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Entre la vocación y la carrera de turno

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Entre la vocación y la carrera de turno

Mensaje por Mafalda el Sáb Nov 19 2011, 22:13

Leyendo en el sitio me encuentro tantísimos cuestionamientos laborales de los foreros, y vamos que los tenemos todos, pero esta manía de andar por la vida repreguntándonos mil veces las mismas cosas no lo hace precisamente más llevadero.

Cuento como vengo por casa, haciendo pivote sobre algunos ejes principales.

El piano.
Que manera de romperme la cabeza con el piano. Quería tocar el piano desde que tengo uso de razón. En algún momento escuché Beethoven en el Winco de mi papá, la sonata Claro de Luna, y ahí empezó el metejón. Me acuerdo a mi mamá diciéndome que con el tamaño de mis manos (habré tenido cinco o seis años) no había teclado a mi alcance.
El ok familiar me habrá llegado a los ocho o nueve. Desde entonces la vida me revolvió alrededor de la música. Cuando terminé el colegio había que elegir una carrera universitaria (en mi casa nunca hubieron lugar a los peros en materia de estudio). La música, según las versiones impuestas, no daba de comer. Fue toda una eclosión entre mis profesores de piano y mis padres. Yo y mis frustraciones, mis ganas de ser la Argerich y no tener semejante genio, terminé de inclinar la balanza hacia el camino ortodoxo.
Aún así, hoy puedo vivir con casi nada, pero a la música no me la toquen. Si no la escucho no respiro. Ni hablar de tocar, que era el nirvana. No hay palabras ni lógica que sirva para explicarlo.

Pues santas pascuas. Ganó el futuro razonable. Cerré el piano. Empezó la abogacía.
Época compleja, sin medio centavo partido al cuarto, preguntándome si ésto de la universidad -que pintaba tan estimulante- podía ser efectivamente éste hervidero de profesores media tinta. Rescato a algunos Señores Profesores (con los que al día de hoy mantengo contacto), y por lo demás me dediqué a estudiar en mi casa para no perder el tiempo con mediocres que de educación entienden dos pepinos.
Y a trabajar.
Que diez años de piano terminaron siendo, paradójicamente, el sustento provisorio. Con veinte años me enfrenté a grupos de treinta adolescentes para enseñarles música en el colegio.
Ahí resultó estar el quid del asunto. La docencia. Pero ya les cuento.

Terminó la universidad. Empecé mi estudio sola. Abrí mi oficina, los contactos se fueron generando, la práctica crece de a poco, así desde hace cinco.
Un sentido innato de justicia e injusticia me hizo elegir una profesión que hoy me cuesta horrores ejercer, especialmente cuando uno empieza a notar que para la justicia está el juez, y asumir como propio el sufrimiento de un cliente te lleva por cualquier camino menos por el que deja dinero.
Otra vez, santas pascuas.
Supongo que en materia de inteligencia social estoy a años luz de cualquier zapallo que no sabe en dónde está parado en materia de leyes, pero que sabe relacionarse y sacar fruto (o provecho) de esas interacciones.

Hace cuatro años volví a la docencia, ésta vez universitaria. Ahora me toca encontrarme con esos mismos profesores a un lado, a los que simplemente ignoré mientras estudiaba, que en lo que menos piensan es en estimular las potencialidades de los alumnos que tienen.
Yo como pez en el agua. Tengo una relación alucinante con mis alumnos, y si bien hago malabarismos con el tiempo, pocas cosas me dan la satisfacción de encontrar a uno entre treinta, entre cincuenta, entre cien, que encontró las alas para volar solo.

Lamentablemente no puedo pagar mis gastos con la docencia. Las ganas de patear el tablero de la abogacía, dedicarme a las clases y a seguir estudiando filosofía (me inscribí hace un año y ahí vamos, entre el tiempo y las ganas de comerme los libros a mordiscones), me quedan truncas.
Sé que unos años más de esfuerzo en el derecho pueden darme un pasar holgado. Son muchos los años invertidos y la idea de tirar todo por la borda me ciñe un nudo en el estómago.
En resumen, hace mucho tiempo que esta sensación me tiene paralizada.

En el medio hubieron cien mil trabajos y actividades que no cuento por razones de espacio, pero la cuestión es ésta: aquí seguimos. Buscando el futuro razonable. Sabiendo que mis mejores aptitudes no están ahí, que una colección de zonzos me sacan toda la ventaja del mundo al relacionarse con sus clientes y saber aprovecharlos, que a la justicia no la imparte el juez ni mucho menos el abogado, y haciéndome la psicológica para decidirme de una buena vez... y aguantarme las consecuencias!!!




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Re: Entre la vocación y la carrera de turno

Mensaje por Darcy el Sáb Nov 19 2011, 22:22

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Leyendo en el sitio me encuentro tantísimos cuestionamientos laborales de los foreros, y vamos que los tenemos todos, pero esta manía de andar por la vida repreguntándonos mil veces las mismas cosas no lo hace precisamente más llevadero.

Cuento como vengo por casa, haciendo pivote sobre algunos ejes principales.

El piano.
Que manera de romperme la cabeza con el piano. Quería tocar el piano desde que tengo uso de razón. En algún momento escuché Beethoven en el Winco de mi papá, la sonata Claro de Luna, y ahí empezó el metejón. Me acuerdo a mi mamá diciéndome que con el tamaño de mis manos (habré tenido cinco o seis años) no había teclado a mi alcance.
El ok familiar me habrá llegado a los ocho o nueve. Desde entonces la vida me revolvió alrededor de la música. Cuando terminé el colegio había que elegir una carrera universitaria (en mi casa nunca hubieron lugar a los peros en materia de estudio). La música, según las versiones impuestas, no daba de comer. Fue toda una eclosión entre mis profesores de piano y mis padres. Yo y mis frustraciones, mis ganas de ser la Argerich y no tener semejante genio, terminé de inclinar la balanza hacia el camino ortodoxo.
Aún así, hoy puedo vivir con casi nada, pero a la música no me la toquen. Si no la escucho no respiro. Ni hablar de tocar, que era el nirvana. No hay palabras ni lógica que sirva para explicarlo.

Pues santas pascuas. Ganó el futuro razonable. Cerré el piano. Empezó la abogacía.
Época compleja, sin medio centavo partido al cuarto, preguntándome si ésto de la universidad -que pintaba tan estimulante- podía ser efectivamente éste hervidero de profesores media tinta. Rescato a algunos Señores Profesores (con los que al día de hoy mantengo contacto), y por lo demás me dediqué a estudiar en mi casa para no perder el tiempo con mediocres que de educación entienden dos pepinos.
Y a trabajar.
Que diez años de piano terminaron siendo, paradójicamente, el sustento provisorio. Con veinte años me enfrenté a grupos de treinta adolescentes para enseñarles música en el colegio.
Ahí resultó estar el quid del asunto. La docencia. Pero ya les cuento.

Terminó la universidad. Empecé mi estudio sola. Abrí mi oficina, los contactos se fueron generando, la práctica crece de a poco, así desde hace cinco.
Un sentido innato de justicia e injusticia me hizo elegir una profesión que hoy me cuesta horrores ejercer, especialmente cuando uno empieza a notar que para la justicia está el juez, y asumir como propio el sufrimiento de un cliente te lleva por cualquier camino menos por el que deja dinero.
Otra vez, santas pascuas.
Supongo que en materia de inteligencia social estoy a años luz de cualquier zapallo que no sabe en dónde está parado en materia de leyes, pero que sabe relacionarse y sacar fruto (o provecho) de esas interacciones.

Hace cuatro años volví a la docencia, ésta vez universitaria. Ahora me toca encontrarme con esos mismos profesores a un lado, a los que simplemente ignoré mientras estudiaba, que en lo que menos piensan es en estimular las potencialidades de los alumnos que tienen.
Yo como pez en el agua. Tengo una relación alucinante con mis alumnos, y si bien hago malabarismos con el tiempo, pocas cosas me dan la satisfacción de encontrar a uno entre treinta, entre cincuenta, entre cien, que encontró las alas para volar solo.

Lamentablemente no puedo pagar mis gastos con la docencia. Las ganas de patear el tablero de la abogacía, dedicarme a las clases y a seguir estudiando filosofía (me inscribí hace un año y ahí vamos, entre el tiempo y las ganas de comerme los libros a mordiscones), me quedan truncas.
Sé que unos años más de esfuerzo en el derecho pueden darme un pasar holgado. Son muchos los años invertidos y la idea de tirar todo por la borda me ciñe un nudo en el estómago.
En resumen, hace mucho tiempo que esta sensación me tiene paralizada.

En el medio hubieron cien mil trabajos y actividades que no cuento por razones de espacio, pero la cuestión es ésta: aquí seguimos. Buscando el futuro razonable. Sabiendo que mis mejores aptitudes no están ahí, que una colección de zonzos me sacan toda la ventaja del mundo al relacionarse con sus clientes y saber aprovecharlos, que a la justicia no la imparte el juez ni mucho menos el abogado, y haciéndome la psicológica para decidirme de una buena vez... y aguantarme las consecuencias!!!





Muchas veces profesiones que se consideran sin salida simplemente tienen un problema de competitividad. Tal vez un lingüista vea sus salidas limitadas por la docencia y la investigación pública, pero si tiene un fino olfato igual ve la importancia que está cobrando su materia para la nueva generación de buscadores de Internet incluso para la robótica . Hay que ser más creativo a la hora de buscarse las habichuelas.
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Re: Entre la vocación y la carrera de turno

Mensaje por Mafalda el Sáb Nov 19 2011, 23:23

Sin dudas Darcy, hay miles de salidas laborales para abogados, y entre todas ellas me apasiona la docencia.
Me cuesta encajar en el perfil de un litigante, lo que me genera una pulseada permanente entre tratar de modificar mis falencias y las ganas de colgar los guantes.
La inconstancia me está apurando en lo único que supe hacer durar... affraid

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Re: Entre la vocación y la carrera de turno

Mensaje por Darcy el Sáb Nov 19 2011, 23:24

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Sin dudas Darcy, hay miles de salidas laborales para abogados, y entre todas ellas me apasiona la docencia.
Me cuesta encajar en el perfil de un litigante, lo que me genera una pulseada permanente entre tratar de modificar mis falencias y las ganas de colgar los guantes.
La inconstancia me está apurando en lo único que supe hacer durar... affraid


Seguro que si le das vueltas también te puedes ganar la vida con la música.
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Re: Entre la vocación y la carrera de turno

Mensaje por Yuki-Onna el Dom Nov 20 2011, 06:47

¡Jojojo! Mafalda, si te cuento la de vueltas que he dado yo hasta acabar trabajando de músico. Unas veces porque además de la música me gustan otras cosas y costaba centrarme, otras porque uno se va haciendo el camino para llegar a algo concreto y antes toca hacer otras cosas, etc.
Hace ya bastante que vivo de ello, pero fue un trasiego de cuidado. Efectivamente como te dice Darcy, si tienes aptitudes, con perseverancia, creatividad... y paciencia, se puede ganar bien la vida uno con la música, o lo que realmente te atraiga.
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Re: Entre la vocación y la carrera de turno

Mensaje por Mafalda el Dom Nov 20 2011, 16:54

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:con perseverancia, creatividad... y paciencia, se puede ganar bien la vida uno con la música, o lo que realmente te atraiga.

Que bueno saber que viviste los mismos rollos, y que ahí estás, disfrutando tu música. Por mi parte estoy haciendo el cambio paulatino y estoy con un pie en cada plato... porque vamos, quedarse sin trabajo a esta altura asusta a cualquiera!
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Re: Entre la vocación y la carrera de turno

Mensaje por Yuki-Onna el Dom Nov 20 2011, 18:17

Si te cuento que hasta pasé por el ejército... :roll: Laughing

Muchos ánimos Mafalda, de verdad.
Poco a poco y en la medida en que puedas, para que todo vaya saliendo lo mejor posible. Sopesando siempre...
No está de más intentarlo si realmente sientes que tu lugar es otro.
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Re: Entre la vocación y la carrera de turno

Mensaje por Invitado el Dom Nov 20 2011, 18:43

Yuki-Ona eres una mujer bastante polifacetica

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Re: Entre la vocación y la carrera de turno

Mensaje por Mafalda el Dom Nov 20 2011, 19:15

Realmente, el ejército me dejó affraid jajaj!!
Gracias por el apoyo
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Re: Entre la vocación y la carrera de turno

Mensaje por Yuki-Onna el Dom Nov 20 2011, 20:08

Gracias Erasmo, bueno en parte es porque nunca he podido evitar que me gustaran muchas áreas (de hecho no descarto en un futuro conjuntar alguna con la música por este motivo; simple vocación. Me gustaría mucho), en parte porque he tenido que dedicarme a otras para lograr las que yo había proyectado para mí, como dije.

Laughing Mafalda, así es como acabé en el ejército. Suele sorprender cada vez que lo comento, sobre todo a los que me ven en persona. Supongo que aun por ser mujer, además una bastante femenina (que no cursi, o "maripepis" o pijilla... No lo soporto, ñoñerías las justas Laughing ) y una información así puede romper un poco el tópico. Pero bueno, en general siempre he sido bastante poco convencional.

Necesitaba un trabajo muy estable mientras terminaba de dar el salto laboral hacia la música, uno que me cubriera hasta que lo otro adquiriera la suficiente estabilidad. Y el ejército representaba ese colchón al que se podía acceder de manera rápida y fácil. Y a pesar de que no lo he pasado bien con ciertos trabajos, no tengo un carácter débil precisamente, así que no tuve problemas en acogerme a ello.
Y funcionó, además muy rápido, pues me dejaba mucho margen para obrar mientras afuera, las estrategias necesarias para dar salida profesionalmente a los estudios y experiencia que había ido adquiriendo como músico.

La gran gran sorpresa vino después, cuando contrariamente a lo que yo pensaba, resultó que se convirtió en uno de los trabajos en los que mejor me he sentido, por otra serie de cualidades que no había encontrado en el sector laboral civil.
Pero bueno, eso es otra historia, que ya la he contado alguna vez en otros hilos pasados...
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Re: Entre la vocación y la carrera de turno

Mensaje por Darcy el Dom Nov 20 2011, 22:45

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Gracias Erasmo, bueno en parte es porque nunca he podido evitar que me gustaran muchas áreas (de hecho no descarto en un futuro conjuntar alguna con la música por este motivo; simple vocación. Me gustaría mucho), en parte porque he tenido que dedicarme a otras para lograr las que yo había proyectado para mí, como dije.

Laughing Mafalda, así es como acabé en el ejército. Suele sorprender cada vez que lo comento, sobre todo a los que me ven en persona. Supongo que aun por ser mujer, además una bastante femenina (que no cursi, o "maripepis" o pijilla... No lo soporto, ñoñerías las justas Laughing ) y una información así puede romper un poco el tópico. Pero bueno, en general siempre he sido bastante poco convencional.

Necesitaba un trabajo muy estable mientras terminaba de dar el salto laboral hacia la música, uno que me cubriera hasta que lo otro adquiriera la suficiente estabilidad. Y el ejército representaba ese colchón al que se podía acceder de manera rápida y fácil. Y a pesar de que no lo he pasado bien con ciertos trabajos, no tengo un carácter débil precisamente, así que no tuve problemas en acogerme a ello.
Y funcionó, además muy rápido, pues me dejaba mucho margen para obrar mientras afuera, las estrategias necesarias para dar salida profesionalmente a los estudios y experiencia que había ido adquiriendo como músico.

La gran gran sorpresa vino después, cuando contrariamente a lo que yo pensaba, resultó que se convirtió en uno de los trabajos en los que mejor me he sentido, por otra serie de cualidades que no había encontrado en el sector laboral civil.
Pero bueno, eso es otra historia, que ya la he contado alguna vez en otros hilos pasados...

Pues yo teniendo representación militar en mi familia no tengo muy buena opinión sobre los mandos militares, y eso que ellos eran mandos (jubilados ya).
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Re: Entre la vocación y la carrera de turno

Mensaje por Yuki-Onna el Lun Nov 21 2011, 02:21

Normal, mientras sean personas habrá de todo, como siempre en todos lados.
Algún compañero tuve también al que le tocó algún mando de cuidado.

No obstante las cosas por suerte han cambiado bastante desde la generación de tus familiares al ejército actual. Yo también conocía algún militar jubilado en un caso (rango de suboficiales), y otro a punto de ello (oficiales) y tampoco tenía una buena opinión de ellos. De hecho más bien una horrible.

Contrariamente a lo que iba pensando que me encontraría (una postura más reaccionaria, cuadriculada y aun algo machista) en los mandos, me encontré generalmente con personalidades respetuosas, abiertas y con bastante predisposición. De hecho dos de los tres mejores jefes que he tenido hasta la fecha me los encontré allí; dos mandos directos, un sargento y un teniente.

Por otro lado, la mayor sorpresa la tuve con los compañeros. Bueno, y tuve otra también con la comida Laughing
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Re: Entre la vocación y la carrera de turno

Mensaje por azor el Lun Nov 21 2011, 15:29

Yuki, sorprendiste che. Ya voy entendiendo el avatar.
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Re: Entre la vocación y la carrera de turno

Mensaje por Yuki-Onna el Mar Nov 22 2011, 00:09

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Re: Entre la vocación y la carrera de turno

Mensaje por ppda el Miér Dic 21 2011, 19:02

Puede ser también cuestión de la edad porque hace años sí me planteaba esto pero ya cuarentón me siento bien y estoy en algo que jamás pensé que pudiera hacer, no sé...

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Re: Entre la vocación y la carrera de turno

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