en la alternancia de opuestos."

Aquí "unidad" hay que entenderla como "uno-sin-segundo" o como "no-dos", rompiendo la tradición occidental de buscar complemento a la unidad. P.e. con "ser" en oposición al "no-ser".

La ley de alternancia nos hablaría simplemente del flujo de formas en que se produce gráficamente algo así como la alternacia de figura y fondo. Los visuales entenderán esta imagen a la primera.

"En cualquier caso es la misma idea: colocar el fundamento (ser) en el infinito. Siendo infinito toda presencia concreta está destinada a ser sustituida. Siendo infinita la naturaleza, su unidad se consigue, a pesar de la pluralidad de entes concretos y de la existencia de la oposición, mediante la alternancia. Ésta, la alternancia, es la medida, el lógos del devenir, y así lo dirá posteriormente Heráclito exponiendo la ley de ese devenir como la tensión o la guerra. "

Esto resume lo anterior. Se coloca la acción (ser) en la fuente (infinito, apeirón) misma. Toda forma o presencia concreta está destianda a ser sustituida por otra gracias a la alternacia, sensación de movimiento o acción de segundo grado. Como las olas respecto al fondo marino.

No sé si se captan estas sutilezas.

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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por José Luis el Dom Jul 22 2012, 09:25

azor

No sé si te has olvidado de este tema o estás en otras cosas...
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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por azor el Dom Jul 22 2012, 17:30

Estos temas hay que tratarlos con un ritmo adecuado también. Por ejemplo, tras días de distancia entiendo mejor las distinciones que hacías entre In Recto e In obliquo. Pero voy a necesitar volverlas a leer luego de unos días.

Otra cosa, el link que dejaste en el post anterior da error en esta computer, el link con el texto interpretativo de las posiciones políticas de Heidegger o posicionamientos más bien. No habrá otra dirección alterna de la misma? O cómo se lee este el texto de este link que colocaste:


http://www.filosofiaenmalaga.net/Lectura%20politica%20del%20Der%20Spruch%20des%20Anaximander%20de%20Heidegger.htm

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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por Gosu el Dom Jul 22 2012, 20:03

No se está hablando aquí de la evolución. ¿Cómo de los infinitos entes, surge la evolución de un pensamiento común?, por ejemplo. Vuelve a ser el resultado de la sinergía, no?.
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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por José Luis el Lun Jul 23 2012, 10:57

azor escribió:Estos temas hay que tratarlos con un ritmo adecuado también. Por ejemplo, tras días de distancia entiendo mejor las distinciones que hacías entre In Recto e In obliquo. Pero voy a necesitar volverlas a leer luego de unos días.

Otra cosa, el link que dejaste en el post anterior da error en esta computer, el link con el texto interpretativo de las posiciones políticas de Heidegger o posicionamientos más bien. No habrá otra dirección alterna de la misma? O cómo se lee este el texto de este link que colocaste:


http://www.filosofiaenmalaga.net/Lectura%20politica%20del%20Der%20Spruch%20des%20Anaximander%20de%20Heidegger.htm


Tómate el tiempo que necesites.

Te copio el contenido de ese enlace:

Lectura política del Der Spruch des Anaximander de Heidegger

Political Reading of Der Spruch des Anaximander of Heidegger

Alejandro Rojas Jiménez, Universidad de Málaga

rojas_a@uma.es



Resumen: Este trabajo analiza el comentario de Heidegger al Der Spruch des Anaximander incluido en Holzwege para sacar a la luz, posteriormente, la lectura política de dicho comentario.

Palabras clave: ἀδικία, χρεών, nacionalsocialismo, Heidegger, Anaximandro



Abstrack: This work analyzes the commentary of Heidegger to Der Spruch des Anaximander including in Holzwege in orden to bring to light, later, the political reading of this commentary

Keywords: ἀδικία, χρεών, national socialism, Heidegger, Anaximander





I. La lectura de Heidegger del Der Spruch des Anaximander: Anaximandro y el inicio del otro comienzo de la historia del pensar occidental

Con la lectura de la sentencia de Anaximandro en 1946, sólo 4 años antes de la formulación definitiva de la Cuadratura y 11 años después de que tuviera comienzo el giro, Heidegger sitúa en el pensador de Mileto una línea abierta hacia una nueva historia del pensar occidental, en oposición a la línea abierta por Parménides desde la cual se ha desplegado la actual historia del pensar occidental.

La sentencia dice así: ἐξ ὧν δὲ ἡ γένεσίς ἐστι τοῑς οὖι καὶ τὴν φθορὰν εἰς ταῡτα γίνεσαι κατὰ τὸ χρεών· διδόναι γὰρ αὐτα δίκην καὶ τίσιν ἀλλήλοις τῆς ἀδικίας κατὰ τὴν τοῦ χρόνου τάξιν. Heidegger comienza su lectura de la sentencia, actuando como pulcro profesor, recogiendo y comentando dos conocidas traducciones: las traducciones de Nietzsche y Diels. Nietzsche traduce así: «De donde las cosas tienen su origen, hacia allí deben sucumbir también, según la necesidad; pues tienen que expirar y ser juzgadas por su injusticia, de acuerdo con el orden del tiempo»[1]. Diels por su parte traduce del siguiente modo: «A partir de donde las cosas tienen el origen, hacia allí se encamina también su perecer, según la necesidad; pues se pagan unas a otras condena y expiación por su iniquidad según el tiempo fijado»[2].

Se trata en ambos casos de traducciones muy similares y sin duda correctas desde el punto de vista filológico, pero traducciones que a Heidegger no dejan satisfecho. Se pregunta si se han llevado a cabo desde la pretensión de dirigirse al pensamiento mismo, si le han dado más prioridad a la «cosa» pensada que a la estricta literalidad de la traducción y si han recogido el pensamiento del autor o han traducido directamente de una lengua a otra como si no existiera una distancia histórica entre Anaximandro y nosotros. Y ello porque ocurre, advierte Heidegger, que nociones como ἀδικία no pueden ser traducidas sin más por injusticia sin que perdamos el auténtico sentido de lo pensado por Anaximandro.

Heidegger lleva a cabo una reivindicación de la necesidad de que el historiador de la filosofía sea filósofo antes que mero historiador de un modo que recuerda mucho a la distinción hegeliana entre historia política e historia de la filosofía[3]. De hecho, dedicará las líneas 72-156 del texto (citaré siempre siguiendo la edición de la Gesamtausgabe) a defender y comentar el modo en el que Hegel se enfrentó a la Historia de la Filosofía. Claro que a pesar de esta buena disposición lo cierto es que Hegel no aportó ninguna traducción de la sentencia de Anaximandro, y no sólo eso, sino que incurrió, continua comentando Heidegger, en un error que también estaba, a su modo, en el modo en el que Nietzsche y Diels se acercaron a Anaximandro. A saber, que no leen a Anaximandro si no en referencia a un autor posterior. En concreto Hegel lo lee desde Aristóteles, Nietzsche desde Platón y Diels desde Sócrates, y esto quiere decir como un pre-aristotélico, como un pre-platónico o un pre-socrático respectivamente. Lo cual significa, en definitiva, que no se han enfrentado con la sentencia de Anaximandro en sí misma.

Exponiendo la situación de este modo, Heidegger presenta su lectura de la sentencia de Anaximandro como aquella que sí se va a enfrentar a la sentencia en sí misma. Y, en este sentido, el paso siguiente que da Heidegger en su lectura es preguntarse si puede la sentencia de Anaximandro en la distancia histórico-cronológica aún decirnos algo[4] cuando nos enfrentamos a ella en sí misma. Y lo pregunta con el sentido de si no se esconderá en esa distancia histórico-cronológica una proximidad histórica de su sentido no dicho que incluso hable sobre lo que está por venir[5], revelándonos el sentido fundamental de su comentario, como se revelara al final de la misma en sus dos preguntas conclusivas y que ahora sólo indicamos.

Marcando que el correcto acercamiento a la sentencia de Anaximandro no puede ser sólo historicista, sino que debemos rastrear su sentido por si aún tuviera algo que decirnos de vital importancia en nuestra historia, Heidegger no se acerca a la sentencia de Anaximandro como si fuera una sentencia del pasado. Esto podría entenderse como un método de estudio filosófico que, por otro lado, estaría muy presente en todas las lecturas de Heidegger (la lectura de Kant, Hegel, Hölderlin o Nietzsche, por poner algunos ejemplos), pero también es cierto que las lecturas heideggerianas de las filosofías del pasado, por este mismo empeño de pensar junto a ellas, siempre han ido acompañadas de una fuerte carga de su propia propuesta filosófica. O dicho de otra manera, justamente porque nunca se ha limitado a hacer un mero comentario de manual de las filosofías del pasado, sus lecturas sobre la historia de la filosofía han constituido siempre un material inexcusable para conocer el propio pensamiento de Heidegger. Y con esto lo que quiero decir es que el comentario de la sentencia de Anaximandro, a partir de estas preguntas que se hace el propio Heidegger, comienza a adquirir un hondo sentido reflexivo que le hace abandonar aquel tono de buen profesor de escuela con el que había comenzado para adquirir un tono más especulativo y filosófico.

Lo primero que quiero hacer notar en este sentido es que Heidegger no se pregunta sólo si aún hoy tiene algo que decirnos la sentencia de Anaximandro, sino que se pregunta además si pudiera ser que la sentencia hablara de «lo que está por venir». No es sólo si habla para nuestra época, sino si habla para una época que está aún por venir. Y aún más: si habla «frente» a nuestra época de una época por venir. La lectura de Anaximandro deja de consistir en un análisis entre otros de una sentencia de la historia de la filosofía. Heidegger convierte la lectura de la sentencia en una obra que podría estar diciéndonos algo decisivo sobre el final de nuestra época y el comienzo de una nueva época. Convierte la manía y gastada sentencia de Anaximandro, de pronto, en una sentencia viva y llena de fuerza: ¿Podría ser que Anaximandro nos dijera en su sentencia algo fundamental sobre el paso histórico hacia el «otro comienzo» que Heidegger anuncia en su obra filosófica? O digámoslo mejor con las palabras que usa Heidegger: «¿Estaremos en vísperas de la transformación más enorme de la Tierra y del tiempo del espacio histórico en el que está suspendida? ¿Estaremos viviendo la noche a la que seguirá un nuevo amanecer? ¿Estaremos poniéndonos en marcha para entrar en la tierra histórica de ese atardecer de la Tierra?»[6].

No parece que podamos albergar duda ninguna: Der Spruch des Anaximander habla de la historia, de la posibilidad del paso (que en realidad es un salto) de nuestra historia hacia el otro comienzo. Heidegger convierte la sentencia de Anaximandro en un lugar donde confluyen tres épocas: por un lado la época nuestra, la época en la que estamos leyendo la sentencia de Anaximandro, por otro lado la época de Anaximandro, la época en la que fue pensada y escrita la sentencia, y en tercer lugar de una época por venir a la que pudiera la sentencia de Anaximandro indicar e incluso ponernos en camino.

La Historia se convierte así en el punto central de Der Spruch des Anaximander. Sólo estando atentos a esta relación entre épocas en la que nos introduce la lectura de Anaximandro podremos encaminarnos a pensar lo pensado por el filósofo de Mileto. Algo que, por otro lado, es lógico, pues se está hablando de la traducción de una sentencia de la antigua Grecia. Y esto es, se mire como se mire, poner en juego, al menos, dos épocas distintas. Y dos épocas distintas, debe ser entendido aquí en sentido heideggeriano, desde su concepción de que la historia del pensar occidental reposa (se aquieta) en el Ser destinal[7]. Así dirá: «el pensar dice el dictado de la verdad del ser»[8] (aclarándose en una nota a pie de página que este pensar es Ent-sagen, el decir del Ereignens).

Desde el Germanien (1934) Heidegger se embarca en la tarea de pensar la necesidad del cambio histórico en oposición a la figura del guía, Führer, e incluso al guía del guía. Deberíamos estar atentos a qué tiene que decirnos el análisis sobre Der Spruch des Anaximander en este sentido, pero por el momento es preciso seguir leyendo. Heidegger se ve forzado a comenzar desde el principio el comentario a la sentencia de Anaximandro, pues según lo dicho hasta el momento no se puede partir de las traducciones de Nietzsche o Diels: si tenemos que ser capaces de escuchar lo que nos dice sin dejarnos llevar por nuestro tiempo histórico[9], entonces no valen las traducciones literales. Claro que el problema no es en sentido estricto que sean literales. Posiblemente comenzar por una traducción literal sea la única manera de comenzar a leer la sentencia, el asunto es hacerlo siempre con la mirada puesta en la necesidad de ir más allá de la literalidad.

Si Heidegger desecha las traducciones de Nietzsche y Diels es para proponer en su lugar otra aún más literal. Comienza por la literalidad más rigurosa posible, evitando contagios, de la traducción de la sentencia de Anaximandro: «Pero a partir de donde el surgir es para las cosas, también surge hacia allí el sustraerse, según la necesidad; pues se dan justicia y expiación unas a otras por su injusticia según el orden del tiempo»[10]. En este punto comienza propiamente el análisis de la sentencia de Anaximandro que hace Heidegger. Y lo primero que hace es, pues de lo que se trata es de partir de la máxima literalidad posible, quedarse sólo con aquella parte de la sentencia que realmente podía haber sido dicha por Anaximandro.

Heidegger comenta, basándose en Burnet, cómo era costumbre en Grecia no citar directamente el texto, que era habitual introducir texto propio al citar. Y no sólo eso, sino que Heidegger considera que hay términos cuyo uso técnico es claramente posterior a la época de Anaximandro. Por razones parecidas Heidegger pone en tela de juicio también el final de la sentencia, que le suena demasiado aristotélico. De haber sido pronunciada por Anaximandro realmente, entonces no tendría el sentido conceptual filosófico que sólo adquiriría posteriormente. Así Heidegger, ajustándose al entrecomillado de Simplicio (quien comentaría que Anaximandro hablaba en forma poética) deja la sentencia solamente en esto: κατὰ τὸ χρεών· διδόναι γὰρ αὐτὰ δίκην καὶ τίσιν ἀλλήλοις τῆς ἀδικίας, esto es: «según la necesidad; pues se pagan unas a otras condena y expiación por su injusticia»[11].

Es ahí, en esa parte de la sentencia, donde a juicio de Heidegger hemos de buscar el sentido que nos haga comprender el resto. Pues en las otras partes se introducen nociones más tardías que no pueden servir para iluminar el sentido de la sentencia, imponiéndose proceder partiendo de este trozo de la sentencia para, desde él, dotar de sentido al conjunto. Por ello Heidegger se pone inmediatamente a intentar entender en qué sentido se habla del surgir y el sustraerse de la cosa. Esto es lo primero que debe ser pensado: el devenir, el movimiento de sustracción y surgimiento de la cosa. Este movimiento de surgimiento y sustracción deben explicar el sentido general de la frase. Dice Heidegger: «si el devenir es, entonces debemos pensar el ser de modo tan esencial que ya no abarque sólo al devenir en una opinión conceptual vacía, sino que sea el mismo ser el que soporte y acuñe al devenir (génesis-perecer) conforme al ser en la esencia»[12].

Es preciso pues aclarar lo que se piensa como ser, como onta. Y como Heidegger no puede recurrir a Platón o Aristóteles, que son posteriores, recurre a Homero para buscar alguna indicación. Concretamente se dirigirá a los versos 68-72 de la Ilíada[13]. Y ello porque allí habla, para referirse al adivinador, de lo que es (τά τ ̓ἐόντα) lo que será (τά ἐσσόμενα), y lo antes sido (πρό τ ̓ ἐόντα). En alemán: das Seiende, das Seiend-Werdende, y das vormals Seiende. Para Heidegger los tres sentidos del ser recogidos indican presencia: estar presentes para el adivinador. Propone que pensemos el onta desde la antigua palabra alemana war (guarda), que está en Wahrheit o gewahren. Hay que pensar desde la guarda el ente, desde el salvaguardar (wahren) y, desde aquí, la verdad (Wahrheit). Heidegger lee así el texto de la Ilíada: desde la guarda de la presencia habla el vidente, y es, por ello, un adivino. Heidegger hace aquí un juego de palabras interesante. Adivino se dice en alemán Wahrsager. Heidegger escribe con guión Wahr-sager, porque wahr en alemán es el adjetivo verdadero. De este modo guarda y verdad se relacionan, el vidente dice la verdad porque salvaguarda la presencia.

En la sentencia de Anaximandro la presencia está relacionada con la justicia y la injusticia. Nietzsche lo había traducido como un expiar, y Diels como un pagar condena. Heidegger sin embargo dirá que no se trata ni de pagar condena ni de expiar, que no hay que entender esta justicia desde la venganza, sino como un «ajustar» la procedencia y la partida. Para Heidegger la sentencia de Anaximandro dice que la presencia correspondiente a cada época se encuentra lanzada en la falta de atención al ajuste de la procedencia y la partida de la presencia. Llegando a proponer la traducción de χρεών no como necesidad, sino como uso: la entrega a mano de la presencia: «el uso entrega a lo presente en su presencia, esto es, en la morada»[14]. Y como sabemos por la tradición (Simplicio en su comentario a la Física de Aristóteles) que Anaximandro habría dicho que lo presente tiene el origen de su esencia en lo infinito, esto mismo es τὸ χρεών, el uso. El uso, en cada tiempo, dispone el acuerdo para la recepción de lo presente en su morada. Por ello para Heidegger el uso es reunión, lógos[15]. De tal modo que la traducción definitiva que nos presenta Heidegger es: a lo largo del uso; en efecto, dejan que tenga lugar ajuste y atención mutua (en la reparación) del des-ajuste[16]. Para acabar con la siguiente pregunta: «¿Pero y si el ser en su esencia usa la esencia del hombre? ¿Y si la esencia del hombre descansa en pensar la verdad del ser? »[17].

Así concluye Heidegger su disertación sobre la sentencia de Anaximandro. Y no es cualquier conclusión. Se trata de encontrar en Anaximandro una salida a su propia historia. La sentencia se revela hablando de nuestra pertenencia al uso del ser; esto es lo que ha encontrado Heidegger en Anaximandro. Si tuviera que decir en breves palabras la propuesta que se lee en su comentario diría: no entender el infinito (apeiron) como un elemento más al lado de otras propuestas como el aire o el agua, sino como el uso que logra la unidad mediante el ajuste del surgir y sustraerse del ente. Se logra la unidad mediante el uso, en el que Heráclito, nombrándolo como lógos, observará la unidad de la ley del devenir, continuando el descubrimiento de Anaximandro de la pertenencia del ente a la variación donde se produce su surgir y sustracción como un ajuste que busca conseguir, a pesar de la oposición y la finitud, la unidad y la infinitud en la alternancia de opuestos.

Heidegger ha encontrado en Anaximandro la posibilidad de un nuevo comienzo que pasa por pensar justamente lo que Heidegger está enseñando: no basar la mudanza en el hombre, sino en el propio ser ya que siendo infinito todo surgir está condenado a «pagar condena» (si no se malentiende sirve la traducción de Diels) y sustraerse. Anaximandro se convierte así en el trampolín que permite a Heidegger pensar la pertenencia del hombre a la historia entendida como ámbito presencial que ajusta lo que llegar y dejar de estar presente de lo presente.

Es cierto que Anaximandro parece estar hablando más bien del ser físico, de la naturaleza, mientras que Heidegger concibe este ser históricamente. En cualquier caso es la misma idea: colocar el fundamento (ser) en el infinito. Siendo infinito toda presencia concreta está destinada a ser sustituida. Siendo infinita la naturaleza, su unidad se consigue, a pesar de la pluralidad de entes concretos y de la existencia de la oposición, mediante la alternancia. Ésta, la alternancia, es la medida, el lógos del devenir, y así lo dirá posteriormente Heráclito exponiendo la ley de ese devenir como la tensión o la guerra. Si ahora nos sale el problema de unir el ser histórico en la filosofía de Heidegger con la noción de physis en Heráclito, urge aclarar que lo que aquí ocurre es la necesidad de distinguir fundar y destinar, pero dejaré de lado esta cuestión para tratar un asunto también bastante interesante: la lectura política de la lección sobre la sentencia de Anaximandro que se acaba de exponer.



II. Nota sobre Der Spruch des Anaximander en clave política

Existe una interpretación de Anaximadro que defiende que su filosofía representa un cambio de orden político. Es la lectura de Jean-Pierre Vernant, quien defiende que el gobierno del apeiron no es compaginable con una monarquía[18], ni con ningún tipo de política en la que un personaje tenga el poder y dirija al resto. Según Jean-Pierre la filosofía de Anaximandro representa el paso del poder de uno sólo a la democracia. Para Jean-Pierre Anaximandro está proponiendo un universo concebido como un todo homogéneo sometido al mismo orden, donde todo es parte de una sola y misma naturaleza[19].

Anaximandro estaría, así, expresando un cambio en el pensar occidental que es un cambio político: frente al poder de Zeus (monarquía) el gobierno del apeiron[20], algo que queda reflejado en la ciudad[21]. Para Jean-Pierre el cosmos de Anaximandro es el emblema de la nueva polis democrática en la que el príncipe o monarca han sido sustituidos por el ágora. Frente al gobierno del monarca, el apeiron como orden de elementos (cosmos), como orden de un sistema de relaciones opuestas. De modo que el pensamiento de Anaximandro (que llegó a ser organizador político y militar puesto al frente de Apolonia) expresa un cambio: la transición a la nueva polis democrática.

Menos interesados en discutir esta interpretación, la cuestión es si ocurre algo así en Heidegger. Volvamos a las preguntas con las que Heidegger comenzaba la lectura de la sentencia: «¿Estaremos viviendo la noche a la que seguirá un nuevo amanecer? ¿Estaremos poniéndonos en marcha para entrar en la tierra histórica de ese atardecer de la Tierra?» Heidegger también nos enseña que Anaximandro estaba hablando de un cambio radical, de un nuevo tiempo. Y acaba su comentario a la sentencia de Anaximandro preguntándose «¿Y si el ser en su esencia usa la esencia del hombre? ¿Y si la esencia del hombre descansa en pensar la verdad del ser?». Lo que quiero sugerir e intentar mostrar a continuación es que Heidegger encuentra también en Anaximandro la expresión de una ontología que él mismo comparte y que está expresando expresa nuestra pertenencia al infinito, en oposición al gobierno de ningún guía, Führer.

La experiencia que Heidegger ha sufrido tras su implicación en el nacionalsocialismo es que el cambio no puede venir de manos de los hombres. Ni de uno (Hitler), ni de muchos (los nacionalsocialistas a los que perteneció). Desde aquí deben entenderse los cursos sobre Nietzsche en los que Heidegger expone, como vimos en el primer capítulo, la metafísica como historia del ser. Lo dirá el propio Heidegger: «En 1936 empezaron los cursos sobre Nietzsche. Todos los que pudieron oírlos entendieron que se trataba de una discusión sobre el nacionalsocialismo»[22]. Por estos cursos Heidegger fue espiado e incluso incluido en la lista negra[23].

La experiencia fundamental que habría sufrido Heidegger es que el cambio no puede venir de mano de los hombres (voluntad de poder), porque el devenir de la historia escapa a nuestro dominio y control. Es la experiencia del fracaso de su propósito personal de intervenir en el movimiento nacionalsocialista[24]. La historia del pensar occidental ha creído encontrar en el estudio del fundamento la manera de controlar y dominar el futuro, de adueñarse del cambio. Frente a esta historia Heidegger propone un nuevo comienzo en el que la filosofía busque pensar el destino como lugar al que la propia historia del pensar pertenece. No debe pasar por alto, por otro lado, que el giro de la filosofía heideggeriana no es sólo contra la concepción del guía, sino contra la concepción del guía del guía como había llegado a verse a sí mismo Heidegger.

Con respecto al modo en el que debemos interpretar dicho giro, Heidegger dará mucha importancia a la distinción entre los términos Beginn y Anfang, remarcando que no se trata de comenzar e inaugurar un nuevo pensamiento que en el fondo sigua dentro de la línea iniciada por Parménides, sino que de lo que se trata es de salir de la metafísica hacia otro comienzo[25]. Algo que hará recurriendo al pensador inicial Anaximandro, el pensador del infinito[26]. Se trata de pensar cómo sucede un cambio histórico, cómo acontece algo así como «otro comienzo» partiendo de que, de entrada, no es algo que esté en manos de los hombres.

Hay que hacer notar que después de que Hitler anunciara a finales de 1933 que la revolución nacionalsocialista había terminado, Heidegger consideraba que ésta, no sólo no había terminado, sino que ni siquiera había empezado[27]. Desde un punto de vista biográfico podríamos decir que el hecho histórico que marca el giro de su filosofía es el abandono de su cargo como rector de la Universidad de Friburgo en 1934. Aunque aún podríamos hablar de una fecha anterior, junio de 1933, donde verdaderamente Heidegger habría comprendido con su visita a los nuevos funcionarios que su rectorado no conducía a ninguna parte[28]. Heidegger, que se había comprometido con el partido nacional socialista y que había tomado el cargo de rector en 1933 cuando dicho partido tenía el poder y llamaba al pueblo alemán a «un nuevo comienzo», decide un año después abandonar el cargo; y desde ese momento su filosofía consistirá en la llamada hacia lo que denominará el «otro comienzo»[29]. No ya un nuevo comienzo, sino otro comienzo.

Este distanciamiento respecto de Hitler llevará a Heidegger a atreverse no sólo a renunciar a su cargo (fue el único rector que lo hizo), sino a enfrentarse directamente a la tesis de Hitler[30] de que la última justificación de cada actitud política tiene su nacimiento en poder encontrar el beneficio para el conjunto. En cierto modo la filosofía del segundo Heidegger se centra justamente en aclarar, frente a Hitler, lo que debemos entender por actitud (la meditación serena, Gelassenheit), por beneficio (no es el beneficio encontrado desde el cálculo, sino poder volver a habitar poéticamente sobre la Tierra[31]) y por conjunto (el pueblo alemán no entendido desde la defensa de una raza unida biológicamente, sino en cuanto que reúne a los alemanes en un pensar que descansa en la historia del ser[32]). Siendo así que bien podemos entender el giro como respuesta política que se enfrenta al nacionalsocialismo de los ideólogos nazis[33]. Una respuesta que, aunque nacionalista, no sería nazi y que podríamos definir, basándonos en Bauen Wohnen Denken, como una política del cuidado: Politik des Schones[34]. Es cierto que seguirá pagando la cuota al NSDAP, pero en una dictadura tal parece inimaginable la posibilidad de devolver la afiliación al partido, pues los opositores al régimen eran perseguidos y, según cuenta Towarnicki[35], Heidegger era espiado por un espía de la Gestapo que, tras descubrirse ante él, le confesó que estaba en un lugar crítico de la lista negra[36].

Para atender a esta relación entre Heidegger y el nacionalsocialismo resulta muy interesante el análisis que realiza Luis Tamayo, en su estudio El colpaso de Heidegger de 1945-46, sobre el desvanecimiento que sufrió Heidegger al ser considerado como fiel seguidor de Hitler[37]. Un colapso, sufrido tras el dictamen del senado que lo juzgó por su relación con el partido nacional socialista, en el que fue decisiva la declaración de Jasper, y que podría haber sufrido como consecuencia de descubrir, no sólo su parte de culpa (que Jasper le hace observar), sino que a los ojos del mundo había sido considerado un ideólogo nazi.

Tras haber sido Heidegger considerado por la comisión de Friburgo encargada de juzgarle como un personaje poco hábil en asuntos políticos que se había visto envuelto en un enredo sin quererlo (considerado como un hombre inofensivo y políticamente ingenuo) se lo mantuvo en su cátedra, pero posteriormente el senado universitario quiso hacer ejemplo de su caso y dictaminó, teniendo por base la declaración de Jasper, un nuevo veredicto que luego el gobierno de ocupación francés recrudecería siendo expulsado de la Universidad alemana. En este juicio Heidegger se desvaneció y cayó al suelo. Hacía 9 años que había roto con el NSDAP, que es cuando comienzan los cursos sobre Nietzsche y la obra representativa del giro: los Beiträge. Aunque incluso los comentarios a los himnos de Hölderlin de 1934 revelan ya el inicio de esta ruptura, que incluso parece haberse iniciado aún antes, con la visita a Karlsruhe en 1933, y cuya manifestación es el abandono del rectorado.

Si se produce el desmayo es porque Heidegger no estaba preparado. Creía que Jasper lo apoyaría, pero el peritaje de Jasper le obligó a recordar la verdad: que había promovido el voto de Hitler y apoyado a unos nazis que si bien no eran aún los asesinos de judíos con los que hoy los asociamos, ya los molestaban e increpaban[38]. Fue el mismo Heidegger quien propuso que Jasper declarara, posiblemente porque sabía que, aunque se enemistaron, Jasper había querido en 1933 participar en la revolución nacionalsocialista y en la renovación de la universidad de Heidelberg[39], y, de este modo, entendería que una cosa es ser nacionalista y otra nazi (incluso que una cosa es ser no-demócrata[40] y otra nazi[41]). Pero Jasper tenía razón. Heidegger había participado activamente apoyando a los nacionalsocialistas, y muchos fueron arrastrados por él al partido. Heidegger era culpable. Y, sin embargo, no era un antisemita[42]. Era nacionalsocialista en 1933 cuando esto significaba sobre todo: implicado en el futuro de Alemania, contrario a la república de Weimar[43] y rebelde a los tratados de Versalles. Pero no lo fue cuando nacionalsocialista pasó a significar antisemita y violador de los derechos humanos.

Es cierto que el abandono del rectorado ocurre porque «cuando el decano de la Facultad de Derecho, Erik Wolf, intentó poner en práctica las propuestas heideggerianas, la comunidad académica de su facultad lo rechazó, ante lo cual no le quedó otro camino que presentar a Heidegger su renuncia, y éste tuvo que apoyarlo plenamente»[44]. Pero este mismo hecho es ya, a mi entender, la experiencia fundamental del giro: la toma de conciencia de la incapacidad de la filosofía de intervenir en el rumbo de la historia. Una experiencia que lo llevará posteriormente a tomar distancias con respecto al régimen nacionalsocialista, y que acabará con la formulación de la Cuadratura como expresión filosófica de aquella misma experiencia[45].

El giro comienza como el empeño personal de separarse de Hitler a quien había prestado todo su apoyo en un primer momento hasta darse cuenta de que sus visiones de la revolución alemana eran muy diferentes a la de los ideólogos cercanos al régimen[46]. En este punto recordar que en la conversación mantenida en 1934 con el Ministro de Cultura de Baden, a la que siguió su dimisión del rectorado, éste había concedido que la filosofía de Heidegger era inconciliable con la cosmovisión nacionalsocialista[47]. Tanto es así, que el nuevo Rector llamado a suceder a Heidegger sería presentado por el periódico del partido, Der Alemanne, como el primer Rector nacionalsociaista de la Universidad[48].

No fue ni siquiera el descubrimiento de que las ideas de Hitler y las suyas propias eran distintas, sino más bien la experiencia vital de la imposibilidad de influir en el movimiento nacionalsocialista y en la política de su tiempo. Esta experiencia fue lo que despertó en el filósofo de Meβkirch el descubrimiento, sobre el que se levanta el giro, de que no se puede dirigir a los dirigentes[49], porque ni siquiera estos mismos dirigen.
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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por José Luis el Lun Jul 23 2012, 11:03

Gosu escribió:No se está hablando aquí de la evolución. ¿Cómo de los infinitos entes, surge la evolución de un pensamiento común?, por ejemplo. Vuelve a ser el resultado de la sinergía, no?.

Azor está tratando de ir paso a paso, y creo que es buena idea.
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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por Invitado el Lun Jul 23 2012, 11:37

Las cosas deben de ser maduradas poco a poco.Aun siendo superdotados a veces es necesario que el conocimiento se asiente en nosotros. Las cosas no son inmediatas.

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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por José Luis el Lun Jul 23 2012, 11:52

Ni penetran en nuestro sistema cognitivo por ciencia infusa, está claro. Smile
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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por José Luis el Lun Jul 23 2012, 12:43

Hablando de evolución. He buscado una aclaración conceptual que hice a Julián hace mucho y que puede venir a colación con lo que Gosu planteaba, por lo menos desde la base conceptual necesaria para entenderlo:

José Luis escribió:Hola Julián.

Has dado en una tecla interesante. Las palabras evolución e involución cobran todo su sentido como procesos de direcciones contrapuestas si las tomamos originariamente, no con el sentido actual de evolución asimilable a mero cambio. Es importante distinguir que no hablamos de la misma cosa.

Evolución proviene de ex-volvere, que significa literalmente "girar hacia afuera" y metafóricamente le otorgo el significado de "desplegar potenciales en actualizaciones o realizaciones" según la teoría originaria de Aristóteles que actualmente no se comprende en absoluto, por lo que está en desuso, no así los términos de la misma.

Involución proviene de in-volvere, que significa literalmente "girar hacia adentro" y metafóricamente sería "plegar actualizaciones o realizaciones en potenciales".

A la luz de estas nociones se advierte fácilmente que hablamos de procesos opuestos.

Como creo haber dicho, hay que imaginarse esos procesos como corrientes. Se les puede denominar "corrientes evolutivas".

En este contexto hay un elemento fundamental: el pulso interior (in-pulso), el metafórico "latido" evolutivo.

Este impulso no está pre-determinado en el sentido que solemos entenderlo. No hay ahí una causa final que dirija los pasos. Se trata simplemente de una dinámica Natural. Imagínate un ecualizador. En él puedes observar diversas líneas (o corrientes) evolutivas. No todas se elevan hasta el mismo lugar, no todas llevan la misma dirección, pero sí todas se expresan gracias a la acción de ese "pulso interior" o im-pulso.

Digamos que depende de dónde pongamos nuestra mirada nos parecerá (y/o aparecerá) que algo evoluciona o involuciona, que sube o baja en el ecualizador.

Si nos fijamos individualmente, puede que esa particular línea si limite a seguir el 'surco' anterior, sin generar nuevas posibilidades evolutivas. Eso sería lógicamente el individuo-promedio o el individuo por debajo de la media. El individuo por encima del promedio "puede" abrir nuevas posibilidades evolutivas precisamente por su forma natural de funcionar. Se sale del surco en alguna dirección novedosa y eso posibilita a otros seguirle y, si tienen un im-pulso suficiente, abrir algo más. Si el im-pulso deja de darse en esa particular corriente evolutiva ésta se 'seca' y retrocede: hay involución.

Pero que en un momento dado veamos involución no implica que ese camino esté agotado. Puede regresarse con un nuevo y vigoroso im-pulso que abra de nuevo esa vía. Digamos que esos son ciclos naturales. La apariencia de estar determinados es simplemente porque cuando un 'surco' se abre hay más posibilidades de que la corriente siga ese curso que otro. Es el camino más eficiente, y la Naturaleza suele moverse así. Pensemos de nuevo en las corrientes. Con la diferencia que ahora no pensamos en materia sino en información.

Cada nueva generación empieza de nuevo el ciclo, con unos potenciales previos que le ayudan a seguir los surcos o a salirse de ellos si su im-pulso es lo suficientemente poderoso.

Y de este modo podemos complejizarlo hasta pensar a nivel de especie o incluso más allá, a nivel de la vida misma. Lo que se denomina macroevolución parece "tender inherentemente" (in-tención) a una mayor complejidad precisamente como resultado de que los im-pulsos encuentran 'surcos' adecuados para desplegarse. Si no los hubiera, la evolución no sería posible. A esos 'surcos' suelo llamarles "aperturas". Heidegger llamó a eso la Lichtung del Ser (no confundir con el Ente).

El propio verbo "ser" (o modernamente "devenir ente") nos habla de la evolución en su sentido originario. Desde el modo de ser en potencia al modo de ser en acto, expresiones graduales del ser. A este proceso de actualización o realización lo llamó Aristóteles con una palabra que todos reconocemos fácilmente: energeia.
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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por José Luis el Lun Jul 23 2012, 12:47

Y en relación a este mismo pasaje, otra aclaración, esta vez para Erasmo:

José Luis escribió:
Erasmo escribió:Ser, psicologia de la autorrealizacion

Aprovechando tu mensaje, aristotelemos un poco:

POSIBILIDAD -> PROCESO -> RESULTADO

Dynamis -> Energeia -> Entelequia

Potencia/potencial/potencialidad -> actualización -> acto/actual/actualidad

Virtus/virtual/virtualidad -> realización -> lo realizado/real/realidad

Poder -> ser -> ente


Si comprendemos profundamente este sencillo (que no simple) esquema, tenemos mucho ganado.
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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por Invitado el Lun Jul 23 2012, 13:55

Sin proceso no hay nada

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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por azor el Lun Jul 23 2012, 16:33

Primero estos apuntes, sobre las traducciones de la sentencia de Anaximandro en el ensayo de Heidegger:

Traducción de Nietzche de la frase de Anaximandro:

«De donde las cosas tienen su origen, hacia allí deben sucumbir
también, según la necesidad; pues tienen que expiar y ser juzgadas
por su injusticia, de acuerdo con el orden del tiempo»

Traducción de Diels:

"A partir de donde las cosas tienen el origen, hacia allí se encamina
también su perecer, según la necesidad; pues se pagan unas a otras
condena y expiación por su iniquidad según el tiempo fijado."

Traducción literal, según Heidegger (uno deduce que de Heidegger):

"Pero a partir de donde el surgir es para las cosas, también surge
hacia allí el sustraerse, según la necesidad; pues se dan justicia y
expiación unas a otras por su injusticia según el orden del tiempo."

La sentencia llegaría a occidente, vía Simplicio. Ahora bien, creo deducir que la frase recopilada por Simplicio, Heidegger a su vez le atribuye el haber sido recogida con anterioridad por Teofrasto (después por Simplicio).
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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por José Luis el Mar Jul 24 2012, 10:10

Pero Heidegger propone una traducción diferente, a partir de "según la necesidad"...

"a lo largo del uso; en efecto, dejan que tenga lugar ajuste y atención mutua (en la reparación) del des-ajuste"

Quedaría, pues, como sigue.

"Pero a partir de donde el surgir es para las cosas, también surge hacia allí el sustraerse, a lo largo del uso; en efecto, dejan que tenga lugar ajuste y atención mutua (en la reparación) del des-ajuste"

La primera parte me recuerda, cómo no, a la noción de aletheia (VERDAD), que Heidegger 'fuerza' gracias al uso de un guión enfático: a-letheia.

"La palabra a-létheia nos habla de un velarse que se desvela y de un desvelar que vela. En otras palabras: para el pensar griego inicial, el Ser se manifestaba ocultándose y, por ello, nunca se agotaba en su manifestarse; era, a la vez, presencia y misterio, donación y sustracción. Pero este ocultarse no era sinónimo de olvido sino el no agotarse de su mostrarse, su dimensión de misterio vivenciada subjetivamente en la actitud del asombro", Mónica Cavallé.
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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por Invitado el Mar Jul 24 2012, 12:06

No se si me voy por peteneras, pero también me parece interesante el concepto de "tiempo" que se maneja en las diferentes traducciones.

Nietzche y Heidegger parecen compartir el concepto de tiempo como ordenado, secuencial y lineal. Diels sin embargo lo traduce como fijado, teleológico.

Ambos conceptos del tiempo son coherentes con la mentalidad griega, en la que incluso los procesos dialógicos tenían esta estructura (teleológico y secuencial-lineale). Es a partir de los avances en la arqueología y la historia y como no sobre todo con la hermenéutica que desarrolla Gadamer, siguiendo a Marx y Engels, donde se desarrolla un concepto del tiempo más flexible y holístico en Occidente, clave para entender la evolución tal y como en la actualidad la comprendemos.

me parece interesante la introducción de Gadamer en el diálogo, es una figura un tanto olvidada y sin embargo fundamental en el pensamiento contemporáneo.

Pongo un extracto de la wiki para ponerlo en situación.


Para entender un texto no tratamos de entrar en la constitución psíquica del autor, sino que lo que intentamos hacer es trasladarnos hacia la “perspectiva bajo la cual el otro ha ganado su opinión”. El ideal propio de las ciencias naturales lleva a renunciar a la concreción de la conciencia histórica dentro de la hermenéutica llevando así a Schleiermacher a concluir con su “teoría del acto adivinatorio, mediante el cual el interprete entra de lleno en el autor y resuelve lo extraño y extrañante del texto” . Por otro lado, Heidegger considera que la comprensión del texto se encuentra determinada por precomprensión de manera anticipada, “el círculo del todo y las partes no se anulan en la comprensión total, sino que alcanza en ella su realización más auténtica” . Esta precomprensión se realiza desde la realidad histórica del individuo, en cada momento histórico los textos se producen de manera diferente y haciendo uso de la historia efectual de ese momento; de esta manera el verdadero sentido del texto está referido al momento del autor, pero también y en gran medida, de la situación histórica del interprete . La historia efectual es lo que determina a priori la manera en que vamos a entender un texto. El individuo está en el mundo con una determinada historia efectual que le confiere a su vez una manera de entender el mundo, así se hace expresa su finitud y evidencia sus límites, los cuales determinan su horizonte, que “es el ámbito de visión que abarca y encierra todo lo que es visible desde un determinado punto” . Dicho horizonte tiene la posibilidad de ser ampliado y a la vez la conciencia puede encontrar nuevos horizontes. La tarea de la comprensión histórica se resuelve en la consecución de un horizonte histórico para comprender lo que uno quiere sin que eso signifique que el interprete adquiera el horizonte del autor, el horizonte histórico se gana moviéndose a una situación histórica, esto significa reconocer al otro y comprenderlo. Por tanto, la comprensión se realiza en el momento en que el horizonte del interprete, al relacionarse con el del autor, se ve ampliado y a la vez incorpora al otro; formando un nuevo horizonte “comprender es siempre el proceso de fusión de estos presuntos horizontes para sí mismos” . Desde la hermenéutica esto significa que la comprensión se da en un horizonte comprensivo en el presente que es la superación del horizonte histórico. Para Gadamer las categorías fundamentales de su propuesta son: comprensión-interpretación-confluencia de horizontes-prejuicios. Se refiere a horizontes de tiempo (pasado y presente-tradición).

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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por José Luis el Mar Jul 24 2012, 12:50

Bueno, no sé si azor u otro lector asiduo del hilo ve la pertinencia de introducir esto, Julián. A mí me gusta, pero tal vez sea pegar un salto. Recuerda que estamos escudriñando la base conceptual.

Sería positivo que se pronunciaran.

Es que me recuerda al desarrollo del hilo de "economía para torpes", que empezó por la base pero pronto pegó saltos cualitativos importantes que a los que lo seguían desde el inicio se les hizo demasiado grandes para seguirlo.
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Re: Obsesiones de la naturaleza

Mensaje por Invitado el Mar Jul 24 2012, 12:56

Si, ya sabes que soy un anárquico. :D

Pero bueno, al menos que se tenga en cuenta a la hora de la interpretación de textos de autores presocráticos, interpretaciones que incluyen la propia traducción en estos casos.

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